La Buena Parte del día - Juan 16:7-14

La Buena Parte del día - Juan 16:7-14Juan 16:7-14. Pero les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me verán más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado. »Aún tengo muchas cosas que decirles, pero ahora no las pueden sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará, porque tomará de lo mío y se lo hará saber.

Los discípulos no lograban comprender la magnitud de las palabras de Jesús, ellos solo se sentían apesadumbrados. Todo lo que habían comprendido era que iban a perder a Jesús. Pero Él les quería hacer ver que, todo sería para su bien; porque, cuando El se fuera, vendría un Ayudador, el consolador es decir, el Espíritu Santo. Jesús quería que entendieran el propósito de su muerte y resurrección y del papel tan importante que desempeñaría El Espíritu Santo. Cuando Él estaba en el cuerpo, no podía estar con ellos en todas partes; Cuando estaba en su presencia física no podía llegar a las mentes, los corazones y las conciencias de las personas en todas partes, sino únicamente donde él se encontraba llevando un mensaje de salvación. Todo estaba confinado por las limitaciones del espacio y el tiempo. Pero quería que entendieran lo maravilloso que sería tener el Espíritu quien no está sujeto a limitaciones. Dondequiera que fuera una persona, el Espíritu estaría con ella.
 
 

La venida del Espíritu no era más que el cumplimiento de la promesa: "He aquí Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". (Mateo 28:20). El Espíritu Santo vendría a tener esa relación íntima con la humanidad, una compenetración ininterrumpida y eterna; que nos traería a todo creyente un poder sobrenatural manifiesto en lo natural y un direccionamiento continuo para nuestras vidas.

Sin el Espíritu Santo no podemos saber la diferencia entre verdad y error, no tendremos la capacidad de sentir cuando estamos a salvo o en peligro, Sin el Espíritu Santo, no podemos conocer lo divino y diferenciarlo de lo humano. Sin el Espíritu Santo no podemos aprender de su palabra, ni sabremos cómo caminar con Dios, ni cómo llegar a los corazones sin Cristo.

Este pasaje nos enseña tres grandes obras que ejerce el Espíritu Santo de Dios y que equivocadamente muchos pretenden hacer en su humanidad.

1. EL ESPÍRITU SANTO ES QUIEN TRAE CONVICCIÓN. "Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.". Cuando los judíos crucificaron a Jesús creían, que no estaban haciendo nada malo, que no había pecado en ellos, sino que estaban defendiendo sus doctrinas. Pero, cuando se predicó después la crucifixión y resurrección de Jesús, vino a ellos el entendimiento de la palabra y les atravesó el corazón,(Hechos 2:37). Repentinamente tuvieron la convicción de que habían cometido el crimen más atroz de la humanidad. Vino a ellos por medio del Espíritu la convicción de que actuaron injustamente, y así mismo la convicción que daremos cuenta ante Dios por nuestras acciones.

Es importante que saber que así mismo el Espíritu Santo es quien únicamente trae convicción a todo corazón quebrantado y que no depende de que tanto te esfuerces por cambiar a alguien, ni de pensar en tu propia justicia humana, ni de traer tu propio juicio a quien no está de acuerdo contigo.

2. EL ESPIRITU SANTO TRAE GUÍA O REVELACION. "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad". La revelación nos viene, no de un libro o una doctrina, o religión, sino de una Persona viva, que es El Espíritu Santo de Dios, cuanto más cerca vivamos de Jesús, mejor le conoceremos, entre más lleguemos a forjar un carácter como el de Cristo en nosotros, más podrá comunicarnos. Cuanto más nos rindamos a Su señorío, más tendremos su revelación. Y esta guía se volverá una constante en nuestras vidas, en toda decisión, espiritual, o personal, o intelectual.

3. EL ESPÍRITU SANTO ES NUESTRO MAESTRO. "y les hará saber las cosas que habrán de venir. " La unción es la comunicación del Espíritu para con el hombre, de esta manera nos enseña las cosas que han de venir (Isaías 61:1). Solamente por la dirección del Espíritu puede alguien vivir una vida cristiana y entender su palabra. El Espíritu Santo ilumina la mente del creyente. Cristo les prometió a los apóstoles que aunque El se iría, el Espíritu vendría y les enseñaría (Juan 14:26). En el libro de los Hechos, vemos que los apóstoles llegaron a comprender muchas de las enseñanzas de Cristo, las cuales no entendieron durante su ministerio terrenal. El Espíritu Santo guió a los apóstoles a escribir el Nuevo Testamento. Actualmente nos ilumina a todo creyentes en toda decisión en la que pedimos su dirección, nos enseña en toda su palabra que leamos o escuchemos, y nos enseña toda verdad necesaria para nuestra vida.

Oración.

Señor gracias por ese ayudador y consolador maravilloso que dejaste con nosotros y en nosotros, ayúdanos a despojarnos más de nuestra naturaleza terrenal y limitada y a dejar que El Espíritu Santo sea nuestra convicción, nuestra guía, y nuestro maestro en todo lo que hagamos.


Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.

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