La Buena Parte del Día - Efesios 3:14-17

La Buena Parte del Día - Efesios 3:14-17Efesios 3:14-17. Por todo esto, me arrodillo a orar delante de Dios el Padre, creador de todo lo que existe, tanto en el cielo como en la tierra. Por la inmensa riqueza de su gloria, pido a Dios que, por medio de su Espíritu, los haga cristianos fuertes de ánimo. También le pido a Dios que Jesucristo viva en sus corazones, gracias a la confianza que tienen en él, y que ustedes se mantengan firmes en su amor por Dios y por los demás.

Esta hermosa oración manifiesta el deseo del apóstol Pablo de que Dios fortalezca al creyente en su ser interior, en su ánimo a través de su Espíritu, sobre todo en los momentos en que somos vulnerables ante las circunstancias. Como consecuente de ser fortalecidos, Jesús viva de manera permanente en nuestros corazones siendo firmes en el amor hacia Él y hacia los demás.

Ser Cristianos Fuertes de Ánimo, se traduce en otras versiones de las escrituras como "fortalecidos en nuestro ser interior". En el contexto griego de la época en que se escribe este pasaje, "el ser interior" se entendía como un conjunto de tres áreas en el interior de un ser humano las cuales son:

La inteligencia, La conciencia y la Voluntad.

Por esta razón la oración del apóstol Pablo manifestaba que era necesario ser fortalecidos en estas tres áreas y cada una de ellas fuera ministrada por el poder del Espíritu Santo, para estar alineados con los propósitos divinos. El Espíritu Santo es el único que tiene el poder de fortalecer estas tres áreas:

1. La inteligencia: Nuestra inteligencia es la capacidad que Dios nos ha dado para relacionar conocimientos al momento de resolver una determinada situación, la inteligencia nos permite saber elegir la mejor opción ante la solución de un problema. (Prov. 4:5-8). Por lo tanto es importante que nuestra inteligencia esté fortalecida por el Espíritu Santo de Dios, para tener la seguridad de que tomaremos decisiones acertadas. El apóstol Pablo oraba para que sus amigos fueran fortalecidos en su inteligencia y estuvieran en la capacidad de discernir entre lo erróneo y lo cierto, recibiendo la sabiduría por el Espíritu. (Colos.1:9).

2. La conciencia. Nuestra conciencia es el conocimiento de nosotros mismos y de nuestro entorno, es la capacidad de conocer en sí mismos que está bien o mal en nuestra conducta. Por eso a través de la conciencia debe existir una coherencia entre quienes somos y lo que hacemos. (Hechos 23:1). Por tal razón nuestra conciencia debe ser ministrada también por el poder del Espíritu Santo, de esta manera tendremos una vida transparente y seremos sensibles y alertas a la forma como respondemos ante una situación. Si nuestra conciencia es fortalecida entonces reaccionaremos de la manera que Dios espera que lo hagamos.

3. La voluntad. Nuestra voluntad es la facultad y valor de hacer o no hacer algo de lo cual ya conocemos y tenemos conciencia. En otras palabras es nuestra capacidad de tomar decisiones propias sin ser manipulados por factores externos. Podemos tener el conocimiento y la conciencia de las cosas, saber cómo debemos manejar nuestra conducta y tener la intención de caminar en ello, pero nuestra voluntad en lo humano carece de la suficiente fortaleza para respaldar nuestra inteligencia y nuestra conciencia. Por lo tanto nuestra voluntad debe estar fortalecida por el Espíritu Santo de Dios, para hacer alineada con la voluntad de nuestro creador, para que nuestras intenciones las pongamos por obra. Jesús dijo: "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. (Juan 7:17).

El deseo de Dios es que nuestro ser interior conformado por la inteligencia, la conciencia y la voluntad viva fortalecido por su Espíritu, y el carácter de Cristo se refleje todo el tiempo en nosotros.

La clave de esta fortaleza se encuentra en la presencia de Cristo en lo más íntimo y profundo de nuestro ser, pero esto no sucederá en contra de nuestra voluntad propia, nosotros mismos decidimos si deseamos esta influencia y fortaleza en nuestro ser interior. Y cuando nuestra inteligencia, conciencia y voluntad están fortalecidas por el Espíritu Santo, podremos escuchar la voz de Dios, porque sin El escucharemos solo nuestra propia voz que puede hacernos errar.

Oración.

Señor oramos hoy como oró Pablo, pidiéndote que tu Espíritu fortalezca nuestro ser interior, que nos hagas cristianos fuertes de ánimo, y que Jesús more en nuestros corazones para vivir firmes en tu amor. Amen.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​  

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