La Buena Parte del dÃa - IsaÃas 44:3-4
IsaÃas 44:3-4. Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y rÃos sobre la tierra árida; mi EspÃritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.
Las promesas de Dios siempre están implÃcitas en nuestras vida cuando creemos en ellas, de alguna manera terminan siendo parte de nuestra historia para cumplir los propósitos de Dios.
Analizando las promesas de Dios a su pueblo como ésta que encontramos en Isaias 44, vemos que el deseo de Dios para sus hijos es una constante intención de darnos mas, de llevarnos a un nivel mayor, de cubrirnos con su favor. Su deseo es enviar soluciones sobre nuestros problemas, dar vida sobre la muerte, dar salud sobre la enfermedad, dar abundancia sobre la escases, Vida espiritual sobre corazones endurecidos, dar más de su presencia a nuestros hijos y a cada generación que se levanta.
Todas estas bendiciones que Dios trae a nuestra vida se van dando de manera progresiva restaurando poco a poco la tierra árida y seca que podamos tener, teniendo en cuenta esta tierra como nuestra propia vida y circunstancias.
Y toda promesa que Dios ha cumplido y cumplirá en nuestras vidas no es por merito sino por el amor que nos tiene y porque nos cubre con su favor, y aquellas cosas que nos parecen injustas muchas veces hacen parte de ese favor que tarde o temprano producirá bendición a nuestras vidas.
Dios continuará derramando durante este año aguas en nuestras sequias, y seguirá haciendo correr rÃos sobre nuestra tierra arida. Nos seguirá dando mas de su EspÃritu, solo si permanecemos con una "mentalidad de favorecidos" la mentalidad que reconoce que su favor ira con nosotros todos los dÃas de nuestra vida.
Una clave importante para ver cumplir las promesas de Dios o el favor de Dios en nuestra vida es pensar, creer y vivir convencidos de que Dios siempre quiere darnos "hoy" una vida abundante, y que todo aquello que no trae bendición a nuestras vidas sencillamente no proviene de El.
El Rey David era un hombre conforme al corazón de Dios, tuvo equivocaciones, se levantó de situaciones difÃciles, restauró su vida espiritual cuando fue necesario, pero nunca olvidó que el favor de Dios y las promesas que venÃan de El se cumplirÃan en su vida a pesar de todo lo que pasara, y escribiendo el salmo 23 declara "Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los dÃas de mi vida". Cuando declara ciertamente está diciendo: por encima de las circunstancias, por encima del dolor, por encima de lo que ahora veo de otra forma, por encima de mis luchas, por encima de lo que aun no puedo ver fÃsicamente "ciertamente" "es algo seguro que creo con firmeza" que el bien y la misericordia me seguirán todos los dÃas de mi vida.
Declare esta palabra en su vida y los favores de Dios que hacen parte de sus promesas siempre lo alcanzaran y serán para bendecirle y llevarle a un nivel mayor.
Terminamos un año, comenzamos otro y las promesas de Dios, el favor de Dios seguirán siendo una realidad diaria en nuestra vida, solo tienes que aprender a detectarlas y creer para verlas, permaneciendo con los sentidos abiertos y el corazón dispuesto para agradecer diariamente cada detalle en el que Dios está manifestando su favor para con nosotros.
Gracias Señor por tu favor inmerecido, gracias por este año que terminó en victoria, gracias porque a pesar de nuestras faltas tú eres fiel a tus promesas, porque cada dÃa vemos agua en el sequedal, y rÃos correr en tierra árida, gracias porque el bien y la misericordia nos seguirán todos los dÃas de este nuevo año que comienza.
Bendiciones.


