El Espíritu en y sobre nosotros

El Espiritu en y sobre nosotrosJuan 14:16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 14:17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Juan 20:22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Tres versos que salieron de la boca del Señor Jesús y que nos permiten de manera fácil el poder comprender la diferencia entre dos sucesos que marcan la vida de un cristiano. En el primero Juan 14: 16 el Señor promete que el mismo Dios, en este caso el Espíritu santo hará morada en nosotros, en el versículo siguiente Juan 20:22 esta promesa es cumplida, el Mesías ha resucitado y después de presentársele a sus discípulos sopló sobre ellos y el Espíritu vino a morar en sus corazones produciéndose el que tuvieran un nuevo nacimiento del que le hablo Jesús a Nicodemo en el Capítulo 3 del libro de Juan.

Pero luego a punto de su partida Él les haría un requerimiento que es el que hallamos en Hechos 1: 8 y que sería fundamental su cumplimiento para que pudieran realizar la comisión que les encomendó en esta tierra: "El ser llenos del Espíritu". Hechos 2:4 nos relata el cumplimiento de este requerimiento y las manifestaciones sobre naturales que se suscitaron ese día.

Concluimos que la biblia nos muestra de manera clara dos sucesos: el primero el bautismo con el Espíritu santo que produciría el nuevo nacimiento en los discípulos y el segundo la llenura del Espíritu que les otorgaría el poder necesario para cumplir la comisión dada por Cristo.

A través del Bautizo con el Espíritu Santo Cristo nos aparta o nos separa para hacer parte de de familia de Dios.

I Corintios 12:13, dice: "Porque por un solo Espíritu fuimos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres". Aquí vemos el bautismo del creyente el cual le une al cuerpo y por consiguiente a Cristo quien es la cabeza del cuerpo.

Bautismo: La palabra traducida al español "bautismo" viene de la palabra griega "baptizo". La Biblia desde el Antiguo Testamento nos habla de 'bautismos'. Independientemente de lo que significa esta palabra según los diccionarios seculares, debemos entender que la Biblia nos dice que el bautismo puede ser referencia a "lavar", o "cubrir". Tiene como intención indicar no el modo sino el 'efecto'. En su uso más directo en el NT, el de identificar, asociar o unir permanentemente aquella cosa o persona que es sumergida o lavada, rociada o cubierta con algo o alguien.

En el libro de Éxodo capitulo 14:21-22 nos dice que Moisés extendió su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda. Este aparte bíblico nos deja ver la figura del bautizo. Dios acababa de establecer pacto con el pueblo de Israel a través de la sangre del cordero en tierra de Egipto, pero sería necesario ser lavados para experimentar la separación de su vida pasada, y ser identificados como pueblo de Dios, por esta razón serian pasados por en medio de las aguas.

Esto debe darnos una idea clara de lo que se produjo en el momento en el que recibimos el bautismo del Espíritu Santo; fuimos lavados, separados, identificados con Dios para hacer parte del cuerpo de Cristo. Nuestro Egipto espiritual o compañerismo con el mundo quedaría atrás y a partir de ese instante viviríamos dando honor a la simiente (El Espíritu santo) que se implantó en nosotros, no practicando más el pecado sino viviendo entera y completamente consagrados a Cristo y a su ley escrita en nuestros corazones. (1 Juan 3:9). Los hombres en el antiguo testamento estaban imposibilitados para esto ya que Jesús no había muerto en la cruz del calvario y ellos podían experimentar el que su maldad fuera cubierta, pero jamás lavada por completo. (Isaías 1: 18)

Ahora nosotros los que hemos creído en Jesús como salvador de nuestras vidas y lo hemos confesado como Señor somos templos de su Espíritu y esto nos lleva a saber que no hay, ni habrá ningún tipo de comunión entre nosotros y las obras de Satanás, así que alguien que se dice hijo de Dios jamás podrá vivir practicando el pecado y ufanarse de que hace parte de su familia y mucho menos vivir en el orden de la posesión demoniaca. 2Cor.6: 14-16 "¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois templo del Dios viviente".

Con la venida del Espíritu santo a estar en nosotros se establecería una guía clara de Dios para la vida de todos aquellos que hacemos parte de su cuerpo. Juan 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Romanos 8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Esto nos recuerda como Dios estableció su guía a través de lo que nos relata Éxodo 13:21 Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. 13:22 Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.

Romanos 8:9 nos dice que si una persona no tiene el Espíritu Santo, no pertenece a Cristo.

El Espíritu Santo sobre nosotros nos enviste del poder necesario para efectuar la obra de Dios dentro y fuera de su cuerpo.

Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Jesús anuncia a sus discípulos la necesidad de esperar que el Espíritu santo viniera sobre ellos y sin escarbar mucho les da la razón principal del porque esto debe pasar ya que Este les otorgaría el poder necesario para poder ser sus testigos. Si nos remitimos al relato de Mateo 26:31 Jesús les dijo a sus discípulos: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. Y así se cumplió, todos aquellos que le seguían aterrados se apartaron olvidando que ellos eran los llamados a ser sus testigos cuando el partiera. Pero otra historia seria cuando ellos recibieron la llenura del Espíritu, inmediatamente Pedro se levantaría dejando atrás la negación de su maestro y con todo denuedo predicaría de las maravillas de Dios e incluso sin reparos acusaría a los judíos que se hallaban a su alrededor de haberle quitado la vida al Mesías.

Hay relatos en las escrituras que nos generan fascinación por todo el despliegue de poder que vemos en ellos, en el antiguo testamento un número de hombres fácil de distinguir fueron investidos con un poder sobre natural, pero en el nuevo un grupo numeroso e indeterminado fueron llenos para cumplir una misión en particular. Jueces 14:6 nos dice: Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que había hecho. 1 Samuel 10:10 nos dice: Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos. En el antiguo testamento la biblia nos dice que el Espíritu venia sobre todos aquellos que cumplían un oficio, pero no permanecía en ellos ya que Cristo aun no había muerto en la cruz del calvario.

2 Corintios 5:18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 5:19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Todos nosotros como nos los dice el apóstol Pablo se nos entrego el ministerio o el oficio de la reconciliación, es por ello que nos es necesario la llenura continua del Espíritu santo para poder efectuar de manera eficaz lo encargado por Dios. Efesios 5:18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.

El Espíritu Santo en nosotros (Su bautismo) nos permitirá dar un claro testimonio de la simiente que hay en nosotros y el Espíritu sobre nosotros (La llenura del Espíritu) nos facultara para servir a la iglesia de Dios y repartir el pan entre las multitudes hambrientas. Juan 6:11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.
 
Pastor: David Bayuelo
27 de Enero de 2013

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