La Buena Parte del Día - 1 Corintios 2:7-10

La Buena Parte del Día - 1 Corintios 2:7-101 Corintios 2:7-10. Sin embargo, entre los que han alcanzado la madurez sí hablamos con sabiduría, pero no con la sabiduría de este mundo ni la de sus gobernantes, los cuales perecen. Más bien hablamos de la sabiduría oculta y misteriosa de Dios, que desde hace mucho tiempo Dios había predestinado para nuestra gloria, sabiduría que ninguno de los gobernantes de este mundo conoció, porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria. Como está escrito: «Las cosas que ningún ojo vio, ni ningún oído escuchó, Ni han penetrado en el corazón del hombre, Son las que Dios ha preparado para los que lo aman.». Pero Dios nos las reveló a nosotros por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo examina todo, aun las profundidades de Dios.

En la Iglesia Primitiva había una marcada diferencia entre dos clases de instrucción. Una era el anuncio de los hechos fundamentales del Evangelio; es decir, de la vida, muerte, resurrección y segunda venida de Jesús. Y Había lo que era la explicación de los hechos que ya se habían anunciado. Era la segunda etapa para los que habían recibido el Anuncio.

No quiere decir que el apóstol Pablo sugiera una diferencia de clases entre cristianos; se trata de dos etapas en las que se encuentran. Lo curioso es que hoy en día es muy común que las personas se conformen con seguir en una etapa elemental de escuchar pero no estar interesados en trascender a una segunda etapa donde tenemos toda respuesta a través de lo que surge de nuestra relación con Dios, es decir aquello que revela el Espíritu Santo a nuestras vidas.

El apóstol Pablo puntualmente estaba proclamando el evangelio de Cristo que antes era desconocido, explicando que no se trataba de un relato del que simplemente había sido testigo, sino que quería que comprendieran que aceptar a Jesús era más que conocer su historia, era una revelación del Espíritu Santo a todo aquel que tenía un encuentro verdadero con EL. Y para que ellos pudieran comprender les recordó una palabra que ellos conocían desde el antiguo testamento en Isaías 64:4 "Nunca antes hubo oídos que lo oyeran ni ojos que lo vieran, ni nadie supo de un Dios que, como tú, actuara en favor de aquellos que en él confían". Y en ese momento a ellos les estaba siendo revelada una verdad que antes no entendían.

Así mismo este pasaje hoy nos revela 3 cosas importantes:

1. Cuando hemos entregado de verdad nuestro corazón al Señor nuestro aprendizaje no debe ser producto de la mente humana o lógica, sino un don de Dios, a través de su Espíritu. Nuestros pensamientos no se deben a lo que hemos descubierto con la mente sino a lo que Dios nos revela en una comunión con El. Esto de ninguna manera nos exime de la responsabilidad de esforzarnos. Sólo que como verdaderos aprendices de Jesús llegaremos a la verdadera renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:2). Cuanto más nos esforzamos por conocer su palabra, tanto más nos comunica Dios.

2. Así como Dios preparó un plan perfecto de redención para nosotros, que ningún ser humano hubiera podido imaginar, así Dios prepara cosas maravillosas para los que confían en Él. Qué equivocado es cuando tratamos de hacer Su trabajo y peor aún sin Él. ("Separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15:5).

3. Aquellas cosas que están en lo sobrenatural ya dispuestas para nuestras vidas solo se obtienen por fe. Los enemigos de nuestra fe siempre serán nuestros ojos, nuestros oídos y nuestro corazón, porque lo que vemos, y escuchamos y sentimos generalmente nunca concuerda con lo que esperamos. Dios preparo su plan para ser entendido solo por su Espíritu, («Las cosas que ningún ojo vio, ni ningún oído escuchó, Ni han penetrado en el corazón del hombre, Son las que Dios ha preparado para los que lo aman.»).

Quieres saber lo que Dios ha preparado para ti, además de darte el regalo más grande de la salvación?, la respuesta únicamente la encontrarás al compenetrarnos más con EL, al confiar plenamente en El, no por lo que vemos ni por lo que escuchamos, ni por lo que sentimos, antes por el contrario por aquello que no vemos, por aquello a lo que debemos cerrar nuestros oídos, y por aquello que surge no de nuestras emociones sino de nuestro espíritu al conectarse con SU Espíritu.

Oración.

Señor gracias por tu palabra que nos enseña a depender únicamente de ti, por recordarnos que así como preparaste un plan divino para la humanidad, así preparas para cada uno cosas maravillosas para los que te amamos. Amen.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.

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