La Buena Parte del Día - Santiago 1:5-8

La buen parte del día - Santiago 1:5-8Santiago 1:5-8. Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche. 6 Pero tiene que pedir con fe y sin dudar nada, porque el que duda es como las olas del mar, que el viento agita y lleva de un lado a otro. 7 Quien sea así, no piense que recibirá del Señor cosa alguna, 8 pues quienes titubean son inconstantes en todo lo que hacen.

El Apóstol Santiago había iniciado este capítulo animando a los hermanos en Cristo a usar cada experiencia de la vida de la mejor forma en que la paciencia fuera desarrollada para aprender a ser constantes, pero no solo se quedó allí, continua en esta porción siendo consecuente con lo que había dicho. Había dejado claro que la constancia es el pilar de nuestras virtudes. Pero seguramente se generaba una pregunta: ¿cómo puedo tener la sabiduría que se requiere para hacer de mis experiencias vividas un escalón más para crecer espiritualmente y personalmente?. Esta porción de la palabra nos responde esta pregunta, llegando al punto de reconocer que nos hace falta la sabiduría que proviene de Dios para lograr de nuestras experiencias una ganancia y no una pérdida.

El desarrollo de nuestra vida es un asunto que requiere de la sabiduría de Dios quien nos creó con propósito, y está llena de decisiones, de actitudes al asumirla, de carácter para afrontarla. Y el Apóstol Santiago enseñaba a través de esta palabra la necesidad de pedir sabiduría de lo alto para conducir la vida conforme a dichos propósitos.

El concepto de sabiduría de acuerdo a la filosofía tradicional es "El conocimiento de lo humano y lo divino", pero la sabiduría que proviene de Dios trasciende de este concepto. En la vida cristiana es una "Cualidad suprema que nos permite vivir conforme a la voluntad de Dios", nos permite formarnos por medio de Jesucristo y su palabra, de tal forma que podamos ser íntegros en nuestra manera de vivir. Esta clase de sabiduría es donde obtenemos tal conocimiento profundo de Dios, que nuestras acciones y decisiones hablaran de Él, en nuestra vida y relaciones interpersonales.

Cuando pedimos a Dios esta sabiduría, debemos tener en cuenta dos cosas muy importantes:

1. Tener la certeza que Dios es generoso. (Vr 5) "Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche. Cuando nosotros tenemos la concepción de Dios como un Dios generoso así mismo nuestra confianza en Él nos ayuda en la fe y nos permite recibir lo que necesitamos. Dios da con generosidad esto es una verdad que debemos creerla en todas las áreas de nuestra vida, porque la generosidad de Dios es parte de su carácter. Esta generosidad es incondicional, es un gusto de dar que EL posee porque su naturaleza es dar y dar en abundancia, más de lo que imaginamos o esperamos.

2. Hay una manera infalible de recibir lo que proviene de Dios. (Vr.6) "Pero tiene que pedir con fe y sin dudar nada". La fe es la actitud correcta que se requiere para agradar a Dios (Heb.11:16). Esta condición es enfática, es claro que la manera como recibimos las bendiciones de Dios es confiando plenamente en que El puede y tiene toda voluntad de dar, más cuando se trata de su sabiduría que nos ayudará a hacer su voluntad. Dios sabe que las dudas nos vuelven inconstantes, que nos llevan de un lado a otro, haciéndonos personas inestables emocionalmente y espiritualmente. Y además de eso nos conduce a la dualidad de creer algunas veces y otras no, El no dudar nada se refiere a no calcular con nuestra lógica aquello que puede o no puede hacer Dios por nosotros, quiere decir que dudar así sea un poco ya es desconfiar del poder de Dios para actuar a nuestro favor. El mismo Señor Jesús habló de esta dimensión en cuanto a la fe al compararla con algo tan pequeño como un grano de mostaza,(Mat 17:20), si al menos fuera así de pequeña la fe produce su efecto de recibir. Así mismo lo es la duda no importa su tamaño también hace su efecto negativo en nuestra capacidad de confiar.

La sabiduría de Dios es indispensable en nuestra manera de vivir porque con ella caminamos de forma segura en los propósitos de Dios para nosotros, tomaremos decisiones acertadas y tendremos un carácter firme ante toda circunstancia. Solo hay que pedirla, sin dudar.

Oración.

Gracias Señor por tu sabiduría dispuesta para nosotros, la recibimos con fe seguros de que ella nos conduce por caminos seguros.

Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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