La Buena Parte del Día - Mateo 13:10-16

La Buena Parte del Día - Mateo 13:10-16Mateo 13: 10-16. Sus discípulos vinieron y le preguntaron: ¿Por qué usas parábolas cuando hablas con la gente? —A ustedes se les permite entender los secretos del reino del cielo —les contestó—, pero a otros no. A los que escuchan mis enseñanzas se les dará más comprensión, y tendrán conocimiento en abundancia; pero a los que no escuchan se les quitará aun lo poco que entiendan. Por eso uso estas parábolas:

Pues ellos miran, pero en realidad no ven. Oyen, pero en realidad no escuchan ni entienden. »De esa forma, se cumple la profecía de Isaías que dice: "Cuando ustedes oigan lo que digo, no entenderán. Cuando vean lo que hago, no comprenderán. Pues el corazón de este pueblo está endurecido, y sus oídos no pueden oír, y han cerrado los ojos, así que sus ojos no pueden ver, y sus oídos no pueden oír, y sus corazones no pueden entender, y no pueden volver a mí para que yo los sane". »Pero benditos son los ojos de ustedes, porque ven; y sus oídos, porque oyen. Les digo la verdad, muchos profetas y muchas personas justas anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y anhelaron oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron.

Este es uno de los pasajes que a veces se torna complejo al entendimiento, porque se puede pensar que Jesús decía que las personas no podrían entender su palabra. Pero debemos ir más allá de lo supuesto y escudriñar las escrituras, de esto se trata el que ésta sea revelada a nuestras vidas.

Para los escritores judíos las "parábolas" corresponden a un término hebreo "mashal", significa adivinanza o proverbios, un tipo de literatura que muestra con similitudes los paralelismos en la poesía hebrea. Los maestros o rabinos de esta época enseñaban mediante estas formas de presentaciones orales por lo que Jesús también las utilizaba para enseñar y facilitar así la memorización de sus mensajes. Era difícil poder definir una parábola, porque se convertía en una historia que proveía un espejo donde la realidad se debía percibir y entender.

La adecuada interpretación de las parábolas de Jesús involucra un compromiso de fe por parte del creyente y el poder esclarecedor del Espíritu Santo. Es combinar el poder de Dios con la libre voluntad del que escucha la palabra para hacerla por obra en su vida. Lo lógico en aquel entonces era que el liderazgo judío aceptara a Jesús y sus enseñanzas pero no fue así, por lo tanto quienes lo aceptaban tenían mayor responsabilidad (Lucas 12:48).

Cuando Jesús le responde esto a los discípulos: "A ustedes se les permite entender los secretos del reino del cielo, pero a otros no. A los que escuchan mis enseñanzas se les dará más comprensión, y tendrán conocimiento en abundancia; pero a los que no escuchan se les quitará aun lo poco que entiendan. Por eso uso estas parábolas: Pues ellos miran, pero en realidad no ven. Oyen, pero en realidad no escuchan ni entienden". Nos estaba enseñando que el conocerle y seguirlo implicaba algo más allá que solo oír sin ser transformados, implicaba responsabilidad y compromiso en una relación con El que nos llevara de un nivel a otro, partiendo de:

Primero: Una respuesta inicial por parte nuestra a su llamado, (Juan 1:12). Segundo: Una fidelidad permanente (salmo 101:6), y Tercero: Dar frutos (Juan 15:16).

El quedarnos solo en una decisión inicial, sin fidelidad y sin dar frutos terminará siendo solo oír sin escuchar y sin ni entender lo que Dios nos habla. Termina siendo una vida en la que nuestro carácter no es transformado conforme al corazón de Cristo.

Nuestro carácter únicamente se revela en nuestras pequeñas y grandes decisiones o elecciones (mateo 7:17). Por lo tanto, participar del reino de Dios no está garantizado ni asegurado al confesar a Jesús como el Señor y quedarnos solo en ese primer nivel. En su interpretación de la parábola del sembrador (Mateo13:18-23) Jesús afirmó que ni oír ni recibir "la palabra del reino" es suficiente, sólo quienes lo aceptan, permanecen fieles y en sus vidas producen frutos son quienes llegan a entender su profundo significado.

Si queremos una vida abundante de la que habla el Señor en (Juan 10:10), nuestra relación con El debe trascender de una decisión personal tomada, hacia una fidelidad basada en esa decisión que nos lleve a dar frutos que muestran la validez de tal decisión que un día tomamos.

Oración.

Gracias señor por tu palabra que nos enseña a conocerte más y a crecer en nuestra relación contigo, ayúdanos a ser fieles a ti y dar frutos.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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