La Buena Parte del Día - Deut 30:19-20

La Buena Parte del Día - 27 Febrero 2015Deuteronomio 30:19-20. Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!.

En el día a día lo que más hacemos es tomar decisiones, unas sencillas y básicas, otras difíciles y trascendentales, y en cada una de ellas asumimos la responsabilidad que conlleva. Dios ofreció al pueblo de Israel dos alterativas frente a las cuales había una decisión determinante. La vida o la muerte, la bendición o la maldición. Así mismo Nuestro Señor Jesús planteó dos caminos uno estrecho al cielo y otro ancho a la perdición. Y en cada momento de nuestra vida habrá circunstancias que ameritan detenernos en el camino y decidir. Están allí las situaciones frente a nuestros ojos y únicamente nos compete a cada uno la facultad de decidir y hacerlo bien.

En ocasiones no tenemos en cuenta que tomar decisiones nos conduce siempre a un destino sea cual sea el que escojamos, y estas tienen consecuencias profundas. Aun si decidiéramos "No decidir nada", estamos decidiendo que otros decidan por nosotros nuestro próximo paso.

Dios nos deja ver claramente en este pasaje que su destino es para nosotros una vida abundante, pero solo depende el tenerla de nuestra elección. Dios muestra su deseo de que decidamos lo mejor, en el versículo 19 expresa: "¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!". En otras palabras: ¡!Si tan solo escogieras lo que yo tengo para ti seria lo mejor!!....Esta expresión es un deseo profundo de que tomemos buenas decisiones, basadas en ese amor, confianza, obediencia y compromiso para con Dios.

Cuando no hay una relación íntima con Dios, estaremos lejos de tomar buenas decisiones, estaremos lejos de conocer lo que Dios quiere darnos. El no nos obliga a nada, porque nuestra libre voluntad con la cual nos privilegió, nos da un alto grado de responsabilidad ante nuestro futuro a pesar de que Dios pudiera decidir por nosotros, pero esta capacidad de decisión determina que somos libres. Y esta libertad es completa cuando hemos nacido de nuevo para una esperanza viva (1 pedro 1:3), y esto nos hace tener ahora la mente de Cristo. "...(1 Cor 2:16).

No podemos culpar a Dios de aquellas consecuencias que padecemos por malas decisiones, porque El nos da la oportunidad a través de su palabra de encontrar la manera de decidir bien, pero somos nosotros quienes decidimos seguir su instrucción o no. Una vida abundante como Dios la ha prometido está ligada a las decisiones que tomemos. La promesa de una vida abundante no la podremos ver cumplida si escogemos por aquello que NO nos conduce a ella... Nuestros actos demostraran cual ha sido nuestra elección.

Nuestra decisión más importante es la de caminar con Dios y ser feliz con lo que El nos ofrece, y de esta elección depende que cada decisión sea segura en Cristo.

Oracion. Gracias Señor por que nos has dado el privilegio de ser seres de elección, porque nos das la libertad de escoger la vida abundante que nos ofreces, ayúdanos a entender que solo nuestras buenas decisiones las tomaremos guiados por tu consejo en tu palabra. Amen!

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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