La Buena Parte del Día - Prov 3:5-11

La Buena Parte del Día - Proverbios 3:5-11Proverbios 3:5-11. (NTV) Confía en el Señor con todo tu corazón, no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar. No te dejes impresionar por tu propia sabiduría. En cambio, teme al Señor y aléjate del mal. Entonces dará salud a tu cuerpo y fortaleza a tus huesos. Honra al Señor con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces. Entonces él llenará tus graneros, y tus tinajas se desbordarán de buen vino. Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor ni te enojes cuando te corrige. Pues el Señor corrige a los que ama, tal como un padre corrige al hijo que es su deleite.

Los proverbios que encontramos en la biblia son considerados como una compilación de consejos o dichos que reflejan la sabiduría de Dios y son aplicables a la vida diaria. En el capítulo 3 encontramos una serie de consejos dados de forma paternal, como quien tiene especial cuidado de su hijo. Y en los versículos del 5 al 11 encontramos 3 consejos especiales que nos indican la dependencia que tenemos como hijos hacia nuestro Padre celestial y la manera como estos nos ayudan al momento de tomar serias decisiones.

1. Confiemos en el señor con todo el corazón. Confiar con el corazón no es igual que confiar de manera racional, con el corazón está comprometida la fe, con la razón la confianza depende de lo visible. Este consejo parte de la misma palabra del señor, cuando en Jeremías 17:5 dice: "Maldito el varón que confía en el hombre...", y Jer. 17:7 "Bendito el varón que confía en Jehová y cuya confianza es Jehová". El Señor es el único digno de nuestra confianza porque es el único que no nos fallará. El hombre en cualquier momento nos desilusiona, nos falla, y quizás más cuando hemos puesto la confianza en él. Confiar en el Señor nos garantiza vidas seguras y en bendición.

2. No depender de nuestro propio razonamiento. Por lo general tenemos la tendencia a creer que nuestra vida depende de lo que somos, tenemos o hacemos, de nuestras capacidades e intelecto. Pero la inteligencia humana es limitada, la sabiduría de Dios es infinita. Estudios demuestran que la inteligencia de una persona no determina el éxito de ésta. Existen personas con alto coeficiente intelectual, pero a pesar de eso no tienen el carácter suficiente para llevar una vida abundante y plena, sencillamente porque ésta solo la tienen quienes depositan su confianza en Dios y dependen en todo de EL. Nuestra lógica humana nos puede conducir por caminos errados, pero la dirección de Dios es perfecta.

3. Buscar la voluntad de Dios en todo lo que hacemos. Dios es nuestro creador, por lo tanto conoce cada aspecto de nuestra vida más que nosotros mismos. Sabe lo que nos conviene, por eso Rom.8:26 nos dice que no sabemos pedir como conviene, pero el Espíritu de Dios nos ayuda en nuestras debilidades". Cuando reconocemos la presencia de Dios en nuestras vidas buscando su voluntad antes que la nuestra, El se encarga de abrir caminos derechos.

4. Honrar a Dios con lo mejor que tenemos. Todo lo que poseemos proviene de la mano de Dios, honrarle con lo mejor que tenemos es poner a su servicio aquello que por su gracia y favor hemos recibió de El. Honrar a Dios es darle el primer lugar en nuestras vidas, de tal manera que todo lo que suceda en ella refleje su dirección, en todo lo que hacemos: Nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra vida espiritual, física y material.

5. No rechazar la disciplina de Dios. No rechazar, quiere decir aceptar, no contender con Dios cuando vivimos las consecuencias de decisiones tomadas fuera de su voluntad. Dios conoce el corazón de cada uno, y sabe que la disciplina es necesarias para corregir e instruir en aquellas cosas que no han estado bien llevar a cabo, Hebreos 12:11 nos dice: "Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella". La disciplina resulta ser un método de formación del carácter, por esta razón Dios permite que pasemos por ella cuando sea necesario.

Nuestra vida debe estar confiada plenamente en Dios y bajo su control, de esta manera tendremos vidas fructíferas y asertivas. Es normal que al momento de tomar decisiones tengamos el impulso de usar la lógica humana y creer que tenemos soluciones correctas, pero Dios tiene un panorama más amplio, El ve los detalles que no vemos nosotros, nada se escapa de su visión, y conoce lo que es mejor para nosotros, por lo tanto se hace indispensable: Ir a su presencia en oración y en la palabra para: Confiar en El, no depender de nuestra razón, buscar su voluntad, honrarle y no rechazar su disciplina. De esta manera nuestros planes serán alineados con sus propósitos.

Oración.

Señor gracias por cuidar de nuestro caminar, por conducirnos por el mejor camino cuando confiamos plenamente en ti. Amen!

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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