La Buena Parte del Día - 1 Corintios 2:12

La Buena Parte del Día - 1 Corintios 2:121 Corintios 2:12. "Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido".

El apóstol Pablo nos habla en este pasaje de la trascendencia e importancia de nuestra identidad como hijos de Dios guiados por su Espíritu Santo. Nos dice que la manera de entender las cosas espirituales radica en que nuestro espíritu esté compenetrado con el Espíritu Santo de Dios. Ya que la única persona que nos puede decir algo certero a cerca de Dios es El Espíritu Santo.

En nuestra humanidad hay sentimientos tan profundos, tan íntimos y personales que nadie los puede conocer excepto el espíritu humano de cada uno. El Apóstol pablo nos hace ver que así mismo sucede con Dios. Hay cosas tan profundas e íntimas en El que solo conoce su Espíritu. Por lo tanto es la única persona que nos guía a un conocimiento profundo de Dios.

No podemos basar nuestra relación con Dios por medio de nuestras emociones (alma), porque estas son engañosas (Jeremías 17:9), nuestra intimidad con Dios es de espíritu a Espíritu, por esta razón aunque nuestra alma esté afligida, nuestro cuerpo cansado, o incapacitado, nuestro espíritu mantiene esta comunión en la adoración a Él. Y de esta forma podremos ser guiados en toda circunstancia. Si nuestras decisiones y manera de vivir dependen únicamente de lo que sentimos (emociones) y razonamos, lo más probable es equivocarnos, pero cuando nuestro espíritu está conectado con el de Dios en comunión, seremos guiados a toda decisión asertiva.

Pero el apóstol pablo también menciona otra verdad, no todas las personas pueden entender estas cosas, él habla de que deben ser interpretadas las cosas espirituales por personas espirituales (1 cor. 2:14). Y cuando a esto se refiere, se trata de entender que existen dos clases de personas que actúan en dos dimensiones diferentes:

1. Están las personas que viven y actúan en la dimensión de los sentidos (alma) y son manejados únicamente por ellos. Son personas que viven en una dimensión limitada y predecible, sin ninguna posibilidad de ser renovados cada día. Los cuales nunca sabrán lo que Dios nos ha concedido ("Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo....) 1 cor. 2:12.

2. Y están las personas que viven en una dimensión superior donde existe lo sublime, la renovación del entendimiento, la revelación a nuestro espíritu, y la esencia de todo, en su estado más puro. Donde se encuentra lo sobrenatural de Dios para nosotros. "...sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido".) 1 cor. 2:12.

Es nuestro espíritu lo que nos diferencia del resto de la creación y nos hace semejantes a Dios, por lo tanto es indispensable esta conexión con el Espíritu Santo, para cumplir nuestro verdadero propósito en esta tierra y para la eternidad.

Lo que hace sensible nuestro espíritu al Espíritu Santo es la fe, sin ella no podemos desarrollar esta sensibilidad y comunión. Quien no cree que existe nada más importante que la satisfacción de los sentidos, lo material y físico no podrá jamás conocer a Dios, ni podrá disfrutar de lo sobrenatural que Él nos quiere dar. El Espíritu de Dios siempre estará dispuesto a una comunicación con nuestro espíritu pero si no somos sensibles a Él, nunca lo podremos escuchar y ser guiados.

Entonces debemos cada día pedirle a Dios que nos de la mente de Cristo (1 Cor. 2:16). Porque fue el ejemplo perfecto de que siendo humanos tenemos el privilegio de tener un espíritu conectado con el Espíritu de Dios que nos guiará en todo momento a la verdad y nos llevará a una vida abundante en medio de cualquier circunstancia.

La intención de Dios para nuestra vida es que entendamos claramente lo que Él está comunicando, pero la única manera es anhelando cada día mas de su Espíritu, para saberlo (1 Corintios. 2:12).... "el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido".

Quieres saber lo que Dios tiene para ti?, la única manera de saberlo es teniendo El Espíritu de Dios en nuestra vida", el cual se recibe por la fe en Jesucristo, se mantiene en una comunión permanente a través de la oración y su palabra sembrada en nuestros corazones, declarada con nuestra boca y manifiesta en los frutos que damos.

Oración.

Dios gracias por darnos tu Espíritu Santo para guiarnos, ayúdanos a mantener el fuego encendido en nuestro espíritu para que podamos saber lo que tú nos has concedido y recibirlo. Amen.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​  

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