La Buena Parte del día - Efesios 5:16-17

La Buena Parte del día - Efesios 5:16-17Efesios 5:16-17. Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor.

Nuestra vida tiende a regirse por los afanes de este mundo, y vivimos esclavos del tiempo y de nuestras responsabilidades materiales, olvidándonos del verdadero propósito que Dios tiene para cada uno en esta tierra y por la eternidad. Muchas personas no reconocen que más allá de procurar un ascenso material, lo que prima es el crecimiento de nuestro ser interior.

Dios conoce nuestras necesidades y su fin es proveernos siempre para suplirlas, por lo tanto no debemos desgastarnos en asuntos que Él ya tiene provisto para nosotros, pero debemos partir del entendimiento de que Dios como padre y señor de nuestras vidas nos guía en el camino y cuando creemos esto entonces recibimos sin ansiedades.
 
 

Dios nos ha entregado suficiente tiempo para que podamos hacer lo que Él ha determinado para nuestras vidas. El punto de equilibrio consiste en saber si estamos utilizando nuestro tiempo para hacer la voluntad de Dios o estamos mal utilizando nuestro tiempo de manera efectiva en Dios.

En este pasaje el apóstol Pablo nos lleva a una reflexión para mirar nuestra vida y saber cómo estamos correspondiendo y nos muestra 3 puntos importantes a tener en cuenta:

1. Hay que estar apercibidos de que nuestro tiempo terrenal es limitado. Vr.16 "Así que tengan cuidado de su manera de vivir". Por lo tanto debemos ser cuidadosos del tiempo en la manera como lo vivimos, guardando las prioridades que comienzan por lo esencial, una relación con Dios autentica para poder dar buenos frutos en esta tierra. De allí en adelante entenderemos nuestro orden de prioridades terrenales.

2. Aprovechar lo más que se pueda cada oportunidad. Vr 16. "aprovechando al máximo cada momento oportuno". Se nos dice que hagamos todo lo posible cuando tengamos una oportunidad y nos da una razón "Porque los días son malos." Si hace mención a que los días son malos es porque hay una importancia de nuestro papel como embajadores de Dios en medio de una humanidad que le necesita. Si no aprovechamos cada momento de nuestra vida para hacer las cosas bien, quizás el mañana no llegue para darnos una nueva.

3. El mal uso del tiempo es insensatez . "Por lo tanto no sean insensatos sino entiendan cuál es la voluntad del Señor." Entender la voluntad del Señor está relacionado con el uso de nuestro tiempo, porque a través de el podemos tener la opción de conocerle íntimamente y de esta forma saber cual es su voluntad.

Invertir nuestro tiempo terrenal de manera cuidadosa y sabia es una inversión para la eternidad, ya que si invertimos nuestro tiempo solo para satisfacer sus deseos materiales nuestra alma y espíritu vivirán abatidos en medio de los afanes. La palabra nos dice que el saber utilizar nuestro tiempo terrenal es fundamental porque en el nos preparamos para la eternidad, el tiempo terrenal es limitado, nos presenta oportunidades, y en el podemos caminar en la voluntad de Dios para nuestra vida.

"Sal 90:12 Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría". Santiago 4:14: "¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece".

El tiempo es un regalo de Dios, nos es dado en una medida que nos permita vivir y cumplir sus propósitos. Solo que debemos preguntarnos si lo hemos gastado en nuestros propios intereses, o hemos invertido prioritariamente su valor para la eternidad. El tiempo nunca puede ser recuperado o revertido, por lo tanto es esencial aprovecharlo al máximo con todas las oportunidades que nos da.

Oración.

Señor gracias por el tiempo que nos entregas en esta tierra, ayúdanos a cuidar sabiamente lo que hacemos en el, y que podamos cada día sentir con agrado que hemos caminado en haciendo el mejor uso de el.
 
 
 
 


Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.

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