La Buena Parte del Día - Filipenses 2:12

La Buena Parte del día - Filipenses 2:12Filipenses 2:12. Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.

Esta porción de la palabra nos muestra 2 aspectos claves en nuestra vida cristiana a partir de que hemos aceptado a Cristo, o hemos sido introducidos en el camino de nuestra salvación:

1. Una invitación hacia la madurez espiritual.

2. Una vida activa dual en el caminar con Cristo.

 
1. Una invitación hacia la madurez espiritual. (Filp 2: 12.)

En este caso se dirigía el apóstol Pablo a los filipenses que crecían en su vida espiritual al punto que ya no debían depender de una mirada vigilante de su pastor. Cuando aceptamos a Cristo y recibimos el acceso al camino de la salvación nuestra vida espiritual debe madurar día a día, nuestro caminar con Jesús debe depender únicamente de nuestra relación con El, no depende de la fe de otros, ni de una supervición externa. Cuando el apóstol Pablo pensaba y hablaba acerca de Jesús, su interés y su intención era que la fe y la acción siempre iban de la mano. Toda renovación de la mente debía convertirse por necesidad en una manera de vivir. De esta forma creceríamos en nuestra vida espiritual.

2. Una vida activa y dual: Entre Dios y nosotros. (Filp 2:13)

La salvación es un estado que Dios planeó, lo mantuvo y lo culminó por la obra redentora de su hijo, es un camino preparado por Dios para quienes deseen entrar por él. En este estado luego que entramos, permanecemos en una relación dinámica cuyo actor y consumador es Dios. Sabemos que no solo Dios nos da acceso a un camino sino que respondemos a El con una nueva vida (Rom 6:3-4), por la fe, el amor y el participar de los propósitos de Dios.

Cuando el Apóstol Pablo habla de "llevar a cabo" o en otra versión se usa el verbo imperativo "ocupaos" de vuestra salvación con temor y temblor, la palabra que usa para "ocupaos" en el idioma original, significa "llevar a su culminación", en otras palabras "¡No te detengas a mitad de camino"!. Es decir debemos ser activos en nuestro caminar con Cristo. No un activismo humano de obras, sino una respuesta a la iniciativa de Dios que brota como fruto de nuestro corazón con un temor reverente, por la obra conmovedora de Cristo, despertando en nosotros un sentido profundo de lo que El hizo en la cruz.

Sabemos que es Dios quien en nosotros pone el deseo de permanecer en El, y también nuestros corazones están inquietos hasta que encuentran el reposo en Dios, sabemos también que no fue iniciativa nuestra buscarle, si no fuera porque Él nos ha encontrado. La continuidad de una vida transformada depende de Dios en el hecho de que sin su ayuda no podemos progresar en un cambio, ni vencer ningún pecado, ni lograr ninguna virtud, (Juan 15:5). Pero también a su vez nuestra participación es implícita porque si Dios nos ha ofrecido este camino, este acceso, es nuestra decisión responder a dicho ofrecimiento para tener una identidad con Cristo. Lo que El ofrece el hombre lo recibe o lo rechaza, nunca Dios retiene nuestra salvación, sino es uno mismo quien se priva o no de ella.

Caminemos cada día hacia un nivel mayor de madurez espiritual en medio de una relación dinámica y activa con Dios, de esta manera tendremos la certeza que vivimos conforme a su voluntad.

Oración.

Señor gracias por tu infinito amor, por tu gracia y tu favor, llénanos cada día mas de ti, ayúdanos a permanecer en una comunión intima y dinámica contigo, que refleje tu presencia en nuestras vidas. Amen.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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