La Buena Parte del Día - 1 Pedro 1:18-23

La Buena Parte del Día - 1 Pedro 1:18-23Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en beneficio de ustedes. Por medio de él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios. Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón los unos a los otros. Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.

Muchos ven la cruz como un símbolo, como un adorno, como un amuleto, y en muchas partes del mundo se convierte en un ritual cada año por unos pocos días el recordar este episodio de la crucifixión como algo histórico y religioso, pero no le dan el significado verdadero que representa, en un diario vivir dándole el señorío de nuestras vidas a el protagonista de esa cruz. El ver de esta manera la muerte de Jesús no permite entender que el verdadero propósito nuestro en esta vida parte del significado del plan redentor de Cristo y por ende todo lo que hagamos en esta tierra no tiene valor si no entendemos la cruz desde nuestra relación con Dios por medio de la redención de Jesucristo y el poder del Espíritu Santo.

Para muchos en el mundo hoy parece absurdo este sacrificio, pero no es algo de ahora, también el apóstol pablo lo escribió en (1 Cor. 1:18) "El mensaje de la cruz es ciertamente una locura para los que se pierden, pero a los que se salvan, eso es, a nosotros, es poder de Dios". Es necesario entender la cruz desde una perspectiva espiritual y no lógica. Dios el padre viendo nuestra condición pecaminosa y motivado por el amor que nos tiene, decidió venir al mundo en la persona de su hijo Jesucristo, con el propósito principal de morir por nosotros, vino como el cordero santo, pagando un precio costoso "Su sangre preciosa": "El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo" , (1 pedro 1:18-20).

Esta gracia maravillosa que nos regala la salvación, es una gracia que a Dios le costó la sangre preciosa de su hijo, y aunque nos ha sido dada gratuitamente, no nos puede parecer una gracia "barata", que sencillamente se nos dio. Se convierte en una elección y acto de responsabilidad el recibirla y valorarla. La ley de Dios demandaba en el antiguo pacto un cordero sin mancha el cual se sacrificaba para redimir los pecados del pueblo, pero Dios movido por su amor hacia nosotros, envió un sustituto en la persona de Jesús, hijo de Dios perfecto y sin mancha y en el colocó todo nuestro pecado, nuestras enfermedades, nuestras iniquidades, cayendo sobre sus hombros la culpa de la humanidad, venciendo la muerte en el acto de la crucifixión, y experimentando dolor y rechazo.

Por ser este un precio tan alto, nuestras obras no añaden nada a nuestra salvación, es el regalo más valioso y precioso que podemos recibir (efesios 2:8), por lo tanto no hay con que pagarlo, somos salvos por gracia, pero una gracia valiosa y divina, que no nos costó nada pero a Dios le costó todo, por lo tanto es necesario valorarla y ser responsable de ella (hebreos 2:3).

Dios sabía que no éramos perfectos por lo tanto nos dejó al Espíritu Santo para ayudarnos a vivir conforme a su voluntad, siendo guiados por El. Nuestra salvación a través de la cruz de Cristo es un regalo invaluable el cual por elección propia decidimos recibir y mantenerlo en nuestras vidas a través de una comunión permanente con El cada día.

El valor de la cruz en nuestras vidas se basa en 3 pasos que conducen a un estilo de vida permanente.

1. Pedimos perdón arrepentidos de corazón y basándonos en nuestra relación con Dios y no en nuestros actos (Mateo 3:2), aceptando el señorío de Cristo en nuestro ser: espíritu alma y cuerpo, recibiendo el poder y la guía del Espíritu Santo.

2. Servimos a Dios, quien ha dado todo por nosotros sin reserva, quien nos formó con un propósito que cumplir en sus planes. (efesios 2:10)

3. Hacemos la gran comisión, declarando el evangelio de Cristo a todo aquel que no le ha conocido, llevando a todos este regalo que por gracia hemos recibido, para todo aquel que decida aceptarlo.(Mateo 28:19-20).

La Cruz nos recuerda todos los días el Amor del Padre, la disposición de Jesús en su sacrificio por amor a nosotros, para que fuéramos libres de toda culpa y tuviéramos una vida abundante, guiados por el Espíritu santo que nos conduce a toda verdad y a la vida eterna. Nuestra vida debe mostrar arrepentimiento, servicio a Dios y propagación de su palabra, de esta manera hemos entendido el propósito divino de la cruz.

Oración.

Gracias señor por tu gran amor, por darnos el regalo maravilloso de la salvación y enseñarnos el valor tan grande que tiene tu gracia para con nosotros, ayúdanos a cumplir la gran comisión todos los días hasta el fin.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​ 

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