La Buena Parte del Día - Hebreos 11:23-29

La Buena Parte del Día - Hebreos 11:23-29Hebreos 11:23-29 Nueva Traducción Viviente (NTV). Fue por la fe que cuando nació Moisés, sus padres lo escondieron durante tres meses. Vieron que Dios les había dado un hijo fuera de lo común y no tuvieron temor de desobedecer la orden del rey. Fue por la fe que Moisés, cuando ya fue adulto, rehusó llamarse hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los placeres momentáneos del pecado. Consideró que era mejor sufrir por causa de Cristo que poseer los tesoros de Egipto, pues tenía la mirada puesta en la gran recompensa que recibiría. Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin temer el enojo del rey. Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos en el Invisible. Fue por la fe que el pueblo de Israel atravesó el mar Rojo como si estuviera pisando tierra seca, pero cuando los egipcios intentaron seguirlos, murieron todos ahogados.
 
Una vida sin determinación conduce a cualquier parte, y la determinación es producto de la fe. En este pasaje se presenta en cada determinación una expresión que la antecede: "por fe".
 
Por la fe se manifestaron determinaciones que condujeron a propósitos grandiosos. Sin fe es imposible ser determinantes o decididos para actuar y avanzar a otros niveles.

En nuestro caminar podremos tropezarnos con laberintos, con situaciones desconcertantes, inentendibles, pero por la fe descubrimos que estábamos a pocos pasos de la salida. Nuestro temor a lo desconocido nos hace vivir limitados, pero Dios desea que sus hijos descubramos por fe todo lo que tiene dispuesto para nosotros dejándonos guiar por El. (Isaías 30:20-21).

Dios nos enseña en este pasaje que así como en la vida de Moisés muchas determinaciones por fe lo llevaron a grandes retos, también nosotros asumiremos grandes retos tan solo si caminamos por fe en nuestro Señor. Pero para caminar en esta fe se necesitan 3 pasos importantes que nos muestra este pasaje:

1. Renunciar al Temor. Vr.23 Fue por la fe que cuando nació Moisés, sus padres lo escondieron durante tres meses. Vieron que Dios les había dado un hijo fuera de lo común y no tuvieron temor de desobedecer la orden del rey. El temor es un enemigo de la fe, nos paraliza, nos produce ceguera, nos limita, nos hace ver todo por un lente oscuro. Por eso es necesario renunciar a este enemigo, para que nuestra fe empiece a manifestarse en nuestras determinaciones. Y la única manera de erradicar el temor es entendiendo el Amor de Dios hacia nosotros que hecha fuera todo temor, (1 Juan 4:18) y escuchando su voz a través de su palabra. (Rom 10:17).

2. Tener Dominio Propio. Vr. 24 "Fue por la fe que Moisés, cuando ya fue adulto, rehusó llamarse hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los placeres momentáneos del pecado. Únicamente cuando hemos erradicado el temor somos determinantes y tenemos dominio propio, esta es una cualidad importante para caminar por fe, porque la fe sin acción es muerta. (Santiago 2:17). En este fragmento de la palabra se utilizan verbos como "rehusó", "prefirió", que son acciones realizadas por una determinación o dominio propio, que no son influenciadas por circunstancias externas, sino que denotan la autoridad misma en lo que una persona cree. El dominio propio es uno de los frutos del Espíritu santo, por lo tanto para tenerlo es necesario buscar la presencia de Dios en todo tiempo.

3. FIRMEZA: Vr.27 "Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos en el Invisible". El erradicar el temor, y tener dominio propio, produce firmeza y seguridad en nuestro andar. La firmeza es aquello que no nos dejara tambalear en nuestras convicciones y aumenta nuestra fe en toda promesa dada por Dios a nuestra vida. Siempre encontraremos voces contrarias a lo que creemos y esperamos en Dios, pero si somos firmes en nuestras convicciones, nada nos detendrá a un final donde abundan las bendiciones.

Renuncia al Temor, Pídele al Espíritu Santo dominio propio, y mantente firme en lo que has creído, aquello que Dios te ha prometido, y entonces veras mares abiertos para atravesar, veras el cumplimiento de los sueños que Dios tiene para ti, y veras la recompensa a una fe que produce grandes frutos.

Oración.

Gracias Dios por tu palabra que produce fe en nuestros corazones y nos lleva a encontrar tus propósitos en nuestra vida.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​    

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