Un pecado oculto, que se hace manifiesto.

Un pecado oculto, que se hace manifiesto - Proverbios 28:13
Pastor: David Bayuelo
Cita Biblica: Proverbios 28:13
Fecha: Septiembre 22 de 2017
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Durante los servicios de culto en el antiguo testamento los sacerdotes oficiantes llevaban unas vestiduras especiales que constaban de cuatro prendas: Calzones cortos hechos de algodón, sino de lino blanco fino. Sobre estos, un largo vestido que llegaba hasta los pies, más bien ceñido y con mangas estrechas, hecho así mismo de lino blanco fino. Este vestido iba sujeto hacia el pecho mediante un ceñidor, hecho también de la misma tela, pero entreverado de hilos de púrpura y adornos de colores escarlata y azul. Era, por tanto, la única nota de color sobre el fondo completamente blanco de los restantes ornamentos sacerdotales. Y finalmente una especie de gorro o turbante que servía para cubrir la cabeza. Nunca se menciona el calzado, y ha de darse por seguro que los sacerdotes oficiaban descalzos.

La exigencia de los ornamentos blancos era por ser este el color simbólico de la pureza, sobriedad y limpieza ritual. No se les permitía mientras les tocara oficiar su turno el vino o los licores (Lv 10,8-11; Ez 44,21). No se permitía entrar en el atrio para tomar parte en el culto al que no estuviera ritualmente puro, y quienes lo estaban ya debían tomar sin excepción un baño ritual antes de iniciar los servicios cotidianos y por ningún motivo podían tener algún tipo de contacto con alguna persona o animal vivo o muerto que los pudiera contaminar. Estaban obligados además a lavarse las manos y los pies en el gran recipiente de bronce colocado al aire libre entre el santuario y el altar de los holocaustos.

Ahora; El colocar nuestros ojos sobre estos rituales que debían seguir de manera estricta los sacerdotes al oficiar en la presencia de Dios en el antiguo testamento, nos brinda un mensaje claro de la obra que Jesús tendría que hacer en nuestro interior para que así un día los hombres pudiéramos presentarnos con toda la pureza que se requería ante la presencia de un Padre absolutamente Santo.

El que estos rituales no deban ser llevados a cabo dentro del tiempo en el que nos hallamos ya que se cumplieron a conformidad en el sacrificio de Cristo, no quiere decir que no nos corresponda guardar con extremada rigurosidad una santificación por la que nosotros no pagamos, pero que tuvo un alto precio y que nos permite tener la vida avivada que todos los hijos de Dios debemos desear. Lo cierto es que la responsabilidad sigue vigente ya que hoy nuestra vida al ser liberada del dominio del pecado nos brinda la capacidad de poder establecer una elección fundamentada en la obra hecha por Cristo y en donde a pesar que todo es bajo mi iniciativa debo elegir con cuidado porque todo aquello que se halla fuera de la voluntad de Dios no terminara siendo de mi conveniencia o para mi beneficio.

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