La Buena Parte del Día - Santiago 4:14-17

La Buena Parte del Día - Santiago 4:14-17Santiago 4:-14-17. ¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma. Lo que deberían decir es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello». De lo contrario, están haciendo alarde de sus propios planes, y semejante jactancia es maligna. Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo.

Los judíos fueron los mayores comerciantes del mundo antiguo; y se les dio todas las oportunidades necesarias para poner en práctica sus dotes comerciales. En aquel tiempo se fundaron muchas ciudades; y era común que sus fundadores buscaran ciudadanos que las ocuparan. A los judíos les ofrecían generosamente la ciudadanía porque donde ellos iban prosperaban. Así que en este momento se presentaba una escena de algunos hombres viendo la oportunidad planeaban de manera muy autónoma y deliberada el ir y poseer aquel territorio de grandes ventajas para volverse ricos. Es donde entra en escena Santiago y aconseja que no se pueden hacer así los planes para un futuro; asegurando algo que ni siquiera han puesto en las manos de Dios. Él les dice que no sabemos ni lo que pasará el día de mañana, dándoles a entender que solo Dios es soberano y debemos conectarnos a su voluntad para saber si nuestros planes coinciden con lo que EL tiene en sus propósitos.

Santiago no dice que no hay que tener proyectos, sino que es necesario ponerlos en las manos de Dios para que El sea quien determine si convienen a nuestra vida o no, pero a la vez deja ver que la incertidumbre no debe conducirnos ni al miedo ni a la inactividad, sino a una total dependencia de Dios.

En este pasaje hay 3 aspectos importantes a tener en cuenta al reflexionar si estamos actuando de manera dependiente o independiente de los propósitos de Dios.

1. EL TIEMPO: (Stgo 4:14) "La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma". Menospreciamos el valor del tiempo cuando no lo utilizamos para el cumplimiento de los propósitos de Dios y lo malgastamos en afanes y ansiedades de los deseos materiales y egoístas que nada tienen que ver con lo que Dios ha planeado para nosotros. Desperdiciamos ese valioso tiempo en la negligencia de aquellas cosas que sabemos que debemos hacer pero no hacemos, vivimos pensando como seres inmortales, que no caminan en el orden que Dios ha establecido, cuando seguimos haciendo aquellas cosas que a Dios no le agradan, sin procurar corregirlas, cuando ponemos en primer lugar el agradar a las personas antes que a Dios. En fin, el tiempo lo describe el apóstol Santiago como la neblina porque es transitorio y en algunos más corto que en otros, y el no saber cuánto tenemos de esa pequeña fracción nos debería llevar a vivir de manera consiente del tiempo que Dios nos ha entregado para cumplir nuestro propósito terrenal y eterno.

2. LA VOLUNTAD DE DIOS. (Stgo 4: 15 – 16) "«Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello». De lo contrario, están haciendo alarde de sus propios planes, y semejante jactancia es maligna".

Quien mejor que quien diseñó nuestro mapa para que nos dirija?, Quien mejor que quien es dueño de nuestro tiempo para que nos guie en cómo utilizarlo?. La voluntad de Dios no es otra cosa que lo que El ha establecido en su palabra para bien nuestro y de toda su creación. El que vivamos bajo su palabra nos asegura vivir en su voluntad, y si no conocemos esta palabra difícilmente podremos saber si caminamos en ella o no. (Romanos 12:1-2), nos habla de que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta; y para descubrirla debemos cada día renovar nuestro entendimiento, es decir necesitamos ser transformados no solo en nuestra conducta externa, sino también en la forma de sentir y de pensar.

Nuestra dependencia de Dios debe reflejarse en nuestra manera de pensar, de hablar y de actuar. Es característica de las personas guiadas por Dios el hacer sus planes en esa dependencia como la que expresa Pablo cuando habla a los corintios: «Iré a veros pronto, si es la voluntad del Señor» (1 Corintios 4:19). «Espero pasar algún tiempo con vosotros, si el Señor me lo concede» (1 Corintios 16:7). La actitud verdaderamente cristiana no es vivir paralizados por el miedo a la incertidumbre del futuro, sino avanzar con diligencia haciendo lo que es bueno y verdadero sin salirnos de los parámetros que Dios nos da, y colocando lo desconocido e incierto en las manos de Dios, contentos de que si no se llevase a cabo lo que deseamos es porque no hacían parte de su voluntad.

3. LA OMISIÓN.

Santiago termina con una advertencia, y es el pecar por omisión. Si uno sabe que algo está mal pero sigue haciéndolo, comete un pecado, Si por otra parte sé que debo hacer algo que Dios espera de mí y no lo hago también cometo pecado. Si en mi está el tomar decisiones necesarias para caminar en la verdad y no lo hago también estaré faltando a Dios. Si se nos ha advertido y se nos ha hecho ver la verdad, y seguimos disponiendo de nuestra vida sin tener en cuenta que el futuro está en las manos de Dios, estaremos escogiendo vivir en un error consentido.

La vida cristiana no es solamente buenos deseos sino hechos concretos basados en la obediencia y fidelidad a Dios. Mucha gente se perderá en el camino no por el mal que hayan hecho, sino por el bien que dejaron de hacer: Un arrepentimiento no genuino, el no haber actuado con honestidad, un amor negado, un perdón omitido, una oración no elevada, etc. Dios constituyó como pecado también la omisión porque sabía que nos podríamos escudar en ella para no afrontar la verdad de nuestro corazón. Cuando se trata de obediencia a Dios, debemos reflexionar no solo en lo que hacemos sino en lo que hemos dejado de hacer.

Aprovechemos bien el tiempo en cumplir objetivos que estén alineados a la Voluntad de Dios, sin omitir aquello que hace parte del propósito de Dios para nuestra vida.

Oración.

Gracias señor por enseñarme que si camino de la mano contigo mis proyectos se alinearan a los tuyos de tal forma que no faltará nada, ni tendré que desgastarme en mis fuerzas, porque tu voluntad obrará siempre para mi bien.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​  

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.