La Buena Parte del Día - 1 Pedro 4 10– 1

La Buena Parte del Día - 1 Pedro 4:10–111 Pedro 4:10–11. Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas. El que habla, hágalo como quien expresa las palabras mismas de Dios; el que presta algún servicio, hágalo como quien tiene el poder de Dios. Así Dios será en todo alabado por medio de Jesucristo, a quien sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Administrar fielmente la gracia de Dios es ser un buen representante suyo, es poner al servicio lo que por la gracia de Dios nos fue dado, es vivir con excelencia en todo aquello que Él ha puesto en nuestras manos única y exclusivamente por su gracia y favor.

Si queremos ser excelentes en todo lo que hacemos entonces debemos hacerlo como quien administra bien la "La influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en la vida". (Significado de "gracia" en el original griego). Así mismo encontramos en la palabra una idea más amplia de aquello que poseemos de una manera inmerecida y que muchas veces no le damos la trascendencia que tiene, la divina gracia que nos ha sido dada, en (Tito 2: 11 -12) nos dice: "En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio".

Como cristianos tenemos la responsabilidad de ser buenos administradores de esta influencia divina en nuestro corazón que es la única que nos enseña cómo vivir de la manera que agrada a Dios y reflejar en nuestro carácter su amor y sus frutos.

Un administrador o mayordomo es aquel que reconoce que nada de lo que tiene bajo su poder material o personal es suyo propio, sino que pertenece a quien lo ha provisto, y solamente lo tiene en sus manos para el uso e interés del dueño, a quien le debe rendir cuentas.

El Apóstol Pablo en su segunda carta a los corintios expresa una conciencia clara de aquello que no proviene de el mismo sino de la gracia que Dios ha puesto sobre él: (2 Cor: 15:10) " Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa. Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo sino la gracia de Dios que está conmigo".

Mientras tengamos claridad en que la bondad, el poder y la firmeza para vivir y hacer las cosas bien, no proviene de nosotros mismos sino de la gracia divina del Señor, haremos buen uso de ella. Es tan importante el significado de la gracia que nos ha sido dada que es necesario conocerla y saber que hace parte de nuestra vida desde que recibimos al Señor y que nos fue dada como un regalo inmerecido no solo para saberlo sino para hacer buen uso de ella y la palabra nos habla de ella en diferentes parte de lo que ella es, Estas son algunos de sus atributos:

· ES UN REGALO DADO A TRAVÉS DE JESÚS. (Romanos 5:15) "Pero la transgresión de Adán no puede compararse con la gracia de Dios. Pues si por la transgresión de un solo hombre murieron todos, ¡cuánto más el don que vino por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, abundó para todos!"

· POR MEDIO DE LA GRACIA DIOS LLAMA A SERVIR. (Galatas 1: 15-16) "En la práctica del judaísmo, yo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi celo exagerado por las tradiciones de mis antepasados. 15 Sin embargo, Dios me había apartado desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia".

· ES LA QUE IMPARTE FE A NUESTRA VIDA. (Efesios 2:8) "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios".

· ES LA GRACIA LA QUE NOS JUSTIFICA ANTE EL PADRE. (Romanos 3:24) Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús".

Los buenos administradores de la gracia de Dios, o de su divina influencia en el corazón, son aquellos que transfieren por medio de sus frutos aquello que también por gracia han recibido, sin interés alguno. Y de esta manera muestran una identidad con Cristo.

Oración.

Gracias señor por tu infinita y abundante gracia para con nosotros, ayúdanos a ser fieles administradores de ella. Amen!

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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