La Buena Parte del Día - 1 Juan 5:14-15

La Buena Parte del Día  - 1 Juan 5:14-151 Juan 5:14-15 (TLA). Confiamos en Dios, pues sabemos que él nos oye, si le pedimos algo que a él le agrada. Y así como sabemos que él oye nuestras oraciones, también sabemos que ya nos ha dado lo que le hemos pedido.

El propósito de Juan al escribir esta carta donde se encuentra esta porción acerca de la oración, era que el gozo de su pueblo fuera completo (1 juan 1:4), que no cayeran en pecado, (1 juan 2:1). Para Juan era esencial plasmar el convencimiento de que la relación con Jesús es única porque El mismo es el amor que nos sustenta.Y esta porción de la primera carta de Juan nos plantea simultáneamente la base y el principio de la oración:

La base de la oración, se sustenta en la escucha de Dios, "Dios nos escucha todo el tiempo" (Ver 14.) "Confiamos en Dios, pues sabemos que él nos oye..."). Aquí se utiliza en el original para expresar confianza una palabra: "parrésia", que quiere decir "Libertad de palabra" o "libertad para hablar". Es decir con Dios tenemos libertad absoluta para hablarle. Él está todo el tiempo en posición de escucha, está más dispuesto a escuchar que lo que nosotros estaríamos dispuestos a hablar. No existe ningún impedimento ni dificultad para ir a su presencia.

El principio de la oración radica en que para ser contestada, debe estar de acuerdo con la voluntad de Dios, en las versiones actuales bíblicas dice que deben ser aceptas a Él, o agradables a Él. Es decir, "La respuesta de nuestra oración depende de que aquello que pedimos sea agradable a Dios". y consecuentemente se revela en los escritos de Juan no solo un principio, sino 3 condiciones para que este principio se cumpla:

1. Obediencia: "Si estamos bien con Dios, podemos presentarnos ante él con toda confianza. Y nos dará lo que le pidamos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que a él le agrada" . (1 Juan 3:22). La obediencia nos hace confiables a Dios, nos da la tranquilidad de disfrutar una comunión. Cuando en una relación existe confianza es porque se ha actuado en una aceptación mutua de aquellos ideales compartidos. La confianza se pierde cuando deja de existir esta aceptación mutua de lo pactado o establecido. Esta obediencia es la que Dios espera de nosotros para tener una relación plena con Él en medio de nuestras oraciones. Una aceptación mutua de lo que El nos da en su palabra y nosotros decidimos cumplirla.

2. Unidad con Cristo: "Si ustedes se mantienen unidos a mí y obedecen todo lo que les he enseñado, recibirán de mi Padre todo lo que pidan" (Juan 15: 7) . Mientras más cerca del maestro estamos, mas aprendemos de Él, más le conocemos, y aprenderemos a hablar con El un mismo lenguaje. La unidad para que sea completa requiere de permanencia, por esta razón no podemos un día estar unidos a Cristo y otro día no, debe ser algo constante, permanecer en El quiere decir unidad en oración día a día.

3. Orar en su nombre: "Y todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo piden en mi nombre, yo lo haré. (Juan 14: 13)" . Si aquello que pedimos cumple el principio de que Dios se agrada con ello, aun mas completaremos con esta condición una respuesta segura, algo esencial de la oración debe ser pedirlo en el nombre de aquel por quien y para quien fueron hechas todas las cosas "JESÚS". (Col 1:16). Debemos poner siempre nuestras peticiones delante de Dios con un distintivo primordial "Te lo pedimos en el nombre que es sobre todo nombre, JESÚS".

Nuestra oración debe estar fundamentada en la base del convencimiento que Dios nos escucha siempre!, y que serán contestadas a nuestro favor, cuando caminamos en obediencia, permanecemos unidos a Cristo y todo lo pedimos en su nombre. Si estas condiciones se cumplen en nuestra vida, tendremos la certeza que aun nuestras peticiones serán guiadas por el Espíritu (Rom 8:26) "De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles".

Oración.

Señor gracias por enseñarnos en tu palabra que nuestra relación contigo no depende de un ritual, sino de un hablar constante entre ambos, una comunicación íntima y permanente contigo, que se fortalece día tras día en la obediencia, la unidad y en tu nombre. Amen.

Por: Rosana Quevedo Angel.

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