La Buena Parte del Día - Lucas 11:5-9

La Buena Parte del Día - Lucas 11:5-9Lucas 11:5–9: "Luego utilizó la siguiente historia para enseñarles más acerca de la oración: «Supongan que uno de ustedes va a la casa de un amigo a medianoche para pedirle que le preste tres panes. Le dices: 6 "Acaba de llegar de visita un amigo mío y no tengo nada para darle de comer".7 Supongan que ese amigo grita desde el dormitorio: "No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mi familia y yo estamos acostados. No puedo ayudarte". 8 Les digo que, aunque no lo haga por amistad, si sigues tocando a la puerta el tiempo suficiente, él se levantará y te dará lo que necesitas debido a tu audaz insistencia. 9 »Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá."

La oración siempre ha sido el canal directo de intimidad entre Dios y nosotros y en ella el Señor Jesús nos enseñó la manera de dirigirnos al Padre, cuando sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar, (Lucas 11: 1- 5). El Señor les da inmediatamente una instrucción con un orden correcto en la manera de orar.
 
Primero reconocer la gloria del Padre dándole un lugar prioritario en nuestra vida: "Padre nuestro que estas en el cielo Santo es tu nombre, hágase tu voluntad"; esto es intimidad y reverencia, luego presentando nuestras peticiones delante de El, aquellas que de ante mano ya Dios conoce, pero el presentarlas ante El, indican nuestra dependencia diaria y continua: "Danos hoy el pan de cada dia"; como ese maná que recibía el pueblo de Israel cada día, y finalizando este modelo de oración menciona algo trascendente, la petición que nos libre de sucumbir en las pruebas que se constituyen en un desafío a nuestra fidelidad (fe): "Y no permitas que cedamos ante la tentación (prueba)".

Para el Señor Jesús el orar fue un estilo de vida en su caminar en esta tierra. Y cuando les enseñó a sus discípulos este modelo de oración no se detuvo allí. El continuó enseñando a través de esta historia del amigo impertinente e insistente, la importancia de la persistencia en la oración, porque es esta la manera en que no sucumbimos ante la prueba. La perseverancia en la oración no se debe a que Dios necesite de nuestra perseverancia para respondernos, sino porque somos nosotros los que la necesitamos como recurso de fe y dependencia absoluta de El. Esta perseverancia termina siendo nuestra evidencia de fe.

Las palabras Pedid, Buscad y Llamad, son acciones imperativas en las que debemos transitar en el camino de la fe, porque ellas involucran muchas situaciones que enfrentamos en la vida. Además estas acciones nos introducen en una corresponsabilidad entre "Dios y yo", porque mientras yo pido, busco y llamo (enmarcado en la voluntad de Dios). El concede en su tiempo, nos conduce y responde a nuestras necesidades. (Santiago 1:17). Una oración persistente no solo nos hará crecer en fe, sino que nos muestra las bondades de Dios en los límites de una dependencia total. Persistir en oración a pesar de lo irrazonable que pueda ser la situación es tener la certeza de lo que espero y la convicción de lo que aún no veo. (Heb.11:1)

El propósito de esta enseñanza del amigo impertinente e insistente no es el que nuestra insistencia convenza a Dios, Él ya sabe lo que hará, sino el que nuestra oración perseverante nos lleve confiar plenamente en El, a descubrir cada día su carácter amoroso del Padre que siempre está dispuesto a oírnos y a responder en medio de nuestras circunstancias.

La mayor manifestación de sinceridad en aquello que deseamos, se encuentra en la intensidad con la que pedimos y la perseverancia con la que buscamos una respuesta en Dios y la confianza con la llamamos en la seguridad que Dios es el único que puede abrir la puerta.

Oración.

Dios gracias por tu palabra que nos instruye en la manera de conocerte cada día mas y de llevarnos a una confianza y dependencia absoluta de ti a través de nuestra oración.

Por: Rosana Quevedo Angel. 

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