La Buena Parte del Día - 2 Corintios 3:7-17

La Buena Parte del Día - 2 Corintios 3:7-172 Corintios 3:7-17. El ministerio que causaba muerte, el que estaba grabado con letras en piedra, fue tan glorioso que los israelitas no podían mirar la cara de Moisés debido a la gloria que se reflejaba en su rostro, la cual ya se estaba extinguiendo. Pues bien, si aquel ministerio fue así, ¿no será todavía más glorioso el ministerio del Espíritu? Si es glorioso el ministerio que trae condenación, ¡cuánto más glorioso será el ministerio que trae la justicia! En efecto, lo que fue glorioso ya no lo es, si se le compara con esta excelsa gloria. Y si vino con gloria lo que ya se estaba extinguiendo, ¡cuánto mayor será la gloria de lo que permanece!. Así que, como tenemos tal esperanza, actuamos con plena confianza. No hacemos como Moisés, quien se ponía un velo sobre el rostro para que los israelitas no vieran el fin del resplandor que se iba extinguiendo. Sin embargo, la mente de ellos se embotó, de modo que hasta el día de hoy tienen puesto el mismo velo al leer el antiguo pacto. El velo no les ha sido quitado, porque sólo se quita en Cristo. Hasta el día de hoy, siempre que leen a Moisés, un velo les cubre el corazón. Pero cada vez que alguien se vuelve al Señor, el velo es quitado. Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
 
El apóstol Pablo menciona lo que sucedía en el antiguo pacto cuando Moisés descendía del monte después de hablar con Dios, la gloria irradiaba su rostro al punto que no se le podía mirar fijamente (Exodo 34:33) y por esta razón usaba un velo para tapar su rostro. Pablo interpreta la postura de este velo como la manera en que el pueblo no viera como se desvanecía dicha gloria irradiada en su rostro, haciendo ver que esta gloria aunque maravillosa y extraordinaria al desvanecerse era perecedera.
 
Aquella gloria y revelación que recibía Moisés era verdadera e importante para el pueblo, pero era algo parcial, diferente a la gloria que nos trajo Jesucristo, la cual es completa y permanente. De esta manera entendemos que lo que sucedió en el antiguo testamento era tan importante como el nuevo pacto, con la diferencia que el Antiguo pacto era el "camino a la gloria" y el nuevo pacto "la cima de la gloria".

Hoy a pesar de que tenemos un acceso directo a la gloria de Dios por medio de Jesucristo, muchos prefieren llevar "el velo". Por que no han entendido la libertad que Cristo nos ha dado en El para disfrutar de una vida abundante. Hay quienes prefieren vivir bajo la ley y no bajo la gracia dada por la justicia de Cristo. (Rom 3:22). El apóstol Pablo hace referencia al velo, porque los judíos seguían escuchando la ley sin contemplar su verdadero sentido, y el velo que había en sus ojos (en sus corazones) no les dejaba ver la gloria de Jesucristo.

Así mismo hoy en día se nos puede escapar el verdadero sentido de la palabra de Dios al tener velado nuestros ojos espirituales. Si nuestro corazón y nuestra mente no está dispuesta a un renovar en el espíritu, para que sea revelado el verdadero sentido de la palabra, viviéremos una vida escasa y en esclavitud. Hay velos que nos impiden ver la revelación de la palabra a nuestro espíritu, algunos de ellos pueden ser:

1. El Velo del Juicio: Muchas veces buscamos en la palabra razones que apoyen nuestros puntos de vista antes que buscar la verdad de Dios. Esto nos nubla la visión de encontrar las promesas de Dios y de entender que más que juzgarnos Dios está interesado en aquellos planes de bien para nuestra vida. (Jeremías 29:11).

2. El Velo del Autoengaño: Muchas veces vamos a la palabra para buscar lo que queremos encontrar, y evadimos lo que no queremos ver, este velo nos impide una sana interpretación de las escrituras. Preferimos ciertos pasajes donde solo Dios muestra su amor y misericordia pero no queremos ver aquellos donde Él nos demanda obediencia. (Hebreos 5:7)

3. El Velo de la Autosuficiencia. Cuando creemos que lo sabemos todo y que nada nos falta por aprender, cuando creemos que con mero conocimiento es suficiente para llamarnos cristianos, olvidándonos que el conocimiento de la palabra sin "revelación" es mera información. Dios nos ha dado libre voluntad, y si permanecemos en nuestro propio parecer nunca aprenderemos cuál es su perfecta y agradable voluntad. (Juan 15:5)

4. El velo del conformismo: La naturaleza del ser humano es de adaptabilidad fácil a las circunstancias que lo rodea, en la vida cristiana también sucede lo mismo cuando queremos vivir una relación con Dios sin dar nada por El, sin cambiar situaciones que sabemos debemos cambiar o mejorar. El conformismo difícilmente te permite llegar más allá de lo que Dios desea que llegues, mucho menos te permitirá escudriñar la palabra para que ésta sea revelada a tu vida.(Rom 12:2).

Cuando quitamos cualquier velo que impide ver la gloria de Dios en nuestra vida, y reconocemos la capacidad que nos es dada por Jesús a través de su redención, de adorar a Dios a cara descubierta dejaremos entonces de vivir bajo el juicio de los hombres, para vivir bajo la gracia de Jesucristo. Cuando cualquiera de estos velos es quitado de nuestros ojos, nos permitimos crecer en la gracia y el conocimiento del Señor (2 pedro 3:18). y nos identificamos más con El, en nuestra manera de pensar de sentir y de actuar. Es una ley de la vida que nos llegamos a parecer a quien admiramos, contemplemos entonces al Señor para terminar reflejándolo en nuestras vidas. (2 Cor 3: 16-17).

En tanto que nuestra obediencia a Dios esté condicionada por leyes viviremos en posición de esclavos, pero cuando nuestra obediencia es producto de la obra del Espíritu Santo en nuestro corazón, será el amor a El, quien nos mueva a la perfecta libertad.

Oración.

Señor ayúdanos a entender que tu sacrificio no fue en vano, que tu amor y tu gracia nos conduce a la gloria de Dios manifiesta en una vida abundante.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.

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