La Buena Parte del dÃa - Génesis 22:1-8
Genesis 22: 1-8. Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo: —¡Abraham!—Aquà estoy —respondió. Y Dios le ordenó: —Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allÃ, ofrécelo como *holocausto en el monte que yo te indicaré. Abraham se levantó de madrugada y ensilló su asno. También cortó leña para el holocausto y, junto con dos de sus criados y su hijo Isaac, se encaminó hacia el lugar que Dios le habÃa indicado. Al tercer dÃa, Abraham alzó los ojos y a lo lejos vio el lugar. Hay cosas en nuestra vida que son lo que más amamos o son muy importantes y a veces se llegan a convertir en el "Isaac" que Dios quiere que le entreguemos en obediencia. Cuando vemos a fondo esta historia, nos damos cuenta que el propósito de Dios no era que Abraham sufriera porque si notamos Abraham confiaba tanto en Dios que no se muestra ni una señal de angustia en lo que le habÃa sido ordenado por Dios. El propósito de Dios era decirnos a través de su palabra "Yo tengo la provisión", "Yo proveo el cordero para cada necesidad", "Yo tengo el control de las cosas que ustedes no pueden solucionar", "Yo me encargo de lo que en sus fuerzas nada pueden hacer". Pero para llegar a entregar esta provisión se necesitan 3 cosas que relata esta historia:
1. Una Entrega: Ver. 2 "Una vez allÃ, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré".
La entrega es un acto de confianza que nos ayuda a desarrollar nuestra fe, la entrega es un acto de amor que nos lleva a abandonarnos a nosotros mismos en las manos de Dios. Cuando Dios le dice a Abraham "Ofrécelo como holocausto en el monte" estaba diciendo entrégame todo lo que es importante en tu vida como un sacrificio u ofrenda reconociendo que yo te daré una solución divina. Nos está diciendo hoy a nosotros, entrega aquello en mis manos, aquella situación que ya no puedes manejar, aquella deuda que ya no puedes pagar, aquella enfermedad que ya no puedes soportar, que en mis manos hallaras la salida. Entrégame todo cada dÃa en oración y te daré una respuesta en el momento justo.
2. Obediencia. Ver. 3 "Abraham se levantó de madrugada y ensilló su asno. También cortó leña para el holocausto y junto con dos de sus criados y su hijo Isaac, se encaminó hacia el lugar que Dios le habÃa indicado". Cuando Entregamos todo en sus manos de manera inmediata, estamos actuando en obediencia y para Dios la obediencia es un acto de plena confianza, lo que hace que se manifieste su gloria. Cuando entregamos toda situación en sus manos en obediencia y caminamos hacia donde El nos ha indicado, entonces toda circunstancia será creada por su manos para proveer el cordero. Cuando colocamos todo en sus manos no solo diciendo que lo haremos sino haciéndolo de manera firme y decidida, entonces no habrá manera de dudar de su provisión.
3. Adoración: Ver.5 "Entonces le dijo a sus criados: —Quédense aquà con el asno. El muchacho y yo seguiremos adelante para adorar a Dios". Cuando entregamos todo en sus manos y decidimos caminar en obediencia solo nos queda adorarle porque nuestra confianza está plenamente en El puesta y la adoración produce la paz suficiente para esperar su respuesta en el momento que El sabe que la necesitamos.
El cordero ya está provisto, solo debemos entregarnos a EL completamente, entregarle nuestras batallas, entregarle todo lo que en nuestras manos no tiene solución. Y adorarle porque El ya proveyó el cordero!!. Abraham sabÃa que Dios darÃa el cordero asà no lo viera con sus ojos naturales pero era tal la confianza en EL que el en su espÃritu ya veÃa la provisión, cuando dijo a sus criados: "...y luego regresaremos junto a ustedes". Habló en plural asumiendo que su hijo también regresarÃa con él.
Dios te dice hoy , entrégame todo lo que amas, pon en mis manos todo lo que no puedes llevar en las tuyas, todo lo que no tiene solución, "ofrécelo en holocausto en el monte" que quiere decir "entrégalo en oración", obedece y Adora, y entonces veras que el cordero ya estaba provisto desde antes que fuera necesario.
Señor Gracias porque en tus manos la provisión es segura, porque en las nuestras no cabe, pero hoy reconocemos que con entrega, obediencia y adoración tu gloria se hace manifiesta.
Bendiciones.

Escrito por ALEYDA CAMELO CORTES, marzo 04, 2012

