La Buena Parte del día - Lucas 6:43-44

La Buena Parte del día - Lucas 6:43-44Lucas 6:43-44. No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Jesús Comienza esta enseñanza indicándonos un paralelo que evidencia de donde provienen aquellas cosas que vemos manifiestas en las palabras y acciones de las personas, como una manera de mostrarnos que existe un principio espiritual en nuestra vida que revelará siempre en todos el nivel de los frutos que damos y recibimos.

Apreciamos en esta comparación que aquellas actitudes o hechos manifiestos en las personas son directamente proporcionales a lo que previamente han tenido sembrado en sus corazones.
 
 

En este paralelo existen 3 palabras claves que debemos analizar en nuestro andar, estas son: "el corazón", "el fruto" y "la boca".

El corazón: Viene a ser la tierra fértil que todos poseemos, solo que esta tierra no solo es sembrada en lo racional y humano, sino primordialmente en lo espiritual, así no nos demos cuenta, esta siembra espiritual es aquella que se da a través de una relación con Dios o por ausencia de la misma.

El Fruto: Es el resultado o el producto de lo que ha sido sembrado, así como también depende del estado de la tierra en la que se sembró, aquel fruto que aflora son nuestras expresiones externas que proceden de nuestro corazón: (palabras, hechos, decisiones, temores, vanidades,etc.) Todo lo bueno o malo que es manifiesto en nuestros actos, llamados frutos depende del corazón o espiritualidad formada buena o mala en cada uno.

La Boca: Es ese recipiente por donde es evacuado todo fruto que aflora, donde es recolectado todo el fruto que sale a la superficie, es decir a nuestro exterior, la boca es solo el instrumento a través del cual nuestro fruto sale para bien o para mal de nuestras vidas y la de los demás.

Jesús quería dejarnos claro de donde proceden los pensamientos, las actitudes, los temores, las bendiciones y maldiciones proferidas, las angustias, la seguridad, la inseguridad, la fe, la incredulidad, las decisiones, las indecisiones, el materialismo, la humildad, el gozo, la amargura, el odio, el amor, todo absolutamente todo procede del corazón, manifestándose como fruto y declarado por nuestras palabras y acciones.

No deben sorprender aquellas acciones que en primera instancia nos confunden o nos inquieta de alguna persona, o aquellas palabras que no quisiéramos oír, porque Jesús nos enseña que todas ellas tienen una sola razón de ser, son el fruto de los corazones, son el reflejo de una condición espiritual.

La manera en que el ser humano se expresa al hablar o actuar no es un asunto de lenguaje o de culturas, es un asunto del corazón...

Por eso este pasaje termina diciendo "de la abundancia del corazón habla la boca", es decir de aquello de lo cual está lleno nuestro corazón o nuestra vida espiritual, será manifiesto a través de nuestras palabras, que terminan convirtiéndose en nuestra manera de vivir.

No te permitas escuchar palabras que no traen bendición a tu vida, porque aquellas no proceden de una tierra sembrada por Dios, sino por el enemigo.

Recuerda que toda motivación dañina del corazón traerá frutos desagradables, porque el corazón es desnudado cuando en momentos difíciles los frutos se evidencian.

¿Quieres saber qué llevas en el corazón? Solo habla, ¿Quieres saber que hay en el corazón de otros? Solo escucha. Asegurémonos de dar buenos frutos y de rodearnos de corazones que den buenos frutos.

Oración.

Señor gracias por tu palabra porque ella nos enseña principios espirituales que nos ayudaran a tener una vida abundante, ayúdanos a sembrar buena semilla en nuestro corazón para dar buenos frutos.
 
 
 
 


Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.

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