La Buena Parte del Día - Santiago 1:2-4

La Buena Parte del Día - Santiago 1:2-4Santiago 1:2-4 (NTV). Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada.

Estas palabras expresadas por el Apóstol Pablo desde una perspectiva humana pueden parecernos algo absurdo, nuestra mente no concibe el que podamos estar alegres en tiempos de dificultad. Pero la palabra de Dios no la podemos ver desde una perspectiva humana sino desde una perspectiva sobrenatural; desde allí podemos ver todos los beneficios que ella nos muestra y entonces realmente la viviremos.

El mensaje que el Apóstol Pablo quería llevar en este momento no era estar felices por el sufrimiento, sino que en medio de éste existe una oportunidad de desarrollar los frutos del Espíritu de los que Dios nos ha dotado. Buscamos aquí y allá la manera de entender por qué pasamos por ciertas situaciones, preocupándonos más por encontrar razones que generen culpa, y no por el verdadero sentido de pasar por ellas. Pero estas palabras en Santiago 1: 2 – 4 nos enseñan 3 verdades que nos dirigen hacia dicho sentido:

1. El tiempo de una prueba debe convertirse en oportunidad.

2. La constancia solo se desarrolla cuando la fe es probada.

3. Del crecimiento de nuestra fe y desarrollo de nuestra constancia dependen nuestros logros.

1. El tiempo de una prueba debe convertirse en oportunidad. Cuando vemos las pruebas o las dificultades desde una perspectiva sobrenatural sabiendo que Dios está en control de ella, entonces le damos valor al tiempo sabiendo hacer uso de él en aquellas cosas en las que podemos avanzar por medio de la fe. No debemos dejar que el tiempo de una prueba se convierta en parálisis, ni en temor a avanzar, por el contrario es la oportunidad de acercarnos más a Dios para recibir de Él, la sabiduría y dirección necesaria que nos llevará a una victoria. (Romanos 8:28).

2. La constancia solo se desarrolla cuando la fe es probada. No existe otra manera más precisa para desarrollar nuestra constancia que en las situaciones donde solo vivimos por fe. La fe es probada por: El tiempo, en la medida que esperamos algo que aún no vemos y por nuestras reacciones, en la manera como respondemos ante las situaciones difíciles. No podríamos probar nuestra fe cuando estamos sanos, sino cuando esperamos sanidad, no podemos probar nuestra fe cuando tenemos todo sino cuando hay necesidad, no podemos probar nuestra fe en los momentos de sosiego, sino cuando esperamos con ansias aquello que anhelamos. Todas estas situaciones requieren de una certeza de lo que esperamos y una convicción de lo que no vemos (fe), para entonces desarrollar nuestra constancia. (Hebreos 11:1).

3. Del crecimiento de nuestra fe y desarrollo de nuestra constancia dependen nuestros logros. Cuando el tiempo de la prueba se convierte en oportunidad, y en medio de ella nuestra fe es probada, la constancia se va desarrollando; entonces nuestra vida encuentra sentido en lo aprendido y nos volvemos enteramente dependientes de Dios. Este es entonces el gozo del cual habla el Apóstol Pablo, que a medida que hemos aprendido, podemos ver el beneficio de un crecimiento espiritual obtenido a través de la fe y la constancia, y por ende tendremos al final de la prueba no solo las bendiciones que esperábamos, sino un nivel mayor de fe y una constancia enteramente fortalecida.

Ninguna persona desea experimentar dolor ni situaciones difíciles, pero esto hace parte de las aflicciones del mundo (Juan 16:33), y Dios desea que ante ellas respondamos de tal manera que obtengamos bendiciones espirituales que nos harán crecer.

Oración.

Gracias Señor porque podemos encontrar significado en tu palabra para aquellas cosas que incluso no parecieran tenerlo. Pero en ti todo tiene propósitos insondables.

Por: Rosana Quevedo Angel.

 

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