La Buena Parte del Día - Santiago 1:3-4

La Buena Parte del Día - Santiago 1: 3-4Santiago 1:3-4 (NTV). Porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada.

La vida de alguien que confía en Dios, es semejante a un atleta, desde que comienza su entrenamiento está ejercitándose en pro de la victoria, entre más cerca está de alcanzarla más constancia y actitud requiere su entrenamiento. Y esta constancia lo llevará a feliz término si ha creído que la puede alcanzar.

La Constancia de la que nos habla el Apóstol Santiago se produce únicamente cuando en medio de las pruebas asumimos la actitud correcta. El Saber esperar o tener la "paciencia" suficiente en medio de la prueba es lo que nos ayuda a que nuestra constancia se desarrolle basada en nuestra fe. Esta paciencia no es simplemente soportar o sufrir la adversidad, sino la habilidad de transformarla en gloria o conquistar una victoria. Y el resultado de la prueba vencida con la debida actitud es la fuerza que adquirimos para soportar y conquistar retos mayores.

Cuando nuestra fe es probada es allí cuando nos damos cuenta si en realidad permanecemos firmes en aquello que creemos. Esta constancia capaz de vencer toda prueba consigue en nuestro carácter 2 virtudes:

1. Ser Perfectos y completos.

"Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos".

En la medida que aprendemos a ver las pruebas de nuestra fe como la oportunidad de desarrollar la constancia, nos va volviendo capaces de realizar el propósito para lo cual fuimos creados. De acuerdo a como desarrollamos nuestra constancia en medio de las pruebas, nuestras debilidades de carácter van siendo desplazadas por una capacidad sobrenatural para vencer. Esta fe que se pone a prueba es como una semilla que tiene que crecer y luego germinar para dar fruto. Este fruto llamado carácter se logra con la constancia, de esta manera es como logramos lo perfecto en Cristo. La palabra "perfectos" viene del griego (Teleios) indica madurez espiritual. Jamás seriamos perfectos por nuestra propia capacidad o naturaleza humana, pero en la medida que Cristo habita en nosotros y nuestro carácter va siendo transformado tendremos la capacidad de ser perfectos y completos.

2. Ser llenos de toda bendición.

Vr. 4 "Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada."

La Palabra nos enseña que las pruebas tienen su valor en nuestro carácter si las hemos asumido en la actitud correcta, y esta a su vez produce frutos no solo en nuestro crecimiento espiritual sino en el fruto de una vida abundante ya que la constancia nos lleva a ser completos, y por ende no nos faltará nada. Cuando en Cristo somos completos y capaces de vencer toda situación, no viviremos con carencias, ni con temores, por el contrario tendremos un carácter formado para dar y entregar a otros lo que por gracia hemos recibido. No solo nuestra fe es probada para lograr algo en nosotros mismos, sino para ser de bendición a aquellos que transitan la misma carrera por la cual ya hemos transitado.

Oración.

Gracias Señor porque contigo somos completos y bendecidos, porque en la medida que nuestra fe aumenta y nuestra constancia produce frutos, nos parecemos más a ti. Amen.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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