Andando en el Espíritu

Andando en el Espíritu - Gálatas 5:24-25Escuchar audio de esta predica Gálatas 5:24-25 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Juan 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Una muestra evidente de lo que ha pasado en nuestra vida es la manera como andamos después de haber nacido de nuevo, el apóstol Pablo está siendo lo más claro posible a través de esta carta a los Gálatas ya que a ellos les surge la inquietud de que si no tienen que hacer obras para mantener su salvación, ¿cómo pueden estar seguros de que el evangelio que predica Pablo no los llevara al libertinaje? A esta pregunta Pablo la respondería con absoluta contundencia: "Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Y Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu".


El Señor Jesús nos da mayor claridad a través de toda la explicación que hace del nuevo nacimiento a un maestro de la ley como lo era Nicodemo al decirle: "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" En otras palabras es imposible que de una persona nacida de la carne y no del Espíritu de Dios pueda salir algo bueno.

La biblia nos muestra las equivocaciones de muchos hombres y todos ellas son interpretadas como el producto de lo que nace de la carne.

Si hay algo que suele engañarnos son nuestras emociones y el saber identificar que estas provienen de la carne es esencial para que todo lo que hacemos sea acertado.

Todo lo que sale de nuestra vida debemos tener el cuidado que sea nacido del Espíritu.

Números 20:11 Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias. 20:12 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado. Moisés sería conducido por su carne a una gran desventura, todo lo que invirtió en el cumplimiento de su propósito para ahora dejarlo tirado en medio del camino por una acción en la carne.

Todas nuestras acciones deben sumar y no restar a nuestro propósito.

Cuando actuamos bajo impulsos y no con la certeza de que lo que hacemos proviene del Espíritu estaremos confinados a fallar.

Pablo fue enteramente cuidadoso desde el momento en que fue llamado hasta cada decisión que tomaba a la hora de impartir el don dado por Dios.

El ser hijos maduros de Dios nos permitirá distinguir lo que procede de la carne y lo que procede del Espíritu.

Romanos 8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son los hijos maduros de Dios. El Madurar nos lleva a tener la certeza de que nuestras acciones son cada vez más eficaces.

Cuando leemos sobre el apóstol Pedro descubrimos en él muchas acciones que lo dejan ver como alguien inmaduro, pero a medida que la revelación de Dios vino a su vida este término convirtiéndose en un hombre con la capacidad de denunciar y distinguir todo aquello que se levantaba contra el conocimiento de Cristo.

El apóstol Pablo llamo en reiteradas ocasiones en sus cartas a la necesidad de alcanzar la madures ya que esta nos permitiría marchar con seguridad en la voluntad de Dios.

El ser transformados a través de la renovación de nuestro entendimiento nos conduciría a vivir con la convicción que todo lo que decidimos y hacemos procede de un espíritu recreado.

Debemos hacernos consientes de lo que paso en nuestras vidas al haber nacido de nuevo.

1 Juan 3:6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 3:7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 3:8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

Juan nos ilustra la conciencia que debe haber en la mente de los hijos de Dios, el producto de la carne es el pecado y nosotros siendo hijos de Dios ya no pecamos, así que cada una de nuestras acciones debe procurar el estar ajustada a lo acontecido en nuestro espíritu.

Hay personas que siguen actuando como niños a pesar de su edad cronológica y la razón es porque no se han hecho consientes del punto al que han llegado.

A medida que nos sumergimos en las escrituras nos encontraremos con un vasto terreno de revelaciones que describen la nueva naturaleza provista por Dios a través de nuestro nuevo nacimiento por el Espíritu, el que ellas se siembren en nuestro corazón procurara el que cada vez más se rompa la sociedad entre nuestra alma y nuestra carne para darle paso a solo tener acciones nacidas del Espíritu.

Una de las cosas que el apóstol Pablo denuncia en la carta a los Gálatas es la exigencia de los judaizantes para acompañar la fe en Jesucristo con la circuncisión, ellos ven en esto algo fundamental para aparentemente expresar pureza y asertividad en sus acciones, pero esta no era más que una obra de la carne que de ninguna manera produciría algo bueno en ellos. Así que Pablo los lleva a la conciencia que esta práctica no sirve para nada, que la verdadera circuncisión es la del corazón, ya que esta es la que gesta un cabio verdadero y que les permitiría el poder andar en el Espíritu.


Pastor: David Bayuelo Espitia
Agosto 11 de 2013 

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.