La Buena Parte del Día - Hechos 24:24-27

La Buena Parte del Día - Hechos 24:24-27Hechos 24:24-27. Unos días después, Félix regresó con su esposa, Drusila, quien era judía. Mandó llamar a Pablo, y lo escucharon mientras les habló acerca de la fe en Cristo Jesús. Al razonar Pablo con ellos acerca de la justicia, el control propio y el día de juicio que vendrá, Félix se llenó de miedo. «Vete por ahora —le dijo—. Cuando sea más conveniente, volveré a llamarte». También esperaba que Pablo lo sobornara, de modo que lo mandaba a llamar muy a menudo y hablaba con él. Pasaron dos años así, y Félix fue sucedido por Porcio Festo. Y, como Félix quería ganarse la aceptación del pueblo judío, dejó a Pablo en prisión.

El vivir de una manera acomodada y "conveniente" puede llegar a ser una forma de esclavitud, hace que se posterguen responsabilidades, se evadan toma de decisiones que conducen a una vida integra con Dios y con los demás. Esto fue lo que sucedió con un Gobernador llamado Félix, a quien le fue delegado llevar un Juicio a Pablo por acusaciones injustas y falsas.

Si leemos todo el capítulo 24 de Hechos tendremos un panorama completo de esta situación. Los judíos conocían muy bien que las acusaciones contra el apóstol Pablo eran falsas y sin fundamento. Lo acusaban de ser cabecilla de una secta llamada los nazarenos y que había intentado profanar el templo. Quienes lo acusaban no tenían ninguna prueba que sustentara estas acusaciones, simplemente declararon que este Gobernador llamado Félix tendría la autoridad de descubrir la verdad de dicho caso.

En vista de las acusaciones, Pablo comenzó su propia defensa frente a la posición de Félix como gobernador quien le dio la oportunidad de hablar, sencillamente Pablo re­conoció ser un seguidor de "El Camino" (calificativo que originalmente recibió el grupo de seguidores de Jesús). Hechos 24: 14. Y declarando que sus creen­cias estaban en completo acuerdo con la ley y los profetas. Félix no quiso tomar medidas después de haber escuchado a ambas partes. Dilató la situación con excusas por rehusarse a tomar una decisión. Así que mantuvo encarcelado a Pablo dos años; concediéndole beneficios porque sabía en su corazón que él era inocente.

Esta historia nos muestra el carácter de un hombre como muchos que cuando son confrontados con la palabra, el miedo los paraliza, evitan las incomodidades que puedan causar el hecho de ser íntegros, les aterra saber que habrá consecuencias a causa de las acciones erróneas cometidas y no están dispuestos a reconocer sus faltas. Se acomodan en una vida que agrade más a los hombres que a Dios. Este Gobernador evadió el tomar decisiones despidiendo a Pablo cuando este precisamente le hablo de temas que confrontan el carácter: LA FE, LA JUSTICIA; EL DOMINIO PROPIO Y El JUICIO DE DIOS. Hechos 24:24-25 (les habló acerca de la fe en Cristo Jesús. Al razonar Pablo con ellos acerca de la justicia, el control propio y el día de juicio que vendrá, Félix se llenó de miedo. «Vete por ahora —le dijo—.)

Estos temas que Pablo le menciono a Félix, son claves en la transformación del carácter. Félix no era desconocedor de la predicación de Pablo. Y al verse confrontado con la palabra de Dios tuvo miedo porque su manera de vivir no era coherente con aquello que escuchaba. La reacción de Félix nos revela 3 actitudes comunes en quienes están dispuestos a aceptar la palabra, por temor a ser confrontados:

1. Invade el temor a que las debilidades sean manifiestas. Como el orgullo, la falta de dominio propio, sentimientos de culpa, evadir situaciones y no confrontar, todas ellas develan una falta de voluntad para ser transformados, retrasando y obstaculizando el plan de Dios para sus vidas.

2. Hay un constante aplazamiento de decisiones. Sobre todo en nuestra manera de vivir. Este aplazamiento es causado por la duda, la falta de dominio propio, sentimientos de incompetencia en aquellas cosas que no nos creemos capaces de asumir.

3. Desobediencia. Esta es producto del mismo aplazamiento o darle largas a situaciones que Dios ya ha hablado que deben cambiar en nuestra vida.

Dios desea que podamos tener un carácter conforme a su voluntad, el cual solo puede ser transformado por medio de la palabra y el poder de su Espíritu Santo, pero esto no sucederá sin nuestro consentimiento, es decir que haya un deseo voluntario de ser transformados. Félix tomo la vía equivocada, evadir. Y decidió por el camino de la esclavitud del pecado. Dios nos enseña a través de esta palabra que si deseamos vivir íntegramente y como seguidores de Jesús, debemos estar dispuestos a cambiar y vivir en la fe, la justicia, con dominio propio y no desconociendo el juicio de Dios.

Oración.

Gracias Señor porque nos confrontas con la palabra y nos ayudas a crecer en la transformación diaria de nuestro carácter.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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