La Buena Parte del Día - Lamentaciones 3:21-26

La Buena Parte del Día - Lamentaciones 3:21–26Lamentaciones 3:21-26. No obstante, aún me atrevo a tener esperanza cuando recuerdo lo siguiente: ¡El fiel amor del Señor nunca se acaba!. Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana. Me digo: «El Señor es mi herencia, por lo tanto, ¡esperaré en él!». El Señor es bueno con los que dependen de él, con aquellos que lo buscan. Por eso es bueno esperar en silencio la salvación que proviene del Señor.

Esta porción de la palabra expresa un lamento en el peor momento que pasaba el pueblo de Dios cuando Nabucodonosor capturó Jerusalén, destruyó la ciudad, incluyendo el templo; derribó los muros; llevó cautiva a toda la población. Y Más allá del sufrimiento físico hubo una afectación espiritual, para ellos, parecía como si se hubiera terminado toda la esperanza de su salvación. Los sacerdotes y los profetas ya no dirigían ni entregaban la palabra de Dios, la tierra entregada al pueblo de Dios estaba bajo el control de extranjeros.

Este panorama era lo más desalentador que podía experimentar el pueblo de Dios ese momento, Sin embargo en medio de tal tragedia brilla la esperanza de la misericordia de Dios. Quien escribe este lamento hace una profunda reflexión sobre el sufrimiento que han experimentado, se da cuenta de que esto no significa que Dios haya desamparado a su pueblo. Y aun en medio de su análisis las circunstancias no habían cambiado, el pueblo de Dios todavía estaba "afligido y desamparado". Lo hermoso es que él toma la aflicción misma para generar esperanza, sugiriendo algo interesante que debemos ver en medio de un momento difícil en nuestra vida:

1. LAS AFLICCIONES DEBEN CONDUCIRNOS A REPLANTEAR NUESTRA POSICIÓN EN LUGAR DE LAMENTARSE.

(Vr. 21-22) "No obstante, aún me atrevo a tener esperanza cuando recuerdo lo siguiente: ¡El fiel amor del Señor nunca se acaba!. Sus misericordias jamás terminan. Esta frase denota un cambio en la manera como el poeta había estado afrontando su sufrimiento y ahora reflexiona en un cambio de pensamiento cuando dice "No obstante, aún me atrevo a tener esperanza", está diciendo a pesar de todo lo que está sucediendo, a pesar de todo lo que la realidad muestra "me atrevo" (decido cambiar de posición) de acuerdo a lo que Dios me ha demostrado antes. "¡El fiel amor del Señor nunca se acaba!. Sus misericordias jamás terminan". A veces en los momentos más difíciles se nos olvida quien es Dios y sus promesas cuando la realidad opaca nuestra memoria, y solo cuando recordamos la bondad de Dios se produce un cambio de actitud que nos hace obtener la victoria.

2. TODA REALIDAD DIFÍCIL DESARROLLA NUESTRA FE.

(Vr. 24-25) "Me digo: «El Señor es mi herencia, por lo tanto, ¡esperaré en él!». El Señor es bueno con los que dependen de él, con aquellos que lo buscan". Estas palabras denotan el desarrollo de una fe a través de la vivencia de una realidad difícil. El profeta se habla a sí mismo en medio de una reflexión frente lo que han vivido. Solo puede hablar de esta manera quien ha experimentado determinada situación, y solo así podrá llevar esperanza a otros que padecen algo similar, porque su fe ha crecido y ha superado el momento.

3. LA ESPERA HACE PARTE DE LA RESPUESTA DE DIOS.

(Vr. 24-25) "Por eso es bueno esperar en silencio la salvación que proviene del Señor". Esto nos conduce a lo dicho por el Apóstol Santiago "La prueba de nuestra fe produce paciencia" (cap1: 3-4) "porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada". Aunque el sufrimiento llego a su máximo nivel la única salida estaba en esperar en Dios, no podían hacer nada mejor que reconocer la dependencia de Dios. Esta es la única manera en que vivimos por fe, la espera es la máxima muestra de confianza hacia la bondad de Dios.

Toda esta expresión o lamento es una simple reflexión que describe la realidad del amor y cuidado de Dios para con nosotros, sin dejar escapar en ningún momento la realidad que hay alrededor. Es decir no importa lo que las circunstancias griten, la bondad de Dios está por encima de todo.!

Oración.

Gracias Señor porque siempre has estado al cuidado de nosotros, sin tener en cuenta nuestros errores o desaciertos, nunca nos abandonas y en medio de todo tu propósito se cumple para bien de nuestras vidas. Amen.!

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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