La Buena Parte del Día - Efesios 3:14-19

La Buena Parte del Día - Efesios 3:14-19Efesios 3:14-19. Por eso yo me arrodillo delante del Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien recibe su nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, los fortalezca interiormente con poder; para que por la fe Cristo habite en sus corazones, y para que, arraigados y cimentados en amor, sean ustedes plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor, que excede a todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios.

La plenitud de Dios en nuestras vidas es todo aquello que nos llena, que nos hace completos, es la integridad o totalidad que nos sostiene. Es decir Dios mismos manifiesto en nuestra manera de vivir.

El Apóstol Pablo viendo tal preocupación que su pueblo pudiera experimentar esta plenitud, pide a Dios en oración este deseo, y en medio de su oración encontramos la ruta que nos lleva a esa plenitud. De esta manera nuestra oración a Dios debe contener estos 3 ingredientes:

1. El Poder del espíritu Santo en nuestra vida

2. La fe por medio de Jesucristo habitando en nuestro corazón.

3. El Amor que exceda la razón.

1. El Poder del espíritu Santo en nuestra vida: (efes. 3:16)"para que por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, los fortalezca interiormente con poder;". Esta "fortaleza interior" a la que se refería el apóstol Pablo era una expresión usada mucho por los griegos y enmarcaba tres áreas del ser humano: "Inteligencia, Conciencia y Voluntad". Cuando oramos por nuestra fortaleza interior obtendremos que: nuestra inteligencia guiada por el Espíritu Santo nos de la capacidad de discernir lo bueno y lo malo, La conciencia guiada por el Espíritu Santo nos de la capacidad de ser sensibles a la voz de Dios cuando nos alerta en algo. La voluntad guiada por el Espíritu Santo nos de la fortaleza para actuar de acuerdo a la voluntad de Dios.

Cuando nuestro ser interior se debilita esta capacidad se pierde, El Espíritu santo es la persona de Dios que da este poder a nuestro ser interior, sin su poder no tendremos nunca la fortaleza suficiente para vivir con plenitud en medio de cualquier circunstancia.

2. La Fe por medio de Jesucristo habitando en nuestros corazones: (efes. 3:17) "para que por la fe Cristo habite en sus corazones". El poder del Espíritu Santo nos proporciona la FE necesaria para creer todas las promesas de Dios para nuestra vida, esta fe es la que nos entrega la capacidad de tener la mente de Cristo. (1 cor. 2:15-16) "Los que son espirituales pueden evaluar todas las cosas, pero ellos mismos no pueden ser evaluados por otros. Pues, ¿Quién puede conocer los pensamientos del Señor? ¿Quién sabe lo suficiente para enseñarle a Él?". Pero nosotros entendemos estas cosas porque tenemos la mente de Cristo". En la medida que le demos el lugar en nuestro corazón a Cristo, así mismo el Espíritu Santo proporcionará aún más la medida de fe que necesitamos para llegar a tener la plenitud de Dios en nuestra vida.

3. El Amor que excede la razón: (efes.3:18-19) "y para que, arraigados y cimentados en amor, sean ustedes plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor, que excede a todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios. La fe que nos proporciona el Espíritu Santo, nos hace entender la magnitud del amor de Dios para con nosotros, de esta manera comprendemos que todas las cosas que vivimos aun en medio de nuestros desaciertos, el amor de Dios excede todo aquello y lo conduce hacia su plenitud en nosotros. Por eso entendemos lo que nos habla (Rom 8:28) "Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito". El amor es lo único que genera compromiso, respeto, admiración, confianza, agradecimiento, fidelidad, por esto Dios resume toda su ley en el amor hacia El y hacia nuestro prójimo. (Mateo 22:37). Si no aprendemos a amar conforme al amor de Dios, será imposible alcanzar la plenitud de Dios en nuestras vidas.

Deseamos la plenitud de Dios en nuestra vida?. Démosle cabida cada día su Espíritu Santo para que nos dirija, pidámosle que aumente nuestra medida de fe, y que nos enseñe a amar y a conocer su amor, de esta manera podremos vivir su plenitud en todo.

Oración.

Señor gracias por tu palabra que nos enseña a conocerte más y a entender tu voluntad que siempre es agradable y perfecta para con nosotros. Amen. 

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​  

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