La Buena Parte del día - Número 9:15-17

La Buena Parte del día - Número 9:15-17Números 9:15-17 "El día que el tabernáculo fue erigido, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda del testimonio; y a la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana. Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego. Cuando se alzaba la nube del tabernáculo, los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube paraba, allí acampaban los hijos de Israel." 2 Corintios 5:1 y 5 "Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. (Vr 5)"Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu".

Es necesario conocer nuestra identidad como hijos de Dios para llevar una vida conforme Él la ha dispuesto para nosotros. Muchas veces dejamos de vivir una vida abundante y fructífera por no buscar esa identidad en Dios que tenemos.

Cada palabra escrita por Dios en su palabra está dada para guiarnos en la búsqueda de esa identidad. Números 9:15-17 nos da una descripción de como el tabernáculo de Dios (El lugar donde habitaba la presencia de Dios) era guiado por una presencia "como una apariencia de fuego", y 2 Corintios nos muestra que en este tiempo después de la redención dada por Cristo Nosotros somos ese tabernáculo donde debe habitar la presencia de Dios en nuestras vidas, tenemos ahora el privilegio de llevar esta presencia de manera permanente en nuestras vidas y más aun de ser guiados ya no por una figura de fuego sino por El Espíritu Santo de Dios.

El fuego que se posaba sobre el tabernáculo de Israel es una hermosa figura de la obra del Espíritu Santo. Cuando se hace manifiesta la presencia del Espíritu Santo en la iglesia primitiva como una promesa de Jesús, Él eligió aparecer como "lenguas de fuego" que se posaban sobre los creyentes. En ese momento "se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba habilidad para expresarse." (Hechos 2:3-4). Y ahora en nuestras vidas no solo se posa sino que cuando le damos un lugar en nuestro ser es ese fuego que actúa en nuestro interior de 3 maneras:

1. Es el fuego que nos guía y nos da luz. (Rom 8:9) (Num 9:14-15)

2. Es el fuego de Dios que nos da autoridad y valentía en todo lo que hacemos. (Hechos 4:31).

3. Es el fuego de Dios que nos purifica.

1. Es el fuego que nos guía y nos da luz. Así como la apariencia de un fuego guiaba de noche al Pueblo de Israel, nuestra "noche" son esos momentos en el que no podemos ver con claridad los propósitos en medio de nuestras circunstancias, es allí donde tenemos disponible la guía del Espíritu Santo para caminar con claridad. Los primeros creyentes fueron guiados en todas las cosas y a todo lugar por el Espíritu Santo. Así como Moisés vio la zarza arder en fuego que no se consumía, ésta fue una manifestación del Espíritu de Dios a un hombre dispuesto a escuchar su voz, (Éxodo 3:1-9), así mismo el Espíritu Santo se manifiesta en nuestra vida cuando nos disponemos a seguir su dirección. Moisés tuvo inquietud de ver "porque la zarza ardía", y fue allí donde recibió instrucción para liberar a su pueblo, tengamos la inquietud de buscar nuestras respuestas a través de la guía del Espíritu Santo.

2. Es el fuego de Dios que nos da autoridad y valentía en todo lo que hacemos. (Hechos 4:31). Fue solo cuando recibieron poder y autoridad los apóstoles cuando habitó en ellos el Espíritu Santo de Dios. (Rom 1:8). Muchas veces nos invade el temor y la cobardía, porque enfrentamos circunstancias en nuestras fuerzas, y es necesario tener clara la identidad como hijos de Dios para recibir ese poder que nos dará la fuerza, la autoridad y la valentía para enfrentar las pruebas.

3. Es el fuego de Dios que nos purifica. Una de las cualidades del fuego es la de purificar, cuando un metal es pasado por el crisol es cuando es limpiado de toda impureza, así en nuestra vida somos purificados en medio de los procesos que vivimos. El Espíritu Santo nos permite pasar por pruebas, tribulaciones y situaciones difíciles para ser purificados de motivaciones equivocas en nuestro corazón, y cuando somos purificados, entonces tomaremos decisiones acertadas.

Entonces es importante mantener este fuego encendido. Así como Dios dio la orden en levíticos 6:12 de nunca dejar apagar el fuego, así mismo el apóstol Pablo a Timoteo le pide claramente avivar el fuego de Dios que había en él y esto depende únicamente de nosotros mismos. Así como la incredulidad, el pecado apaga el Espíritu, todo aquello que nos pone en contacto con Dios enciende el fuego de su Espíritu.

Oración.

Gracias señor por tu Espíritu Santo, fuego avivado en nosotros, por qué a través de él tenemos tu dirección, tu poder y tu pureza.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​ 

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