La Buena Parte del Día - Romanos 3:29

La Buena Parte del Día - Romanos 3:29ROMANOS 3:29. Después de todo, ¿acaso Dios es sólo el Dios de los judíos? ¿No es también el Dios de los gentiles? Claro que sí. Hay sólo un Dios, y él declara justos a judíos y gentiles únicamente por medio de la fe. Entonces, si hacemos énfasis en la fe, ¿eso significa que podemos olvidarnos de la ley? ¡Por supuesto que no! De hecho, sólo cuando tenemos fe cumplimos verdaderamente la ley.

El apóstol Pablo se encuentra en la explicación acerca de la justificación por fe y no por obras. Aclarando que nuestra salvación pertenece únicamente a la obra de Dios en Cristo Jesús. Por lo tanto nuestras obras son excluidas completamente. Y este camino no va en contra de la ley.

Había un tipo de religiosidad judía que pretendía llevar una cuenta de debe y haber con Dios, y el hombre llegaba al convencimiento de que Dios estaba en deuda con él. Entonces Pablo parte de la base de que todos los seres humanos somos pecadores y estamos en deuda con Dios, y nadie puede llegar por su propio esfuerzo a estar a paz con Dios; por lo tanto, no hay el menor fundamento para estar satisfecho o presumir un mérito propio. El explica que Jesús hizo lo que nosotros nunca hubiésemos podido hacer: Llevar nuestra culpa por el pecado.

Este pasaje nos enseña que el perfecto perdón de Dios es el cambio donde Jesús ocupó nuestro lugar cargando nuestra culpa, mientras nosotros recibimos su sacrificio por medio de su obediencia para que ésta habite en nosotros. Y este cambio está dado para todos los que tenemos fe en Jesús. Ya los privilegios de judíos no los hace más aceptos, porque todos sin excepción necesitábamos la gracia de Dios. Y solo después de conocer a Cristo, "Todo lo bueno que pueda hacer el hombre no es por el mismo sino por la Gracia de Dios obrando en él". (1 Corintios 15:10).

Es real que hay quienes diciendo creer en Jesús no viven conforme a la palabra de Dios, pero este hecho no invalida la veracidad de su palabra. Porque la palabra de Dios no depende de la conducta del ser humano sino de su naturaleza fiel y de su amor. Y el ser humano vivirá las consecuencias de su conducta sea buena o sea mala.

En cuanto a la ley el apóstol pablo explica que ésta no es simplemente un cumplimiento de reglas para no recibir un castigo, sino que es un espejo que nos revela quienes somos. Y por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante Dios, y el evangelio de Jesús es el único camino hacia la salvación. Hasta ese momento los judíos habían procurado ser buenos y cumplir los mandamientos porque le tenían miedo a Dios y les aterraba el castigo que les reportaría el quebrantar la Ley. Pero esa actitud ya no tiene la menor justificación, porque lo único que ahora importa es el amor de Dios.

Debemos cumplir la Ley de Dios, pero no porque tenemos miedo al castigo, sino porque queremos ser dignos de un amor tan maravilloso. Ahora sabemos que "el pecado no es quebrantar la Ley, sino quebrantar el corazón de Dios".

La salvación por gracia no es un camino en contra de la ley, simplemente la ley da testimonio de este camino. Esta hermosa verdad se extiende a todos porque todos estábamos destituidos de la gracia de Dios por el pecado (Romanos 3:23). Y no hay nadie que refleje en su conducta la gloria de Dios, como para poder pretender pagar la salvación con nuestras obras. Dios nos libera de la ley del miedo, pero no nos da licencia para vivir de cualquier manera, porque ahora somos movidos por la ley del amor que genera en nosotros un mayor compromiso.

Oración.

Señor gracias por tu amor inmerecido que nos ha dado vida eterna, por enseñarnos en tu palabra que la perfecta relación entre tú y yo se basa en aceptar tu amor y tu gracia por medio de Jesucristo.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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