La Buena Parte del Día - Rom 4:18-21

La Buena Parte del Día - Romanos 4:18-21Romanos 4:18-21. Aun cuando no había motivos para tener esperanza, Abraham siguió teniendo esperanza porque había creído en que llegaría a ser el padre de muchas naciones. Pues Dios le había dicho: «Esa será la cantidad de descendientes que tendrás». Y la fe de Abraham no se debilitó a pesar de que él reconocía que, por tener unos cien años de edad, su cuerpo ya estaba muy anciano para tener hijos, igual que el vientre de Sara. Abraham siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar. De hecho, su fe se fortaleció aún más y así le dio gloria a dios. Abraham estaba plenamente convencido de que Dios es poderoso para cumplir todo lo que promete.

La promesa de bendición y de ser padre de naciones, le fue dada a Abraham cuando estaba en la vejez. Con el atenuante que Sara había sido estéril y también se encontraba en una edad avanzada. (Génesis 17:15-17). La promesa sería dada a través de un hijo, algo totalmente irrealizable para la razón y la lógica de ambos. Pero aun así Abraham tomó la palabra de Dios en fe y por esto su fe le fue contada por justicia. (Rom 4:22).

La esencia de la fe de Abraham estuvo basada en creer que lo imposible Dios lo hace posible. Si él hubiera creído que dependía de sus condiciones y de sus circunstancias el pesimismo hubiera reinado en su corazón, en su mente y en su espíritu. Lo que realmente afirmó una verdadera relación entre Abraham y Dios fue creer en su palabra. Cuando creemos que no es en nuestras fuerzas sino la gracia y el poder de Dios lo que nos lleva a ver el cumplimiento de lo que era imposible a nuestra razón, entonces ejercitamos verdaderamente nuestra fe.

En la vida de Abraham podemos ver 3 aspectos que fueron claves en el cumplimiento de su promesa y que hoy nos enseñan cómo podemos ver realizado lo que esperamos dentro de los planes de Dios.

1. AUN CUANDO NO HAY MOTIVOS PARA ESPERAR HAY ESPERANZA, POR QUIEN HA DADO LA PROMESA. (Rom 4:18): "Aun cuando no había motivos para tener esperanza, Abraham siguió teniendo esperanza porque había creído en que llegaría a ser el padre de muchas naciones". La única manera de tener esperanza sin haber motivos para esperar es conociendo a quien ha hecho la promesa. Las promesas son creíbles no por la magnitud de ellas, sino por su procedencia, es decir de quien viene esta promesa. La clave está en conocer a Dios a tal punto que estemos seguros de quien es El en nuestra vida. Abraham no basó su esperanza en obedecer la ley sino en una relación verdadera con Dios. Nuestra esperanza se fundamenta en la fidelidad de Dios.

2. LA FE NO SE DEBE DEBILITAR ANTE LA RAZON: (Rom 4: 19) "Y la fe de Abraham no se debilitó a pesar de que él reconocía que, por tener unos cien años de edad su cuerpo ya estaba muy anciano para tener hijos, igual que el vientre de Sara". La manera como nuestra fe se fortalece en medio de circunstancias difíciles y no se debilita, es colocándola por obra. No basta con decir que creo si mis acciones no caminan en dirección hacia lo que creo. La razón debilita la fe porque muchas veces las circunstancias son muy contrarias a lo que esperamos ver. Las promesas de Dios deben movernos a acciones consecuentes con lo que Dios quiere para nuestras vidas. Por esta razón Hebreos 11:6 nos dice que sin fe es imposible agradar a Dios. La razón debe quedar a un lado cuando decidimos que nuestra fe sea puesta por obra.

3. CREER SIN VACILAR ES CONVICCION: (Rom. 4:20-21) "Abraham siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar. De hecho, su fe se fortaleció aún más y así le dio gloria a Dios. Abraham estaba plenamente convencido de que Dios es poderoso para cumplir todo lo que promete". Como seres humanos nuestra visión es limitada para poder ver lo sobrenatural de Dios, la nuestra solo está basada en probabilidades que "humanamente sean posibles", y esta es el arma más poderosa para matar toda esperanza y tambalear nuestra fe. La fe de Abraham fue sin vacilación porque en él había convicción, fijo siempre su mirada en Dios y creyó firmemente su palabra y no en las circunstancias. No porque no veamos algo significa que no existe, sencillamente Dios desea que lo recibamos a través de una fe firme. La convicción es el cimiento de nuestra fe. La fe no procede del conocimiento humano, procede de la confianza plena que tenemos en Dios, y hace que El sea glorificado por medio de ella.

Dios nos ha dejado en su palabra promesas para que experimentemos su fidelidad y de esta manera crezcamos en una fe que crece en donde humanamente no hay esperanza, en donde no se debilite pese a la razón y lleguemos a una convicción tal que nuestra fe no vacile ante ninguna situación.

Oración.

Gracias señor por todas aquellas cosas que tienes preparadas para nosotros sin que aun en lo visible sean expuestas, sabemos que tú lo has hecho para el cumplimiento de tus propósitos en nuestra vida. Amen.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.​ 

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