La Buena Parte del día - 1 Tesalonicenses 5:19

La Buena Parte del día - 1 Tesalonicenses 5:191 Tesalonicenses 5 :19. No apaguen el Espíritu, no desprecien las profecías, sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, eviten toda clase de mal.

Una de las ocupaciones nuestras debería ser el cuidado de una vida espiritual, antes que las necesidades físicas o materiales, porque de nuestra vida espiritual parten muchas actitudes frente a las circunstancias y la preparación hacia una vida eterna. El apóstol Pablo era un hombre preocupado por la vida espiritual suya y de quienes lo rodeaban. Por eso en su carta a los tesalonicenses los conduce por una serie de instrucciones o consejos que imparte de manera sabia para una vida centrada en Dios. Pide que tengan especial cuidado en su manera de actuar, y especialmente cierra esta petición con un llamado a 4 consejos fundamentales.
 
1. No apaguen el Espíritu.
2. No desprecien las Profecías (La palabra de Dios)
3. Sométanlo todo a prueba.
4. Aférrense a lo bueno y eviten el mal.

Estas indicaciones comienzan con la más importante de todas:

1. "No apaguen el Espíritu", (1 Tes. 5:19).

Esta instrucción aunque es dada a la iglesia en general es una acción que solo se puede procurar de manera individual, hablando de la responsabilidad de cada persona en mantener el fuego encendido del Espíritu Santo en sus vidas. Ya que El fue dado como la tercera persona de Dios que habita en nosotros. Dejarlo apagar no es más que no darle el lugar que El desea en nosotros, es ignorar su presencia en nuestra manera de vivir y es no aceptar que es El quien hace aquello que en nuestra humanidad no podemos hacer. Él es el quien debe direccionar nuestro camino, nuestras decisiones acertadas. "Apagar" es una expresión que se aplica a algo que esta encendido, una llama encendida es luz que alumbra en la oscuridad, es calor que aviva en el frio, es fuego que consume lo que en él se ponga, así mismo es el Espíritu de Dios en nosotros, y Él nos guía a través de una segunda instrucción.

2. No desprecien las Profecías (La palabra de Dios) (1 Tes. 5:19)

La palabra profecía significa dar a conocer algo de parte de Dios a los hombres a través de un mensaje inspirado expuesto de tal forma que se muestre su voluntad a los hombres y estos sepan lo que Dios habla y espera de ellos. Por lo tanto es claro que su Palabra expuesta en la biblia son sus profecías. Si damos el valor que debe tener la Palabra de Dios en nuestra vida, el amor, la obediencia, la misericordia, el perdón, la diligencia, la fe, la productividad en todas nuestras áreas y muchos más frutos serian actos naturales y espontáneos en nuestro caminar.

3. Sométanlo todo a Prueba. (1 Tes. 5:19)

Tenemos la obligación de analizar o revisar todo lo que pasa por nuestra vida tanto espiritual como personal, con un claro y maduro criterio bíblico, es decir pasar nuestras acciones y aun lo que llega a nuestros oídos por un filtro llamado la palabra de Dios, por esta razón el segundo consejo de no menospreciar la palabra será nuestra garantía de poder someter a prueba todo.

(Hch. 17:11; 1 Cor. 14:29; Hch 5: 38-39). Nos muestran claramente que todas las cosas por muy espirituales o humanas que parezcan deben ser sometidas a prueba a través de la palabra de Dios, esto es un principio que nos ayudara en todo.

4. Aferrarse a lo bueno y evitar el mal. (1 Tes. 5:19)

Esta última instrucción será realmente un consecuente en nuestra vida si cumplimos las 3 instrucciones anteriores, cuando mantenemos el Espíritu encendido sin dejarlo apagar, valoramos la palabra de Dios en nuestra vida, y sometemos a prueba todo a través de ella, entonces estaremos más distantes del mal, de cometer equivocaciones y de contristar al Espíritu Santo.

Por eso el apóstol Pablo en la segunda carta a Timoteo (2 Timt 1:6) también le da esta instrucción: "Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti...". Este es un consejo que no debemos desechar sino por el contrario procurarlo cada día, similar a no dejar apagar el Espíritu, y por ende este fuego encendido será lo que produzca en nosotros el deseo de escuchar su palabra, la capacidad de someter a prueba todas las cosas y tomar decisiones asertivas, y estar alejados de todo lo que el mal produce.

Pero como podemos avivar y no apagar al Espíritu en nosotros?. Todo depende de nuestra disposición, buscando cada día una relación más estrecha con Dios, anhelar la presencia del Espiritu Santo, y alimentándonos de su palabra la que tiene instrucciones tan valiosas como estas que nos ayudaran a encontrar nuestro propósito en esta tierra y para la eternidad.

Oración.

Señor anhelamos tu Espíritu Santo en nuestras vidas, ayúdanos a darle el lugar que le corresponde, para que nuestra vida este dirigida de tal manera que tus propósitos se cumplan en nosotros.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​ 
 

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