La Buena Parte del Día - Genesis 28:10-21

La Buena Parte del Día - Génesis 28:10-21Génesis 28:10-21. Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.

El deseo de Dios es revelarse a nuestras vidas cada día en medio de una comunicación creciente con El. El lugar donde ocurrió este encuentro entre Jacob y Dios se llama Bet-el, y este nombre significa "Casa de Dios", lo que nos lleva a pensar que si alimentamos una comunión con Dios, permaneceremos en "su casa".

Jacob era un hombre complejo, los primeros sucesos que lo muestran en la palabra, se caracterizaron por el engaño, la astucia y el egoísmo. Pero Dios tenía un propósito con su vida y encontró la forma de transformar su corazón y convertirlo en un hombre de fe, pero Jacob tenía una característica que Dios ve en todos aquellos a quienes tienen un propósito en El, esta característica es la "perseverancia", podemos ver un ejemplo de esto en (Genesis 32:24-28). El hecho es que fue tal su cambio, que Dios le dio un lugar muy especial en el plan divino para Israel y para la redención de la humanidad, convirtiéndolo en uno de los hombres más recordados por su fe (Hebreos 11:21), y el padre de doce hijos que fueron cimiento de una nación.

Hoy Dios también puede tener planes divinos en nuestro caminar con El, y nos recuerda sus promesas. Jacob venia agotado de su trayecto de Beerseba a Harán y en el intermedio de este trayecto se detuvo a reposar, entonces Dios se reveló en sueño, viendo una escalera que llegaba al cielo. En nuestro caminar hacia la búsqueda de nuestro propósito en esta tierra debemos tener en cuenta 3 aspectos que nos muestra este suceso en la vida de Jacob:

1. Quietud: "Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto"..... Únicamente cuando hacemos un alto en el camino y reposamos en Dios, es cuando EL se revela a nuestras vidas dándonos directrices a seguir. En nuestros afanes muchas veces nos olvidamos de reposar y la fatiga y la ansiedad, la inquietud y la incertidumbre nos ciegan para ver los propósitos divinos. Es necesario hacer un alto y reposar confiadamente en Dios, en todas las áreas de nuestra vida, tanto personal como espiritual.

2. Sueños o Visión: "Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo...." La quietud, el reposo, nos da la capacidad de visualizar aquello que Dios nos quiere mostrar, Nuestra visión, nuestros sueños son limitados, pero los de Dios son asombrosos, y solo los podemos ver en un estado de entrega, de dependencia a EL únicamente.

Esta visión que tuvo Jacob en su estado de reposo, tiene un profundo significado profético, porque Jesús se refirió a ella en (Juan 1:51) "Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre", esta era la misma visión que había tenido Jacob siglos atrás, y Jesus lo dijo cuando Natanael le reconoció como el Hijo de Dios. Dios quiere mostrarnos que nosotros podemos ver cosas mayores a las que hemos imaginado. Dios tiene planes asombrosos para nuestra vida y los cielos serán abiertos para que veamos su gloria, pero debemos ser llevados por El.

3. Acompañamiento de Dios: "He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres.... Cuando hacemos un alto, y reposamos en Dios, El nos da las directrices, pero no nos deja solos en el cumplimiento de ellas. Pues Dios sabe que podemos cometer errores. Después de haberse revelado a Jacob, Dios conocía su corazón y su carácter, por lo mismo no lo dejaría solo. Debemos tener el convencimiento que cuando emprendemos un camino en los propósitos de Dios El nunca nos dejara solos, no importa a donde vallamos, donde nos encontremos, cuando Dios nos da una promesa, y la creemos, esta incluye su acompañamiento.

Dios quiere recordarnos sus promesas, que son para bendecirnos, guiarnos, consolarnos y proveernos, pero necesita que hagamos un alto, descansemos en El y nos mostrara su visión de nosotros, y nos acompañará en todo y donde quiera que nos encontremos.

Oración.

Gracias Señor por todas tus promesas, por todo plan perfecto que tienes para nuestra vida, ayúdanos a reposar en ti, muéstranos el camino, y acompáñanos todos los días en él.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​   

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