La Buena Parte del Día - 1 Corintios 6:19

La Buena Parte del Día - 1 Corintios 6:191 corinitios 6:19. ¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, quien vive en ustedes y les fue dado por Dios?. Ustedes no se pertenecen a sí mismos, porque Dios los compró a un alto precio. Por lo tanto, honren a Dios con su cuerpo.

Cuando el Apóstol Pablo se dirige a los Corintios en este momento, se está enfrentando a una serie de problemas morales que llegaban a degradar el cuerpo por la manera como tenían una idea de éste, y aún más específicamente en lo concerniente a lo sexual. Consideraban que el cuerpo no importaba, que con él se podía hacer lo que se quisiera y concederle todos los gustos. En todo el contexto de este pasaje se enfatizó en su conducta sexual por la promiscuidad en que vivían, la cual atentaba contra sus propios cuerpos, pero era necesario que comprendieran la importancia de éste para Dios.

Se comparó la unión intima sexual con la unidad del ser humano con Dios, porque en la intimidad sexual hay una fusión no solo corporal sino almática y espiritual, entendiendo que esta hace que seamos un solo ser con quien nos unimos íntimamente. Así mismo es la comunión con Dios. Teniendo en cuenta esta analogía, entenderían que si somos "espíritu, alma y cuerpo" nuestro ser tripartito está unido completo al Señor, y por ende debemos darle relevancia y cuidado a todo nuestro ser, como quien es uno solo con el Señor.

La enseñanza de Pablo es contundente: El cuerpo es morada del Espíritu Santo, y no está hecho para degradarlo sino para estar unido íntimamente a Cristo en esta tierra y para la eternidad. En este momento la aplicación de la enseñanza de Pablo era hacia la inmoralidad sexual, y aun el ser humano continua en esta degradación del cuerpo sin el conocimiento de Cristo. Pero así mismo como se es esclavo de estos hábitos, también podemos ser esclavos de cualquier otro habito que lleve a la destrucción de nuestro cuerpo, como los excesos que no podemos dominar, por ejemplo excesos de malos hábitos alimenticios, relaciones emocionalmente toxicas, exceso de trabajo, exceso de drogas, alcohol, y muchos hábitos insanos que nos destruyen y que a la final afectan también nuestra vida espiritual ya que somos una unidad tripartita.

Y esta exhortación del Apóstol Pablo nos deja dos grandes enseñanzas:

1. Nuestra libre voluntad no es para autodestrucción, es para decidir no ser esclavos de ella.

Aunque Dios nos dio libre albedrío nunca fue para dejarnos dominar de algo que nos esclavice, sino por el contrario para tener dominio propio sobre aquellas cosas que buscan destruirnos. De hecho nuestra redención en Cristo procura hacernos libres y no esclavos del pecado. Es fácil dejar que los malos hábitos que destruyen nuestro cuerpo nos esclavicen, pero la comunión con Dios nos da el poder de dominarlos, y la única manera de adquirir este poder es que todo nuestro ser espíritu alma y cuerpo sea rendido a la voluntad de Dios. Efesios 5: 29 nos da una idea de lo valioso que es nuestro cuerpo: "Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia".

2. No somos creadores de nosotros mismos, sino creados por Dios para ser morada de su Espíritu.

No nos pertenecemos a nosotros mismos porque no hay persona en el mundo que se haya creado a sí misma. Quien es consciente que ha sido creado por Dios a su imagen y semejanza no busca hacer lo que quiera para sí mismo, sino el agradar a Dios haciendo aquello para lo cual fue creado. Si no hubiésemos sido tan importantes para nuestro creador en espíritu alma y cuerpo, no nos hubiera rescatado de la muerte a precio de su sangre, y mucho menos considerar nuestro cuerpo como su morada. (1 Cor. 3:16).

Aun cuando hay mucha distorsión en el concepto del cuerpo en dos extremos, donde algunos lo ven como "un monumento al que se le rinde culto físicamente", olvidándose del alma y el espíritu; O el otro extremo donde hay un descuido total justificado aludiendo que" lo que importa es solo lo espiritual"; Dios si pensó en nuestros cuerpos como un todo conformado con nuestra alma y espíritu y aún más llamándolo "TEMPLO" de su Espíritu. Por lo tanto esto nos una idea del verdadero concepto en la palabra de Dios que nos advierte contra el uso y el abuso, y el cuidado o el descuido de este.

Los filósofos griegos influenciaban a los corintios en la creencia que el cuerpo era una tumba que encarcelaba el alma, pero la palabra de Dios les dio el verdadero significado, no era una tumba es un Templo!, por lo tanto mantengámoslo como tal, tanto física como espiritualmente.

Oración.

Gracias Señor porque somos tu creación maravillosa para honor de tu nombre. Ayúdanos a reconocer nuestra identidad en ti para darnos el valor que tú nos has dado.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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