La Buena Parte del Día - Juan 17:14-17

La Buena Parte del Día - Juan 17:14-17Juan 17:14-17. Les he dado tu palabra, y el mundo los odia, porque ellos no pertenecen al mundo, así como yo tampoco pertenezco al mundo. No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno. Al igual que yo, ellos no pertenecen a este mundo. Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad.

Esta oración de Jesús por sus discípulos antes de ir a la cruz, es una muestra de su amor por ellos y una enseñanza para nosotros como discípulos suyos que también necesitamos no solo una capacidad sobrenatural para cumplir sus propósitos, sino también ser santificados.

En medio de esta oración Jesús exponía al Padre su petición, mencionando lo que ya estaba sembrado en sus corazones, la manera en que vivían en medio de las dificultades del mundo, y la identidad que tenían con El al haberle recibido en sus vidas y haber sido testigos de sus enseñanzas.

Estamos en esta tierra con propósitos naturales y sobrenaturales, que hacen parte del plan de Dios para nuestra vida. Los discípulos no solo fueron salvos para obtener la vida eterna, sino para cumplir una gran comisión dada por el Señor y era dar a conocer a Jesús al mundo a través de sus vidas.

Así mismo la vida de un creyente está enmarcada en el mismo propósito, y en los planes que Dios tiene en la vida de cada uno, pero todo esto sujeto a las realidades que el mundo encierra a nuestro alrededor. En esta oración encontramos 3 verdades que Jesús manifestó, de las cuales debemos ser conscientes para que nuestra fe no se debilite en el trayecto de una vida abundante.

1. Recibimos la palabra, pero seremos rechazados por su causa. (Juan 17:14).

Cuando realmente tenemos un encuentro con Jesús, nuestra vida empieza a ser transformada por medio del evangelio, y encontraremos muchos que no estarán de acuerdo con nuestra manera de vivir ahora. Jesús dijo al Padre que sus discípulos ya habían recibido la palabra (juan 17:6), haciendo claridad que el mundo los rechazaba porque ya no tenían su misma naturaleza. Cuando realmente hemos nacido de la palabra y del Espiritu, tenemos la naturaleza de Cristo, por lo tanto somos conscientes que no será de agrado para quienes no tienen un corazón dispuesto para recibir a Dios y a pesar de esto el propósito de Dios en nuestra vida se cumplirá por encima de aquello.

2. No pertenecemos al mundo, pero no seremos quitados de él.

Jesús tenía claro que sus discípulos no pertenecían a este mundo, ("El mundo" se refiere a la naturaleza caída de la humanidad). Sin embargo no pidió para ellos una oportunidad de evasión, sino la oportunidad de que alcanzaran la victoria en medio de todo. Esta es la clase de vida cristiana que debemos pedir en oración a Dios cuando veamos dificultades en nuestro entorno por causa de la fe que profesamos. Es en el actuar de nuestra fe, que vivimos nuestra identidad como hijos de Dios en un mundo que carece de El.

La vida cristiana no propone retirar a nadie de este mundo, sino equiparle para vivirla con plenitud de la mano del Señor. Lo que Jesús deseaba era enviarles equipados de su poder y amor para darse a conocer al mundo. (Juan 15:18-20).

3. Seremos protegidos del mal y santificados por medio de la Palabra.

Jesús quería no solo que sus discípulos fueran capacitados por el poder de Dios para cumplir su propósito, sino también fueran protegidos y santificados, esto garantizaba una victoria total en sus vidas y en esta tierra. Cuando en este pasaje se menciona la palabra, este término "palabra" significa logos, su sinónimo en griego es "Rhema": Es una afirmación de la revelación divina por medio de la persona de Jesús, sus enseñanzas y ejemplo. Jesús daba la palabra pero El era la palabra viva a su vez. Por lo tanto recibimos su palabra y creemos en ella, y somos santificados por que la vivimos en la persona de Jesús que ahora mora en nuestros corazones. Por lo tanto nuestra protección y santificación está dada por la persona de Jesús cuando decidimos que El gobierne nuestra vida recibiendo su palabra para ser empoderados a través de su Espíritu por ella, en medio del mundo del cual no seremos quitados sino preparados para habitar en él con plenitud.

Oración.

Señor gracias por recordarnos que nuestro propósito se cumplirá pese a los obstáculos, porque estamos dotados de tu poder, cubiertos por tu gracia y santificados por tu palabra viva.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.

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