La Buena Parte del Día - Mateo 4:2-10

La Buena Parte del Día  - Mateo 4:2-10Mateo 4:2-10. Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se le acercó, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.» Jesús respondió: «Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, lo puso sobre la parte más alta del templo, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, lánzate hacia abajo; porque escrito está:» "A sus ángeles mandará alrededor de ti", y también: "En sus manos te sostendrán,

Para que no tropieces con piedra alguna."» Jesús le dijo: «También está escrito: "No tentarás al Señor tu Dios".» De nuevo el diablo lo llevó a un monte muy alto. Allí le mostró todos los reinos del mundo y sus riquezas, y le dijo: «Todo esto te daré, si te arrodillas delante de mí y me adoras.» Entonces Jesús le dijo: «Vete, Satanás, porque escrito está: "Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás."» Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles vinieron y lo servían.

Conocer nuestra identidad como hijos de Dios es la clave para tener una vida abundante como la declara el Señor. Cuando tenemos claro quiénes somos, tenemos claro nuestro propósito. Y vivimos conforme a lo que Dios nos ha entregado como hijos.

El enemigo sabe perfectamente la importancia de saber quiénes somos en Dios, por lo tanto distorsiona nuestra identidad para incapacitarnos en el cumplimiento del propósito para el que fuimos creados. De esta manera desea entorpecer la obra de Dios en la tierra. Utilizando el engaño, la mentira y la duda.

Desde el principio satanás procuró distorsionar la identidad del ser humano, cuando engañó a Adán y a Eva, diciéndole: "...Entonces la serpiente dijo a la mujer: No morirán, sino que sabe Dios que el día que coman de el, serán abiertos sus ojos, y serán como Dios, sabiendo el bien y el mal"....(Gen.3: 3-5). Lo más importante que ha perdido el ser humano cuando no ha conocido a Cristo es su identidad en Dios. Y el propósito de Dios es que recuperáramos a través de Jesucristo esta identidad perdida por el pecado.

Satanás intentó de nuevo desviar el propósito de Dios al tentar al Señor Jesús en la seguridad de su identidad como hijo de Dios; "El tentador se le acercó, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.» ...

Jesús no dudó de su identidad porque estaba firme en ella. Antes de este suceso Dios le había declarado su identidad al momento de su bautismo: "Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." (Mateo 3:17). Su comunión con el Padre reafirmó esta identidad, esto se refleja en la forma como respondió ante satanás. Lo único que logra alejar al enemigo de nuestra vida es la seguridad que tenemos respecto a nuestra identidad en Dios. Jesús nos deja ver en sus respuestas lo que produce tener una identidad clara como hijos de Dios.

1. La Identidad en Dios nos hace totalmente dependientes de El. "Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» . La intención de satanás no solo era que Jesús dudara de su identidad, sino mover el corazón de Jesús de una total dependencia de Dios a ser autosuficiente, como lo intentó con Adán en el principio, y como muchas veces lo intenta hacer en nuestras vidas. Jesús había estado en comunión íntima con el Padre y esto lo mantuvo firme en la posición frente al enemigo; y su respuesta habla de lo que verdaderamente sostiene a un hijo de Dios: su palabra y la oración, este es el verdadero pan que nos sostiene.

2. La identidad en Dios nos permite contar con su poder sin abusar él. «Jesús le dijo: «También está escrito: "No tentarás al Señor tu Dios".». Dios espera que asumamos nuestra identidad con poder y autoridad para El glorificarse, y nosotros lo hacemos en su nombre por fidelidad a Él, pero no para elevar nuestro ego. La fe que depende de los milagros no es genuina. Si la fe no puede creer por amor a Él, no es fe, sino una duda que busca ser comprobada. El poder de Dios no es algo con lo que se puede jugar ni experimentar, sino algo en lo que hay que confiar plenamente cuando entendemos que lo sobrenatural de Dios debe ser lo natural en nuestra vida, porque nuestra identidad está basada en su naturaleza.

3. La identidad en Dios nos convierte en adoradores y servidores por amor. Entonces Jesús le dijo: «Vete, satanás, porque escrito está: "Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás."» Al final lo que hizo que el tentador dejara a Jesús fue escucharle decir con su boca: "Solo a tu Dios adorarás". Jesús se identificó como Hijo de Dios y se proclamaba como un Hijo comprometido que adoraba y servía a Su Padre. La palabra de Dios grabada en nuestra mente y corazón define nuestra identidad, por eso satanás huye de los cristianos definidos en Cristo Jesús que sirven y le adoran. Cuando somos personas definidas en nuestra la adoración a Dios es parte de nuestro vivir y servimos por amor a El.

Lo que el enemigo procura siempre es que haya falta de identidad como hijos de Dios en el creyente, pero cuando se encuentra con certeza de ser hijos de Dios queda derrotado. Jesús no recurrió a un milagro de su poder divino sino que resistió a satanás con su identidad de hijo declarando la palabra. Para enseñarnos a rebatir las mentiras del enemigo de la misma manera.

Oración.

Dios gracias porque nos has dado identidad como hijos tuyos, ayúdanos a mantenernos firmes en ella para gloria y honra de tu nombre.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

 

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