La Buena Parte del día - Romanos 8:25-27

La Buena Parte del Día - Romanos 8:25-27Romanos 8: 25 -27. "Sin embargo, si esperamos recibir algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo con paciencia. Del mismo modo, y puesto que nuestra confianza en Dios es débil, el Espíritu Santo nos ayuda. Porque no sabemos cómo debemos orar a Dios, pero el Espíritu mismo ruega por nosotros, y lo hace de modo tan especial que no hay palabras para expresarlo. Y Dios, que conoce todos nuestros pensamientos, sabe lo que el Espíritu Santo quiere decir. Porque el Espíritu ruega a Dios por su pueblo especial, y sus ruegos van de acuerdo con lo que Dios quiere".

Estos versículos conforman uno de los pasajes más importantes que encontramos en el Nuevo Testamento acerca de nuestra oración y de la importancia del Espíritu santo en ella. El apóstol Pablo dice que, por nuestra débil confianza, no sabemos cómo pedir; por lo tanto las oraciones que deberíamos hacer las hace por nosotros el Espíritu Santo cuando El habita en nosotros.

Hay razones lógicas por las que no podemos orar como debiéramos. Primero por que desconocemos el futuro, no podemos saber las cosas que han de venir, por tanto puede que pidamos no pasar por situaciones que a la final obrarían para nuestro bien, o que se nos concedan otras cosas que quizás nos harían daño. Tampoco podemos orar como es debido porque en una situación dada desconocemos lo que más nos conviene, puede que aparentemente algo que deseamos, es para nosotros lo mejor, pero aquello podría desviarnos del propósito de Dios para nuestras vidas, o podría traernos problemas a futuro y Dios en el lugar del padre amoroso que es, y en virtud de protegernos tiene que negarnos aquello, porque El sabe lo que es mejor para sus hijos.

Los griegos sabían esto claramente y los sabios de esta época enseñaban a orar a sus discípulos sin tantas especificaciones, dejándole a Dios la potestad de darles aquellas cosas que eran buenas para ellos. Así mismo vemos en la palabra el ejemplo de Jesús cuando oraba al Padre: "Padre, en Tus manos encomiendo mi espíritu", (Luc 23:45) "Hágase Tu voluntad y no la mía".(Luc 22:42).

En ocasiones no podemos saber ni siquiera cuales son nuestras verdaderas necesidades, porque nuestra mente finita no abarca todo el plan de Dios para nuestras vidas, de ahí la importancia del Espíritu Santo en nosotros, quien las revela y nos ayuda conocer lo que es mejor.

La maravillosa intercesión del Espíritu Santo en nuestras oraciones, se manifiesta en 3 acciones importantes que nos llevan a recibir lo que verdaderamente necesitamos; El Espíritu Santo:

1. Intercede por nosotros

2. Habla por nosotros

3. Nos conecta a la voluntad de Dios.

1. Intercede por nosotros: (Rom. 8:26). Cuando elevamos nuestras oraciones a Dios, en ocasiones no hallamos como expresarle lo que queremos, o no encontramos sentido si lo que pedimos es lo que realmente Dios desea para nosotros. Quizás también un pecado impide el acercamiento intimo con el Señor, pero el Espíritu intercede, trayendo convencimiento del mismo, arrepentimiento y dirige las oraciones de la manera correcta y eficaz. El Espíritu Santo entonces nos enseña a orar, y a que nuestra comunicación con Dios sea pura y transparente.

2. Habla por nosotros. (Rom. 8:27). Luego que Dios examina nuestro corazón, sabe las motivaciones e intenciones del mismo, y aun cuando no tenemos palabras, el Espíritu revela nuestras verdaderas necesidades. El Espíritu Santo transmite o habla en nuestro nombre tomando en cuenta lo que verdaderamente hay en el corazón, por lo tanto Dios ve si aquello que pedimos realmente edifica nuestra vida o no, El Espíritu Santo comunica al Padre aun aquellas cosas que nosotros mismos desconocemos en lo profundo del corazón y no somos capaces de discernir. Mientras El Espíritu nos revela aquello que hay en nuestro corazón nos puede quebrantar al punto que nos cuesta pronunciar palabras, es entonces también cuando El Espíritu Santo habla por nosotros y nos trae la paz que necesitamos.

3. Nos conecta a la voluntad de Dios. (Rom 8: 27). Cuando el Espíritu Santo habla en nuestro nombre para pedir lo que conviene nos está conectando a la voluntad del Dios, para que la nuestra quede rendida a la suya, y de esta manera nuestras oraciones sean eficaces, no ante lo que queremos en nuestra humanidad, sino conforme a la aceptación de que Dios nos conceda lo mejor de acuerdo a sus propósitos.

Si comprendiéramos la importante necesidad de tener el Espíritu Santo en nuestra vida y oráramos a través de EL, viviríamos confiados que al orar tenemos un intercesor, abogado, consolador y ayudador, que nos garantiza no solo una comunión genuina con Dios, sino las respuestas que verdaderamente necesitamos. No tendríamos incertidumbres porque sabríamos que las oraciones que con El elevamos traerán siempre todo lo que obre para bien en nuestras vidas. (Rom 8:28).

Oración.

Gracias Dios por tu Espíritu Santo que nos has dejado porque nos ayuda en nuestra debilidad intercediendo por nosotros, hablando por nosotros y conectándonos a tu voluntad.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​ 

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