La Buena Parte del Día - 1 Samuel 16:7

La Buena Parte del día - 1 Samuel 16:71 Samuel 16:7. Pero el Señor le dijo: «No te dejes llevar por su apariencia ni por su estatura, porque éste no es mi elegido. Yo soy el Señor, y veo más allá de lo que el hombre ve. El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero yo miro el corazón.»

Existen siempre dos caminos en toda elección, uno es dejarnos guiar por nuestra propia opinión, la que es limitada por nuestras percepciones, por las apariencias, otra es aceptar que Dios ve más allá de lo que nosotros podemos ver, El conoce mucho mejor nuestro destino y nadie mejor que El para llevarnos a su cumplimiento. (Salmo 37:5) (Jeremías 10:23).

Saúl fue un rey conforme el pueblo pidió, porque ya no querían ser gobernados por Dios, ni por sus profetas, dijo el pueblo al profeta Samuel:..." escógenos un rey como lo tienen todas las naciones". (1 Samuel 8:5). Pidieron un rey con características del común, basado en las apariencias, para gobernar sobre Israel y Dios no queriendo contender con ellos, les permitió tener lo que pedían, fue entonces cuando aparece Saúl, quien era un hombre muy bien parecido el más atractivo físicamente en todo Israel (1 Samuel 9:2).

El Pueblo quería alguien con una apariencia como la de Saúl, sin ver que Dios no escoge para nuestras vidas "lo común", sino lo especial, "lo mejor", Dios deseaba un rey que los gobernara conforme a su corazón. Muchas veces en nuestra manera de vivir, limitada, nos dejamos llevar por las apariencias al hacer elecciones en cualquier área de nuestra vida, un trabajo, un negocio, una pareja, amistades, etc, sin consultar con Dios su dirección, sin mirar más allá de lo que vemos aparentemente. Esto sucedió en el tiempo de Saúl, y sucede hoy en nuestros tiempos.

En esta historia se evidencian las dos formas en las que el hombre puede escoger vivir.

1. Guiados por Dios. (Romanos 8:14)

2. Guiados por las apariencias o propia opinión. (Proverbios 3:7)

Este hombre llamado Saúl mostró en principio una aparente buena actitud al comienzo de su reinado, pero a medida que confrontaba batallas y retos, se revelaba su corazón, hasta desencadenarse en la vida de Saúl una mente confusa, un alma en depresión, un orgullo evidente, ambiciones, y todo lo que produce el tener un corazón lejano al corazón de Dios.

En la medida que Dios nos permite desarrollarnos como personas, como líderes, como profesionales, como ministros suyos, es donde se manifiestan las profundidades del corazón y se revela el carácter, donde los frutos son evidenciados para bien o para mal, dependiendo de dónde provengan nuestras motivaciones, si del plan de Dios o del nuestro.

Mientras que el carácter de Saúl se revelaba, Dios en su misericordia empezaba la búsqueda de un rey conforme a su corazón. Esta vez elegía Dios con una visión distinta a la de los hombres, más allá de lo que el hombre puede ver (1 Sam 16:7). Dios quería darles un gobernante que liderara con un corazón obediente, y dependiente de Él, Por esto escoge a David, quien tenía un corazón con estas características, esto se refleja en uno de sus cánticos, (2 Samuel 22:30-31) "¡Con tu ayuda, mi Dios, puedo vencer ejércitos y derribar murallas! El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor, acrisolada; Dios es el escudo de los que en él confían".

La única manera de saber si tomamos decisiones acertadas es yendo a la presencia de Dios en oración, y consultarle antes de dar un paso hacia adelante, Él nos guiará hacia lo mejor a través de su palabra y del discernimiento que nos entrega por medio del Espíritu Santo.

Oración.

Señor hoy oramos como David oró a ti en el salmo (139 :23-24) "Señor, examina y reconoce mi corazón: pon a prueba cada uno de mis pensamientos. Así verás si voy por mal camino, y me guiarás por el camino eterno".

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​  

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