El fuego no se apagará

Escuchar predica en línea: El fuego no se apagaráLevítico 6:13 El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.

Entre los capítulos seis al ocho del libro de Levítico Dios le daría indicaciones claras a Moisés de cómo los sacerdotes deberían ministrar las diferentes ofrendas de sacrificio en su altar y como sería todo el rito de separación del sacerdocio para su servicio, pero en el verso trece del capítulo seis hay una petición que parecía ser de difícil cumplimiento para estos servidores: "El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará". Quienes en alguna ocasión hemos cumplido con una misión como está, podremos considerar lo difícil que es, sobre todo por la atención, el cuidado y la dedicación que esto requiere, además que se está obligado a tener en cuenta los factores externos como la lluvia, el viento, la falta de combustible y así muchas más variables difíciles de poder controlar.

En el capitulo nueve de levíticos después de escuchar atentamente a través de la boca de Moisés cada indicación los sacerdotes presentarían su primer sacrificio por el pueblo y algo maravillosa ocurrió: La gloria de Dios descendió enviando fuego sobre el altar que consumió toda la ofrenda. Aron y sus hijos a partir de allí por nada del mundo debían permitir que esa llama que Jehová encendió se apagara. (Levítico 9: 23-24)

El apóstol Juan profetizaría de aquel que nos bautizaría en Espíritu Santo y fuego haciendo referencia al Señor Jesús, cumpliéndose parte de esta profecía en el día de pentecostés (Mateo 3:11). Con la venida del Espíritu Santo El Señor colocaría el fuego en el altar de nuestro corazón, pero sería nuestra responsabilidad como sacerdotes el mantenerlo encendido.

Dios es el que decide en que altar coloca su fuego.

La palabra usada en Hebraico para fuego es: 'esh (êish) que quiere decir: fuego sobrenatural; era una teofanía; aparición visible de lo invisible, la representación de la presencia de Dios, la revelación de Dios.

1 Reyes 18:38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. 18:39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!

El profeta Elías había vuelto a Israel después de estar escondido por tres años y medio, ahora guiado por Dios retaría a los profetas de Baal en el monte Carmelo a ofrecer holocausto, el altar sobre el que cayera fuego este sería el que dejaría ver cuál era el Dios verdadero. El turno de clamar primero a sus dioses para que cayera fuego del cielo fue para los falsos profetas y después de horas y horas de orar y sajarse la piel como era su costumbre nada paso. La posta sería pasada al profeta Elías y el pueblo esperaba con expectativa, ya que ellos reconocían que Dios solo se manifestaba con fuego en las ofrendas que eran de su agrado. El altar de Dios se encontraría en ruinas, así que Elías edificó con doce piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano. Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja. Y después de una oración corta invocando el pacto que Dios había hecho con sus antepasados, entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Este pasaje nos deja ver varias cosas que revisten importancia a la hora de esperar que el Fuego de Dios se manifieste: ¿como quien ofreció el sacrificio?, ¿en qué altar se ofreció? y ¿qué ofrenda se ofreció? En nuestro caso los que hemos creído debemos saber que el fuego de Dios pudo caer en nuestro corazón por que el Señor Jesús: ofreció el sacrificio como sacerdote y profeta, restauro el altar de Dios al no pecar y se ofreció a sí mismo como ofrenda agradable al Padre.

Dios a través de su hijo al colocarse en nuestro lugar hallaría acepta la ofrenda que se le ofreció en sacrificio, y por esta razón se derramaría el fuego de su Espíritu en nuestro corazón desde el día de pentecostés.

Es nuestra responsabilidad como sacerdotes mantener el fuego de Dios encendido.

Levítico 6:10 Y el sacerdote se pondrá su vestidura de lino, y vestirá calzoncillos de lino sobre su cuerpo; y cuando el fuego hubiere consumido el holocausto, apartará él las cenizas de sobre el altar, y las pondrá junto al altar. 6:11 Después se quitará sus vestiduras y se pondrá otras ropas, y sacará las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio. 6:12 Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz.

En estas indicaciones dadas por Dios a Moisés advierte el cuidado que Aarón y sus hijos deberán tener para que el altar no se apague, las cenizas representaran las ofrendas pasadas que se consumieron y que no deberán permanecer en ese lugar por que terminaran apagando el fuego y el que ellos cumplan al pie de la letra cada indicación de Dios les garantizara que el fuego prevaleciera.

Los que hemos cuidado una fogata sabemos lo fundamental que son estas dos acciones; uno: sacar las cenizas y dos: retroalimentar el fuego con más leña.

Esto nos habla en el orden de nuestra vida espiritual lo importante que es ofrecer de manera continua sacrificio a Dios, como lo dijo el apóstol Pablo en Romanos 12: 1 que debíamos presentar nuestros cuerpos en sacrifico vivo, santo agradable a Dios que es nuestro culto racional, hay cristianos que tenemos la consideración que con el ofrecimiento hecho por Jesús en la cruz del calvario no hay nada más que hacer, o con unas cuantos sacrificios de nuestra parte es suficiente y esto es equivoco porque esa reme moranza de lo ofrecido en el pasado no son más que cenizas que si no se sacaron para colocar un nuevo sacrificio lo que produjeron es que se apagara el fuego. Hay quienes hablan con mucho orgullos de sacrificios pasados, pero no se dan cuenta que lo que realmente le da validez al que fuego permanezca presente es que esas cenizas fueron sacadas y fuera colocado en su lugar un nuevo sacrificio en el altar de Dios. Y los leños son esa vida devocional o esa pobreza de espíritu que mostramos a Dios cada día en medio de la búsqueda y obediencia a su pensamiento. Orar, leer la escritura, congregarnos, meditar continuamente en el pensamiento de Dios, ayunar, vigilar nos garantizaran que habrá leña consumiéndose en nuestro altar.

Para que el fuego no se apague hay que ofrecer de manera continua el sacrificio correcto.

Tenga en mente la palabra sincretismo: Sistema en que se concilian doctrinas diferentes

Levítico 10:1 Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. 10:2 Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová. Nada de lo determinado por Dios debió tomarse a la ligera, la muerte de dos de los hijos de Aarón se daría por no seguir al pie de la letra las indicaciones que se les habían a la hora de ofrecer sacrificios. Aarón y sus hijos tenían que cumplir con sus deberes correctamente. Había varias clases de ofrendas planificadas por Dios para recordarles claramente a los Israelitas sus pecados, y darles una oportunidad de adorarle con un sentimiento de contacto cercano. Estas ofrendas perseguían enseñarle a Israel el hábito de obedecerle a su Dios (Gálatas. 3:24). También enseñaban la necesidad de que un Salvador debía venir para pagar por los pecados del mundo. Las ofrendas no eran para pagar por el pecado. La salvación nunca vino a través de sacrificios de animales. Fueron dados a Israel hasta la llegada del Salvador (Gálatas. 3:19), y le recordaba a las personas que vendría uno a despojarse de su sangre por sus pecados (Hebreos. 10:3, 4,18).

En el tiempo de la gracia encontramos un pasaje muy similar al acontecido en el libro de levíticos, Ananías y Safira su mujer murieron tratando de engañar al Espíritu santo con una falsa ofrenda. Y hombres como Ofni y Finees en el antiguo testamento hijos del profeta Eli su irreverencia en el altar los conduciría a su muerte junto con toda su simiente. (1 Samuel 4: 11)

Hoy en día hay quienes en sus vidas el fuego puesto por Dios se encuentra casi extinto a causa del sincretismo presente en ellas, ya que la llevamos como nos parece, tomamos parte de lo que Dios dice y parte de lo que nosotros consideramos para luego ofrecerlo en su altar, hablamos el lenguaje que Dios solo es amor, pero se nos olvida que la biblia registra que el también es fuego consumidor como dice en Hebreos 12:28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; 12:29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.

La idea no es vivir pensando en cómo no pecar, sino en seguir las indicaciones claras de Dios para que el fuego no se apague. Fuego extraño, adoración extraña recordemos que adoramos con nuestra vida Dios espera una adoración autentica.

Hace algún tiempo atrás en la ciudad de Nueva York, una dama decidió visitar el Museo Metropolitano de Arte. El museo estaba exhibiendo las pinturas del artista francés Monet. Una de las pinturas más famosas de este pintor es la de un bote con su imagen reflejada sobre el agua, al igual que un espejo. Esta mujer estuvo observando la pintura detenidamente y se convenció de que algo estaba mal con ese cuadro. Ella se acercó a un guardia de seguridad y después al encargado del museo y les expresó su inquietud. Ambos le dijeron que no había nada malo con esa pintura, era auténtica, y que no debía esperar convertirse en una experta en arte en un solo día.

Frustrada, la mujer salió del museo y se fue a una librería, donde compró un libro de las pinturas de Monet, que incluía la obra en cuestión. Con el libro en la mano, regresó al Museo y comparó el libro con la pintura. Luego llamó al crítico de arte del New York Times, y juntos dieron a conocer por los medios de comunicación que por un período de casi 4 meses, delante de miles de visitantes y numerosos críticos de arte, la pintura del bote sobre el agua estuvo colgada al revés. Que las cosas cotidianas no nos envuelvan al punto que lo que el mundo refleja termine convirtiéndose en nuestra realidad, dejando de lado la verdad que Dios nos entrego como sus hijos.

Algo realmente importante para una persona que intenta sobrevivir es el fuego, incluso es la mejor señal para poder ser encontrado. Nunca debemos olvidar que Jesús distinguirá los suyos cuando regrese por el fuego que halle en sus corazones.
 
Pastor: David Bayuelo
10 de Febrero de 2013

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