La sangre y el agua

La sangre y el agua - Juan 19:34Juan 19:34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

No podemos pasar por alto dos elementos tan importantes en nuestra redención como lo son la sangre y el agua, ya que son los símbolos en la cruz del calvario que representan todo aquello que poseemos hoy.

Éxodo 12 nos remonta al momento en donde Dios le da la instrucción exacta a Moisés diciéndole que después que los israelitas sacrifiquen el cordero pascual coloquen la sangre de este en los dinteles de las puertas, evitando así que cayera sobre ellos el juicio que le sobre vendría a la nación de Egipto. De esta misma manera a través del Cordero sin mancha y sin arruga sacrificado, su sangre sería vertida para lavarnos de nuestros pecados y librarnos del castigo que tendrán todos aquellos que no hayan sido redimidos por ella.

Cuando nos remitimos a la visión del profeta Ezequiel en el capítulo 47 descubrimos el valor del agua saliendo del Templo, inundándolo todo y produciendo vida. El evangelista Juan vio realizada esta profecía en la pasión de Cristo. "Uno de los soldados —escribe— con la lanza le traspasó el costado y al instante salió sangre y agua" (Jn 19,34). Jesús es el templo que los hombres destruyeron, pero que Dios ha vuelto a edificar, resucitándolo de la muerte: "Destruid este templo —había dicho él mismo—, y en tres días lo levantaré"; y el evangelista explica que "él hablaba del templo de su cuerpo" (Jn 2,19-21). El cuerpo de Cristo en la cruz es, pues, el templo nuevo, el centro del nuevo culto, el lugar definitivo de la gloria y de la presencia de Dios entre los hombres. Y ahora, del costado derecho de este nuevo templo ha brotado agua.

Para todos aquellos que estamos lavados con la sangre de Cristo Jesús no hay condenación alguna. (Justificación)

Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Marcos 16:16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
Juan 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Condena: Castigo que se impone al que ha cometido una falta o un delito.

No sé si usted había leído este pasaje de Romanos con anterioridad, pero la pregunta que debe resultar de él es: ¿cómo fue posible ser libre de la condena que merecía por la eternidad? Y la respuesta está anclada al sacrificio hecho por Jesús en la cruz del calvario, entienda esto, no en los meritos de la religión, ni en las obras que yo pude o pueda efectuar, sino en la preciosa sangre de nuestro Señor, ya que esta al ser derramada lavo mis pecados y propicio que mi deuda impagable fuese cancelada. Isaías 1:18 nos dice: Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. La única manera en que esto pudo ser una realidad fue a través del sacrificio hecho por Jesús, es por esta razón que debemos tener cuidado y no confundir jamás las obras con los frutos. Nadie que no viva en Cristo podrá tener frutos dignos de arrepentimiento o en otras palabras libres de la corrupción del mundo, pero alguien que si lo ha hecho sabrá que su sangre es suficiente para que fluyan de manera natural estos frutos que distinguen al árbol de la Vid. Recuerde si nuestros meritos no fueron suficientes antes de conocerle para ser salvo mucho menos lo van a ser ahora para sostener lo que solo la sangre de Jesús pudo darnos.

En Egipto lo que produjo que los Israelitas no sufrieran condenación fue la sangre colocada en el dintel de las puertas de la misma manera lo único que puede impedir la condenación eterna en medio de la ira de Dios es la sangre de Cristo.

Al ser mi vida emblanquecida como la nieve a través de la sangre de Jesús esto me dio el merito que necesitaba para pasar el velo y pararme hoy frente a Dios y de la misma manera hacerlo en el fin de los tiempos ante su trono blanco para luego entrar a su gozo eterno. A veces los cristianos vivimos como si sobre nosotros pesara aun alguna condena, Debemos abandonar todo temor si observo que tengo los síntomas correctos de un redimido; cada día estoy dando fruto conforme al de mi Padre, vivo con el deseo de santificarme a través de la palabra y me es indispensable la comunión con él, es cierto que erraremos o pecaremos en algunas ocasiones, pero debo vivir con la paz y la tranquilidad de lo hecho por la sangre de Jesús. Si no tengo estos síntomas que debieron aparecer después de ser redimido debo preocuparme por qué tal vez lo máximo que paso en mi fue el cambio de religión. La única manera en que puedo saber si soy o no soy es a través del testimonio que el Espíritu Santo da a mi espíritu de que soy hijo de Dios, y esto me llevara a mantenerme hasta el final, al observar Lucas 15 en la escritura la única manera como el hijo prodigo pudo comprobar que era hijo era volviendo al camino, pero cuando vivió en el pecado no tenia certeza de quien era.

Génesis 6:14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Palabra hebrea kopher que significa cubierta y es la misma palabra expiación. Así que el Señor nos estaba mostrando que lo que estaba dentro del arca sería protegido por la sangre de la expiación.

En una ocasión un misionero fue a áfrica y por 10 años mientras estuvo en ese lugar, conoció a una mujer cuya vida estaba llena de maldad, ella practicaba la hechicería e incluso había llego al punto en que consumía carne humana. Pero una noche se levanto una campaña evangelisica en el lugar donde el habitaba y para su sorpresa esta mujer esa noche cayo rendida a los pies de Cristo y después de hacer su oración de fe la escucharían hablando en ingles y agradeciendo a Dios por sus maravillas hechas en su vida. El mismo Espíritu Santo la bautizo para dar testimonio de que había nacido de nuevo. Nada había hecho esta mujer pero a partir de allí su vida sería tan limpia como la blanca nieve. Esto solo debe expresarnos una cosa y es que la sangre de Cristo derramada en la cruz del calvario es suficiente para salvarnos y librarnos de toda condenación.

Todos aquellos que estamos lavados con el agua que salió del costado Cristo seremos renovados de la corrupción de nuestra alma. (Santificación)

Ezequiel 47:8 Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas.

Ezequiel vio ante sí el templo reconstruido y vio que bajo el umbral del templo, por el lado derecho, manaba agua hacia oriente. Se puso a seguir aquel arroyito de agua y se dio cuenta de que la corriente iba creciendo más y más, a medida que avanzaba, hasta llegarle primero a los tobillos, después a las rodillas, luego a la cintura, hasta convertirse en un río que no se podía vadear. Vio que en la orilla del río crecía una gran cantidad de árboles frutales y oyó una voz que decía: "Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hacia la estepa, desembocarán en el mar de las aguas pútridas y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente tendrán vida, y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida adondequiera que llegue la corriente"

Juan 2:19 nos dice Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. El templo reconstruido visto por el profeta era el mismo Señor Jesús y las aguas que brotaban por su costado eran las que saldrían al ser atravesado su costado.

El agua en la escritura denotan juicio, pero también limpieza - santificación y esto es lo que encontramos en el relato de Éxodo 14:29 Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda. 14:30 Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. 14:31 Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo. Mientras esta para los egipcios expreso Juicio para el pueblo de Dios fue el cortar el cordón umbilical con el mundo pagano. De igual manera paso cuando Dios trajo el diluvio, ya que fue juicio para la tierra perdida, pero santificación o limpieza para la familia de Noé.

Lo más hermoso del sacrificio hecho por el Señor Jesús es que a través de su sangre nos otorgo salvación y redención en nuestro espíritu, pero a través del agua proveería lo necesario para santificar nuestra alma, esta es esa misma agua que nos bautiza y que nos separa de nuestra antigua naturaleza pecaminosa para darle paso ahora al fruto producto de una simiente incorruptible. Esa misma agua que deja al viejo hombre enterrado y que hace que de ella se levante uno nuevo que vive sola y enteramente para Cristo.

Ahora la visión del profeta Ezequiel se amplía 47:8 Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. 47:9 Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río. 47:10 Y junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. 47:11 Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas. 47:12 Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina. Esta agua que mano del costado del señor no solo nos santifica, sino que también provee sanidad y prosperidad, esta es la razón por la cual en el sacrificio de Cristo estamos completos, Él definitivamente es nuestro todo.

Nunca olvidemos que todo el merito le pertenece entera y completamente a Jesús Filipenses 2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Así como nuestras obras no nos dieron salvación, ellas jamás podrán sostener la obra redentora de Cristo, el dar frutos es un consecuente natural y espontaneo de esa sangre que nos redimió y esa agua que nos santifico.
 
Pastor: David Bayuelo
31 de Marzo de 2013

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.