La Buena Parte del Día - 1 Tesalonicenses 12:22

La Buena Parte del Día - Santiago 1:22-251 Tesalonicenses 12:22. Hermanos, les rogamos que sean considerados con los que trabajan entre ustedes, y que los instruyen y dirigen en el Señor. Ténganlos en alta estima y ámenlos por causa de su obra. Y ustedes, vivan en paz. También les rogamos, hermanos, que les llamen la atención a los ociosos, que animen a los de poco ánimo, que apoyen a los débiles, y que sean pacientes con todos. Tengan cuidado de que nadie pague a otro mal por mal; más bien, procuren siempre hacer el bien, tanto entre ustedes como con los demás. Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en todo, porque ésta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. No apaguen el Espíritu. No menosprecien las profecías. Examínenlo todo; retengan lo bueno. Absténganse de toda especie de mal.

Para el Apóstol Pablo llevar el cristianismo a una ciudad como Tesalónica fue demasiado importante, ya que la primera vez que predicó allí fueron pocos días (hechos 17: 1-2), y aun que en poco tiempo la palabra fue sembrada, los judíos se enfurecieron y Pablo tuvo que huir.

Por eso un poco después envía a Timoteo a Tesalónica para que le trajera información de ellos. (1 tesalonicenses 3: 1-11). Timoteo trajo buenas noticias en cuanto a la fe, pero también habían noticias que preocupaban y era que al escuchar sobre la segunda venida de Cristo había producido en algunos reacciones imprevistas, algunos habían dejado de trabajar y olvidado sus intereses corrientes para esperar la Segunda Venida con una expectativa nerviosa. Así es que Pablo les dice que estén tranquilos y que prosigan con sus obligaciones normales (1 Tesalonicenses 4:11). Había una tendencia a despreciar toda autoridad legal; (1 Tesalonicenses 5:12-14). Era difícil evitar el contagio del mundo pagano, había una cierta disensión en la iglesia . Estos eran los problemas que tenía que tratar Pablo; y todo esto nos muestra que no ha cambiado tanto el día de hoy.

El Apóstol Pablo entonces finaliza esta carta a la iglesia de Tesalónica con una lista de consejos. Los entrega de una manera resumida, pero cada uno de ellos hoy en día merece ser tomados en cuenta para poder predicar a Jesús con efectividad como congregación que somos.

1. RESPETAR A NUESTROS LÍDERES ESPIRITUALES. (1 Tes. 5:12-13)

Ellos son instrumentos colocados por Dios para nuestro crecimiento espiritual y en la fe, y la razón por la que debemos respetarlos es la obra que llevan a cabo, la cual ha sido encomendada por elección divina. No es cuestión de simple sujeción a cualquier autoridad; es el valor a quienes hacen la labor de servir a Dios en su honor.

2. VIVIR EN PAZ. (1 Tes. 5: 13)

Es imposible predicar el Evangelio del amor cuando hay un ambiente envenenado de hostilidad y sin darle valor a la labor de la autoridad puesta por Dios. Es mejor carecer de número de personas en una congregación que no producen paz en ella, y pedir que solo Dios envíe a los que ha de añadir a su obra.

3. ATENCIÓN, APOYO Y PACIENCIA A PERSONAS ESPECIALES: (Ociosos, de poco ánimo, débiles). (1 Tes. 5:14).

En todo tiempo existirán este grupo de personas, quienes en el no hacer nada de provecho, serán presa fácil para vivir las consecuencias de la ociosidad, existirán desanimados que siempre verán instintivamente lo peor, pero así mismo Dios da la capacidad a otros que, siendo animosos, ayudan a otros a ser valientes. Este consejo procura en vez de dejar que el hermano débil sea arrastrado a la deriva, hacer un esfuerzo para sujetarle y no dejarlo caer. Ser pacientes con todos estos es tal vez lo más difícil, pero aun a eso nos ha llamado Dios.

4. NO SER VENGATIVOS. (1 Tes. 5:15).

Aunque haya quienes procuren nuestro mal, debemos conquistarle buscando su bien. Esta es la mejor forma de predicar a Cristo sin necesidad de hablar.

5. ESTAR SIEMPRE GOZOSOS. (1 Tes. 5:16).

Una congregación que tiene el gozo de Dios es una iglesia feliz, y es la única que podrá impartir salvación a quienes buscaran aquello que sus miembros reflejan, no esperemos que alguien permanezca firme en el Señor si nuestra vida no refleja el gozo de la salvación.

6. ORAR SIN CESAR. (1 Tes. 5:17).

Nuestras oraciones personales son efectivas en una hermosa comunión con Dios, y en ocasiones puede que nuestras oraciones fueran más efectivas aun si recordáramos que hay momentos donde es fundamental estar unidos en oración como hermanos en la fe y en la búsqueda de un crecimiento espiritual que avive el fuego de una congregación. "Una vez más les digo, que si en este mundo dos de ustedes se ponen de acuerdo en lo que piden, mi Padre, que está en los cielos, se lo concederá. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos". (Mat 18:19-20).

7. SER AGRADECIDOS.(1 tes. 5:18)

El ser agradecidos es una muestra fehaciente de nuestra dependencia absoluta de Dios, esto nos recuerda que sin El nada podemos hacer.

8. NO APAGUEN EL ESPÍRITU. .(1 tes. 5:19)

Es decir no dejes que lo que Dios ha hecho en tu vida sea olvidado, o desplazado, que aquello que ha sido transformado en ti se pierda, que la llama de tu espíritu la cual permite tu comunión con Dios se extinga, no permitas que la semilla sembrada sea llevada por el viento.

9. NO MENOSPRECIEN LA PALABRA. (1 tes. 5:20)

Los profetas eran los equivalentes de los predicadores de nuestro tiempo, los que llevaban el mensaje de Dios a la congregación. Pablo está diciendo realmente: Si una persona tiene algo que decir, no se lo impidáis, escucha la palabra y permite que esta se revele a tu vida siempre.

10. EXAMÍNENLO TODO Y EVITEN EL MAL (1 tes. 5:21-22)

La única manera en la que podemos filtrar todas las cosas que escuchamos o vemos, aunque parezcan buenas o malas es usando a Cristo como la piedra angular con la que probamos todas las cosas; a través de su palabra, y aunque sea difícil permanecer haciendo el bien para que podamos evitar el mal.

Cuando una iglesia vive a la altura de estos diez consejos del Apóstol Pablo, alumbrará en lugares oscuros; y recibirá poder para impartir salvación.

Oración.

Gracias Señor por tu palabra que nos aconseja para actuar conforme a ella, ayúdanos a seguir tus consejos y producir esos frutos que tú esperas.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​ 

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