La Buena Parte del Día - Hebreos 6:11-15

La Buena Parte del día - Hebreos 6:11-15Hebreos 6:11-15. Deseamos, sin embargo, que cada uno de ustedes siga mostrando ese mismo empeño hasta la realización final y completa de su esperanza. No sean perezosos; más bien, imiten a quienes por su fe y paciencia heredan las promesas.

Este es un pasaje en que el Apóstol Pablo muestra su preocupación por la vida espiritual de cada uno a quien se dirige, enfatizando que hay una responsabilidad de todos en su propio desarrollo y crecimiento espiritual. Por esta razón genera conciencia de que la diligencia o negligencia individual de cada miembro repercute en el desarrollo espiritual de cada creyente y de quienes están a su alrededor. Y esta exhortación de amor nos enseña que en nuestra vida existen 2 pilares compuestos por virtudes esenciales que solo El Espíritu Santo coloca en nosotros a medida que avanzamos en el caminar con Cristo, para ver el cumplimiento de las promesas en las que guardamos una esperanza, estos son...

1. Diligencia y Perseverancia: (Vr. 11) "Deseamos, sin embargo, que cada uno de ustedes siga mostrando ese mismo empeño hasta la realización final y completa de su esperanza". Cuando el Apóstol habla sobre una esperanza basada en seguir mostrando un mismo empeño hasta el final, está haciendo alusión a dos términos implícitos en esta acción: "diligencia" y "perseverancia", lo cual expresa que hay una magnitud en la responsabilidad nuestra para alcanzar propósitos, metas, cumplimiento de promesas, o todo aquello que esperamos en Dios. Podemos ver la importancia de estas virtudes cuando lo sugiere en medio de su deseo como algo prioritario antes de mencionar la fe y la paciencia. Notamos entonces que si no perseveramos en el avance de nuestras metas con diligencia pese a cualquier circunstancia o desmotivación, difícilmente la fe se podrá desarrollar. Y lo menciona de manera relevante, porque muchos esperan gozar de una seguridad plena, de ver propósitos cumplidos pero sin ningún rasgo de diligencia y perseverancia. Es en los momentos más áridos cuando lo mejor que podemos hacer es dar continuidad y empuje a aquello que Dios nos envió a hacer y que sabemos que nos llevará a ver su cumplimiento.

2. Fe y Paciencia. (Vr 12) "Más bien, imiten a quienes por su fe y paciencia heredan las promesas". El que es diligente y persevera logra desarrollar en mayor nivel su fe y la paciencia, pilares esenciales para ser constantes y personas de visión en aquello que se propone alcanzar, llámese metas, sueños, propósitos, o promesas de Dios que esperamos verlas cumplidas. El Apóstol les da palabras de aliento en este momento a quienes se dirige, invitándolos a ser imitadores de aquellos que por medio de la fe y paciencia "heredan" las promesas de Dios. La palabra heredar conlleva la obtención de un legado; es decir el heredero tiene derecho a poseer dicho legado. En este caso el legado consiste en las promesas de Dios hechas a todos los que creen. Y en obtener aquello que hemos pedido en oración con fe y enmarcado en los planes de Dios.

En este tiempo lo común es el éxito y el logro instantáneo, parecería que la esperanza está fuera de contexto. Pero el Apóstol nos recuerda que para los que vivimos en Cristo, la esperanza es indispensable para crecer en la fe, tanto que es un concepto mencionado en casi todos los libros del Nuevo testamento, siempre enfatizando que esta nos conduce a creer con una anhelante anticipación de aquello que veremos a su tiempo hecho una realidad. Cuando somos perseverantes y diligentes, nuestra fe aumenta y nuestra paciencia se desarrolla, de tal forma que caminaremos seguros confiando que a su tiempo Dios nos entrega lo que es mejor y perfecto para nosotros.

Oración.

Gracias Señor porque tu palabra nos ayuda a comprender la importancia de esperar confiadamente en ti para ver cumplida tus promesas.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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