La Buena Parte del Día - Filipenses 2:13

La Buena Parte del Día - Filipenses 2:13Filipenses 2:13. Pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.

El deseo de Dios siempre será el bien para nuestra vida. Dios tiene planes de bien y no de mal para nosotros (jeremías 29:11).

Su propósito desde la creación fue que disfrutáramos de una vida llena de sus bendiciones y nos creó a imagen y semejanza suya, con una libre voluntad que nos llevó a corromper esa naturaleza espiritual y maravillosa que nos proporcionaba la vida abundante con la que fuimos creados. Aun así Dios nos quiso devolver ese regalo a través de la salvación dándonos su propia vida a través de Jesucristo, la cual también recibimos en una libre voluntad.

La carta a los filipenses nos expresa una clara enseñanza a cerca de nuestra salvación en Cristo, un regalo que está dispuesto por Dios pero decidimos recibirlo o no. Es Dios quien obra en nosotros el deseo de tener este regalo, no depende de una emoción humana. EL principio del camino de la salvación lo despierta el Espíritu Santo de Dios en nuestro espíritu. Sin la ayuda de Dios no podemos hacer las cosas bien, ni vencer los obstáculos, y nuestra voluntad cuando es rendida a Él, entra de nuevo en esa conexión que Dios diseñó en el principio.

El proceso de nuestra salvación radica en una amistad con Dios, no en "buenas obras", no en tratar de ser "bueno", porque es Dios quien pone el deseo de hacer lo bueno, no somos nosotros por nuestra propia cuenta. Todos fuimos creados para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano (Efesios 2:10). Pero esta condición solo se activa cuando nuestro espíritu se dispone estar sincronizado con el Espíritu Santo de Dios, cuando esto sucede nuestra mente nuestros talentos y dones dados por El, empiezan a dar los frutos para los cuales Dios lo había sembrado de antemano en nuestro corazón.

Dios no nos impone sus planes, EL nos llama y en la medida que damos pasos de obediencia nos va revelando su voluntad, obrando todo para el bien de nuestras vidas. Porque su único propósito es transformarnos conforme al carácter de Cristo para conducirnos a un destino seguro. El único plan que nos llenara de satisfacción es el que Dios ha trazado para nuestras vidas y el que únicamente se revelará a nuestros ojos cuando caminamos en fe y obediencia guiados por su Espíritu.

No existe la buena o la mala suerte en nuestras vidas, existe una voluntad propia que debe conectarse a la de su creador, a través de su Espíritu y el nuestro, y la única manera de saber que estas caminando en los planes de Dios es el convencimiento de que es Dios quien produce en nosotros tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad. El que tiene ya un plan trazado y te llevará cada día a su cumplimiento.

Oración.

Gracias Señor por colocar en nosotros esa gracia infinita y tu amor que nos lleva a una vida segura contigo.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​  

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