Lo que siembras recoges

Lo que siembras recoges - Gálatas 6:7Gálatas 6:7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

No se si ha notado que hay mentiras que de tanto decirlas nos llevan a caer en la cruda realidad de creerlas, este es un problema serio a la hora de poner a prueba nuestra fe, ya que el resultado que esperaremos no procederá de la semilla que creemos sino de la que verdaderamente hemos sembrado. Lo cierto es que es muy difícil encontrar a algún hombre asegurando que no posea fe o creyendo que la suya es incorrecta, pero la mejor forma de saber si es correcta o no es cuando nos colocamos frente a frente con el fruto que esperábamos obtener. El asunto es que la fe no es un mito que funciona de cualquier manera esta se va forjando a través de la revelación de la palabra y no solo la que se escucha, sino la que se escucha y se coloca por obra. Juan 12:24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

La cosecha que obtendremos dependerá entera y exclusivamente de la semilla de fe que sembremos.

Mateo 7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

Este pasaje relatado por el Señor Jesús a sus discípulos nos deja al descubierto la autenticidad de la fe que profesan algunos hombres. En el cristianismo debemos saber que todo se trata de fe, desde lo primero que es la obtención de nuestra salvación y luego pasando por el cumplimiento de cada promesa hecha por Dios en su palabra. El tema aquí es que la palabra de Dios es infalible, nunca falla, así que si sembramos la semilla correcta tendremos el fruto esperado. Estos hombres a los que se refiere Jesús finalmente no se encontraron con lo que esperaban, ya que el termina diciendo en Mateo 7:21 al 23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Hay un gran error en el que caemos con facilidad y es creer que sembrar la semilla que nosotros consideramos correcta nos va a llevar a la cosecha correcta, el asunto es que quien determina cual es la semilla verdadera es Dios a través de su palabra, es por eso que hay muchas personas que estamos sembrando imitaciones baratas de la fe de Dios y esperamos que lo que salga es el resultado de toda la heredad dispuesta por Jesús en la cruz del calvario y lo que obtenemos al final es un fruto nada deseado.

En una ocasión alguien le llevo a mi madre unas semillas de naranja dulce, ella convencida del fruto que tendría las sembró y luego cuido del árbol con mucha dedicación por casi dos años, el asunto fue que este en sus características era muy similar a los de naranja, pero su fruto jamás apareció. Así habemos cristianos que tenemos una imitación de las semillas de fe que hay en la palabra de Dios y las hemos sembrado y les dedicamos tiempo pero terminamos con la profunda frustración de no recibir el fruto que esperábamos, la razón esta no era la semilla de fe genuina.

Mateo 17:19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 17:20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Esto prueba que la palabra es infalible y que la fe genuina siempre nos dará el resultado correcto.

El concejo es abandonemos las semillas que la tradición nos ha pasado y nos suscribamos a la fe genuina; aquella que cree (Recibe) y obedece (La siembra).

La verdadera fe tiene un componente esencial y este es la obediencia, así que recibir la semilla nos solo es suficiente sino sembrarla.

Mateo 7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 7:25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

Este pasaje está relacionado con el relato que estudiábamos en el punto anterior ya que él Señor Jesús hace una descripción que le permitiría tener claro a los hombres que no entraron en su reino porque su fe no era genuina, en otras palabras para darnos también una respuesta a nosotros del ¿por qué unos obtienen el resultado que esperan de la semilla sembrada y otros no? y la razón se vuelve obvia cuando nos deja planteada la necesidad de no solo ser oidores sino hacedores de sus mandatos. (Mateo 7 sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos)

El libro de Samuel nos muestra la historia de dos hombres, ambos reyes en tiempos diferentes, uno con buenos resultados en sus batallas, el otro muerto por su propia espada, ya deben saber de quienes hablamos; Saúl y David, la razón de los éxitos de uno y los desaciertos del otro la hayamos en 1 de Samuel 15:22 - 23 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. Note un detalle en estos versos y es la mejor definición que podemos hallar de desobediencia: desechar la semilla de fe o la palabra que Dios me entrega para obtener lo dicho por él en el cumplimiento de su promesa.

La palabra en si es genuina, ella siempre expresa la fe verdadera, pero para que esta se legitime en nosotros solo puede lograrse a través de la obediencia (sembrar la palabra). Hay quienes estamos todo el tiempo quejándonos de las cosas que esperamos y no obtenemos, "Señor si te ore, si yo declare, si me postre", pero la palabra sin obediencia solo produce como en la historia del hombre que cimiento sobre la arena una gran cosecha de ruina.

La verdadera fe jamás pone en duda o cuestiona la infalibilidad de la palabra de Dios.

Jueces 6:12 Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. 6:13 Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.

Gedeón en medio de las circunstancias en que estaba Israel solo podía definirse como alguien con absoluta incredulidad, el estaba poniendo en duda y a la vez cuestionando la protección que Dios había determinado sobre su pueblo, lo que él no había observado es que esta nación estaba recogiendo la semilla que había estado sembrado y no la semilla infalible de la palabra de su Dios.

Jonás 1:1 nos dice: Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: 1:2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. 1:3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. 1:4 Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. - 1:15 Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor. 1:16 Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos. 1:17 Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches. Definitivamente Jonás desecho y cuestiono la Palabra de Dios, el más adelante esgrimiría argumentos que procuraban justificar su acción lo cual lo llevaría a no recibir el mandato hecho por el Señor.

Si no elegimos poseer la fe verdadera por revelación, entonces la tendremos por experiencia traumática. Hay cristianos que lidiamos con nuestras tradiciones y de ellas sacamos todo cuanto creemos y cuando vamos a recoger la cosecha notamos que no es lo que esperábamos cayendo en esa profunda sensación de fracasó. Todo lo que es para nosotros ya está establecido de manera amplia en las escrituras, no hay nada que quede al azar o a la misericordia, todo ya fue entregado por gracia, esta es la fe en la que debemos andar no en la que nos expresa la tradición y que está sujeta a mantenernos echando suertes haber que sale cuando sembramos una semilla.

Cuando nosotros dudamos o cuestionamos la palabra de Dios la conclusión a la que debo llegar es que en mi corazón no hay una fe autentica, ya que esta se caracteriza por no poner en duda de ninguna manera las verdades establecidas. La palabra no tiene reversa, así que si hay alguien que tiene que corregir su rumbo siempre seremos nosotros. Números 23:19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará?

La verdadera fe no expresa seguridad en nosotros mismos ni en lo que creemos, sino en una absoluta dependencia de la palabra de Dios.
La verdadera fe siempre se distinguirá por ser obediente, inmediata y absoluta.
La verdadera fe nos conducirá a saber que no importando el terreno que Dios nos llame a cruzar no lo cuestionaremos porque allí estará su entera bendición.
La verdadera fe siempre siembra las semilla correcta y espera con paciencia la cosecha correcta.
 
Pastor: David Bayuelo
1 de Abril de 2013

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