La Buena Parte del Día - Romanos 8:11

La Buena Parte del Día - Romanos 8:11Romanos 8:11. El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes; y así como Dios levantó a Cristo Jesús de los muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo Espíritu, quien vive en ustedes.

El Apóstol Pablo expone en este pasaje y en todo su contexto, el consecuente del hecho que seamos morada del Espíritu santo de Dios por medio de Jesucristo. Habla sobre la importancia de ser hijos de Dios y de ser guiados por su Espíritu, haciendo a su vez énfasis en el entendimiento de nuestra identidad en Dios. No deja de reconocer que hay una muerte física por la que todos pasaremos como parte de una transición hacia la eternidad, que no es sino un paso más en el camino de nuestra vida.

Así como los seres vivos necesitamos el aire para respirar, así mismo el creyente necesita del Espíritu de Dios para vivir. La palabra de Dios dice que quienes somos guiados por el Espíritu de Dios también tenemos la mente de Cristo, (1 Cor 2:16), que nuestra voluntad se sujeta al gobierno de Cristo, y quien no vive de esta manera esta diametralmente lejos de ser guiado por el Espíritu de Dios.

Cuando permitimos que las cosas de este mundo, las que son totalmente ajenas a Dios, nos dominen o nos absorban, seremos conducidos a un suicidio espiritual, a vidas vacías que no pueden ser morada de Cristo. Y es allí cuando una persona pierde la perspectiva de Dios en su vida.

Los seres humanos morimos físicamente porque estamos involucrados en una situación humana y terrenal consecuente del pecado que entró en el mundo natural desde la desobediencia del hombre en el principio de la creación, entonces será inevitable pasar por ella. Pero quien está controlado por el Espíritu de Dios, muere para resurrección, de esta manera se confirma aún más que la vida de un Cristiano está indisolublemente unida a Dios. Y al entender entonces que somos uno solo ser con Cristo, participamos de todas sus conquistas. Y viviremos confiadamente en manos de quien lleva el timón de nuestra embarcación por esta vida.

El hecho de que el Espíritu "mora" en nosotros nos debe llevar a una conciencia más elevada de lo que esto significa. Esto no es algo pasajero, es una constante, es algo que reside de manera fija y permanente, y el resultado será la vida que Dios quiere para nosotros en esta tierra y la que nos espera por la eternidad. El ser guiado por el Espíritu no es solo un camino hacia la eternidad, también es una brújula que nos demarca el norte de nuestras metas y proyectos en el transitar en esta tierra. Por esta razón si tenemos la mente de Cristo, no podemos tener pensamientos de derrotas, sino de conquista y victoria, si tenemos rendida la voluntad a Dios no podemos esperar el fracaso, sino el cumplimiento del propósito de Dios para nuestra vida.

Tener claro quien mora en nosotros, nos conduce a una verdadera identidad con la que Dios nos creó, y al volverla tangible y real en nosotros, nos llevara a actuar en obediencia sin dificultad, recibimos poder sobrenatural para tomar las decisiones correctas, y haremos sin esfuerzo lo que le Dios espera de nosotros.

Fuimos creados para ser unidad con el Señor, darle gloria y honrarlo con una vida que tenga una clara identidad con El, sabiendo que Él vive en nosotros. (Vr.11)

Oración.

Gracias Señor por tu inmenso amor que nos dio el privilegio de ser tu morada, de gozar de tu presencia y hacer realidad en nuestra vida tus victorias, siendo copartícipes de ellas.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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