La Buena Parte del Día - Isaías 8:11-13

La Buena Parte del Día - Isaías 8:11-13Isaías 8:11-13. El Señor me dio una firme advertencia de no pensar como todos los demás. Me dijo: «No llames conspiración a todo, como hacen ellos, ni vivas aterrorizado de lo que a ellos les da miedo. Ten por santo en tu vida al Señor de los Ejércitos Celestiales; él es a quien debes temer. Él es quien te debería hacer temblar. Él te mantendrá seguro.

Isaías está llevando un mensaje a su pueblo de parte de Dios, instándolos a no temer a los que conspiran contra ellos, diciéndoles que su temor debe ser para Dios, siendo éste obediencia y confianza plenamente en su poder para estar a salvo. Este mensaje hoy en día es necesario para nosotros también. Tiene la misa actualidad, recordándonos quien es el Dios creador de todo y en quien hemos confiado, y con el cual nos debemos identificar. Tanto en el antiguo como en el nuevo testamento el mandato más dado por Dios es "No temáis", se repite muchas veces en toda la biblia, porque Dios conoce lo que más ata al ser humano para no caminar en sus propósitos de bienestar.

El miedo, trampa que paraliza no proviene de Dios, porque éste solo procura frenar su obra en nuestras vidas, y de esta manera dejemos de recibir aquello que de antemano El preparó para nosotros, como lo dice Efesios 2:10 "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas". Hay dos claves importantes en este pasaje de Isaías para no caer en la trampa del temor o el miedo a las circunstancias y vivir en la plenitud de una confianza verdadera en Dios.

1. NO HACER ALIANZA CON LOS TEMEROSOS. "Vr 12 (a) El Señor me dio una firme advertencia de no pensar como todos los demás. Me dijo: «No llames conspiración a todo, como hacen ellos, ni vivas aterrorizado de lo que a ellos les da miedo.

Cuando Isaías menciona estas palabras, había una advertencia en los capítulos anteriores sobre aquellas naciones que se estaban uniendo para ir en contra de ellos, aquí entonces Dios les hablaba que no tendrían que alarmarse por la unión entre Siria y Samaria, que en ese momento se había hecho para atacarles, el temor había causado que las naciones del norte se unieran y no debían responder de la misma forma, les dijo "no temáis lo que ellos temen". En otras palabras, les dijo que no buscaran ningún aliado entre las naciones, no estuvieran de acuerdo con los que querían formar una alianza para defenderse, porque esto era producto del miedo. Dios los sacaría de cualquier situación por difícil que pareciera.

Cuando nuestros pensamientos hacen alianza con los pensamientos negativos de otros, o con las voces de desánimo que vienen a nuestros oídos, entonces el miedo se apoderará terriblemente de nuestra voluntad y carácter, haciéndonos paralizar frente a cualquier situación y de esta forma desviarnos de los planes de Dios para nosotros. El miedo lo único que procura es desviarnos del propósito de Dios.

2. TENER CLARA LA IDENTIDAD DE DIOS EN NUESTRA VIDA. Vr 13 "Ten por santo en tu vida al Señor de los Ejércitos Celestiales; él es a quien debes temer. Él es quien te debería hacer temblar. Él te mantendrá seguro."

El temor que invade a una persona sin Dios, el cual le paraliza, es un temor diferente al temor de Dios, mientras tengamos a Dios en el lugar que le corresponde no tendríamos por qué temer a las circunstancias. El temer a Dios significa tener tal reverencia por Él, que se vea reflejado en la manera en que vivimos nuestras vidas. El temor de Dios es reverenciarlo, sometiéndonos a su palabra, a su cuidado, y adorarlo con admiración.

El temor que una persona tiene ante las circunstancias no le permite tener una clara identidad de Dios en su vida, y esta clase de temor o miedo es algo que no se puede erradicar fácilmente de la vida de una persona que ha estado anclada a él por mucho tiempo, éste debe ser enfrentado o tratado con la palabra de Dios, en ella es donde únicamente encontramos el antídoto, por lo cual la misma palabra dice en (Romanos 10:17) que la fe (que viene a ser lo contrario al temor), viene por el oír la palabra de Dios. Ella nos llevará al conocimiento pleno de quien es Dios.

Hoy tenemos aún más el privilegio de no solo saber quién es Dios, sino el tener el poder suyo en nuestras vidas por medio de su Espíritu Santo. (Hechos 4:31) nos muestra que este poder se manifestó en la vida de los apóstoles a través de la oración y la palabra "Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo (valentía) la palabra de Dios". También en 1 Pedro 3: 13, nos habla que mientras nuestra vida este identificada con Dios nada debemos temer: (1 Pedro 3: 13) "¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?".

Oración.

Señor ayúdanos a no hacer alianza con el temor, a vivir conforme a tu palabra, de esta manera estaremos confiados y seguros en ti, sabiendo que ya tu preparaste las buenas obras para que andemos en ellas. Amen!

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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