La Buena Parte del Día - Efesios 4:22-24

La Buena Parte del Día - Efesios 4:22-24Efesios 4:22-24. Renuévense en el espíritu de su mente, y revístanse de la nueva naturaleza, creada en conformidad con Dios en la justicia y santidad de la verdad.

El Apóstol Pablo exhorta en este pasaje al pueblo de Dios a que se despojen de su vieja manera de vivir y asuman la dada por Cristo. Pero esto únicamente se puede dar cuando tenemos una conciencia clara del para que Jesús dio su vida por nosotros.

Vivimos con una conciencia carente de esta verdad ya que aunque aceptamos la redención de Cristo no hemos aceptado realmente esa nueva manera de vivir que El nos entrega. Porque vivimos simplemente en una esfera natural que nos deja ver únicamente que somos seres humanos que fallamos, que cometemos errores, que nos conformamos con una vida a medias cuando Dios tiene planes de bien y nos dice que su voluntad para con nosotros es agradable y perfecta (Romanos 12:2).

 
Vivimos con expectativas mínimas porque se rigen a la realidad de los fracasos vividos. Estas personas a las que Pablo les hablaba pasaban por estas situaciones y aún peores. Por lo tanto les da una palabra que les genere una luz de cambio en sus vidas, diciéndoles que llegó el tiempo de dejar de hacer las cosas de manera mediocre y equivocas, que es tiempo de hacer un alto en el camino porque hay una mejor manera de vivir!!. conforme a la verdad de Dios.

Y la palabra hoy nos sigue diciendo es tiempo de cambiar la perspectiva mínima por una superior dada por Dios para nosotros. Pero como puede ser esto?....La palabra nos dice que puede suceder: !!Cuando nuestra vida es renovada y revestida!!, desde nuestro interior por la gracia de Dios a través del arrepentimiento y la fe en el Señor.

Hay dos acciones dadas en esta recomendación del Apóstol Pablo para vivir vidas nuevas y diferentes enmarcadas en la voluntad de Dios.

Renovados y Revestidos

1. Renovados en el espíritu de nuestra mente.

Cuando llegamos a conocer del Señor, nuestro espíritu es cambiado, pero nuestra mente también requiere una renovación, pero esta solo se da a través del conocimiento de la palabra de Dios, es necesario un cambio en nuestra manera de pensar, ya que es la clave de una transformación en nuestro estilo de vida, necesitamos desechar pensamientos del pasado que no edifican nuestro existir, que sean reemplazados por la palabra de vida que Dios nos da a conocer para descubrir su voluntad agradable y perfecta (Rom 12:2).

Es necesario renovar el espíritu de nuestra mente porque nuestro espíritu recreado desea actuar conforme a los propósitos divinos pero si nuestra mente no es renovada por la palabra, esta puede ser tropiezo para tener una vida abundante. La renovación del espíritu de la mente es un cambio de profundidad, significa volver a un estado inicial algo tal como fue hecho en principio. Dios nos lleva a través de su palabra a ese primer estado que El creo en nuestra manera de pensar para el cumplimiento de sus propósitos. Solo necesita de nuestra libre voluntad de querer ser renovados en todo nuestro ser admitiendo la necesidad de ser instruidos y guiados por El.

2. Revestidos de una nueva naturaleza

Cuando nuestra mente es renovada tendremos la necesidad de vernos y sentirnos diferentes, tomando ese nuevo estilo de vida que Dios diseño como nuestro vestido. Y es cuando Dios empieza a vestirnos en áreas concretas de nuestra vida, empieza a quitarnos aquello que no encaja en su diseño, y reemplazarlo por el suyo el cual nos luce mucho mejor.

Dios quiere que nuestra renovación nos lleve a usar vestiduras nuevas donde se exprese su gracia y su imagen reflejada genere un impacto en quienes nos rodean. Toda renovación causa un efecto de cambio y genera nuevos resultados. Esto mismo sucederá en nuestras vidas cuando verdaderamente busquemos una renovación y nuestras vestiduras reflejen a Cristo para que muchos deseen conocerle.

Aunque ser renovados y revestidos es algo que requiere de nuestra voluntad, no es algo que puede ser hecho por nuestro poder. Es por esto que necesitamos ir a Dios en oración, pidiéndole que nos renueve, reconociendo ante El nuestra incapacidad de hacerlo cuándo nos deja ver las áreas en las que lo necesitamos y profundizar en su poder para ser transformados.

Oración.

Gracias señor porque tú nos renuevas cada día, nos revistes de aquel diseño que creaste para nuestro bien.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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