Un trono y una cruz para nacer de nuevo y ser llenos del Espíritu Santo

Un trono y una cruz para nacer de nuevo y ser llenos del Espíritu Santo - Juan 3:5-6Escuchar audio de esta predica Trono: Asiento que usan los monarcas o soberanos y otras personas de alta dignidad

Cruz: Lugar de suplicio utilizado por los romanos donde Jesús pagó el precio, dejando clavados en ella nuestras cargas y pecados.

Hoy en día la humanidad camina en contravía de las normas de Dios, no le interesa lo que dicen las sagradas escrituras, por consiguiente van camino al matadero. Unos son los intereses del mundo y otros los intereses de Dios.

El mundo está caracterizado por:
• Una visión utilitarista:
* Solo vale quien es útil, especialmente en dinero. Jesús nos pide hacer tesoros en el cielo y no en la tierra. Mateo 6:19-21. Nos enfrentamos a una sociedad construida desde el interés social, el aprovechamiento del otro, la competencia desleal, y el deprecio de quienes no nos pueden satisfacer.

• Una valoración erótica:
* Un mundo que ha hecho de lo sexual y de lo impuro sus principales ídolos. Jesús se presenta como alguien interesado en el ser humano, esto lo podemos observar en el pasaje de la mujer adúltera, la comprende, la perdona, no la condena, pero tampoco se aprovecha de ella para conquistarla carnalmente, sino que la conquista para Su Reino.

• El rechazo que se hace de la opción cristiana en el mundo de hoy:
* Los cristianos somos rechazados por anticuados, locos, y zanahorios. Veamos que dice Jesús en Juan 17:14. "Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo como tampoco yo soy del mundo". Pero aún estando dentro del cristianismo, muchos siguen las cosas que impone el mundo; son creyentes pero no convertidos. Por esto, mientras el mundo se derrumba todos seguimos de rumba.

La juventud y la niñez de hoy, van de manera precipitada a la destrucción, al abismo. Han invertido los valores y se rigen por el mundo. Actualmente se drogan diferente, para no ser descubiertos por los padres o por los profesores, lo hacen por la piel.

Veamos 5 aspectos importantes de este mensaje:

1. Nadie se sienta en el trono de Dios.
Apocalipsis 12: 7-9, 17 y Ezequiel 28:13-16 Observamos una gran batalla en el cielo que traerá un gran conflicto en la tierra. Satanás y sus ángeles harán un gran esfuerzo para derrotar a Dios y sus ángeles en el cielo: Satanás es derrotado, lanzado a la tierra y no se le permite más el acceso al cielo. El cielo se alegra, porque Satanás ya no es una fuerza espiritual en los lugares celestiales, ésto ocasiona calamidad a los que están en la tierra, es el inicio de la gran tribulación. Luzbel quizo el trono de Dios y le costó cara su osadía, su rebeldía y su soberbia. El tiempo que le queda a Satanás es corto, por esto está redoblando fuerzas como león rugiente buscando a quien devorar, buscando "el trono de nuestro corazón".

2. El Padre envía al Hijo, el Hijo envía al Espíritu Santo.
El Padre: Plan de redención, por amor. Juan 3:16 El Hijo: Justificación delante del Padre. Es nuestro fiador, pagó el precio por nosotros. Se establece el Nuevo Pacto (Convenio, acuerdo entre personas que se obligan mutuamente a dar cumplimiento a lo pactado). El Nuevo Pacto o Nuevo Testamento son las buenas nuevas o noticias. Pero...¿Las hemos entendido? Jesús vino a sanar a los quebrantados de salud, a pregonar libertad a los cautivos, vista a los ciegos, y poner en libertad a los oprimidos. Lucas 4:18 Jesús dejó su trono de gloria por rescatar a la humanidad caída. Dio su vida, y por su sangre fuimos redimidos. Después de su muerte, resucitó de entre los muertos y derrotó a Satanás, sus demonios y la muerte. Recordemos que solo hay resurrección después de la cruz. "Si Jesús está sentado en el trono de nuestro corazón, nosotros estamos en la cruz, nuestro ego está crucificado" Por esto Jesús dijo a quienes serían sus discípulos: " Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y tome su cruz y sígame". Mateo 16:24

3. Somos templo del Espíritu Santo:
1 Corintios 3:16 y 6:19 Jesús fue el ejemplo, era templo del Espíritu Santo y cuando descendió sobre Él en el bautismo, no solamente se pozó sobre Él sino que habitó en Él. Por esta razón hizo muchos milagros y prodigios (sanidades, resurrecciones, echar fuera demonios, dominar los fenómenos naturales). Ilustraciones:La mega: Un sacerdote realizando un exorcismo. Jesús y el endemoniado gadareno: lucas 8:26-33

Jesucristo dijo a sus discípulos: "Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré." Juan 16:7 Para nacer de nuevo, o tener un nacimiento espiritual, es necesario el Espíritu Santo. Sin el nuevo nacimiento no se puede ver el Reino de Dios, es decir, recibir la vida eterna y la salvación por medio de Jesucristo.

Características del Nuevo Nacimiento:
* Transformación de la persona
* Estar unidos a Jesucristo y Su Espíritu: "Y si alguno no tiene el espíritu de Cristo, no es de Él" Romanos 8:9
* Se produce en los que se arrepienten del pecado
* Hay una transición de la vida antigua de pecado a la nueva vida de la obediencia a Cristo, ya no son esclavos del pecado, pues siguen la dirección del Espíritu Santo. Romanos 8:13-14
* No practican el pecado. Así como se puede nacer del espíritu, al recibir la vida de Dios, también se puede extinguir esa vida, con las acciones impías y la perversión, y por ello morir espiritualmente.
Romanos 8:13 De modo que el pecado y no seguir al Espíritu santo, extinguen la vida de Dios en al alma del creyente, causando la muerte espiritual y la exclusión del reino de Dios. 1 Corintios 6:9-11

4. Existe una gran diferencia entre Tener al Espíritu Santo, y Ser Lleno del Espíritu Santo
Estas experiencias pueden, y deberían venir juntas, pero no es así. Es necesario el señorío de Cristo en nuestro corazón.

Recordemos: " En cada corazón hay un trono y una cruz; si Jesús está en el trono nuestro ego estará en la cruz; si hemos nacido de nuevo, tenemos el Espíritu Santo; ¿Pero hemos sido llenados por él?

Muchos creen en Jesús, pero no pasan de ese estado o nivel, son creyentes "no convertidos" por consiguiente no han nacido de nuevo, es decir, no han pasado de muerte a vida.

Cuando hemos nacido de nuevo podremos, entonces, avanzar al siguiente nivel: "Ser llenos del Espíritu Santo" y tener una vida abundante: "El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir; Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundancia" JUAN 10:10

Nos quedamos en el nivel más bajo, en creer y aceptar a Jesucristo, pero creer implica OBEDECER, es decir, caminar en sus estatutos, llave para abrir la puerta hacia el nuevo nacimiento y la llenura del Espíritu Santo.

Si no es así, simplemente somos unos simpatizantes de Jesucristo, y tenemos arrinconado al Espíritu Santo dentro de Su templo. Prácticamente lo hemos relegado al cuarto de san alejo. Sigo yo en el trono y el Espíritu Santo en el cuarto de checheres, es decir, quiero crucificar de nuevo a Jesús.

El día de Pentecostés el Espíritu Santo no solo se pozó sobre los discípulos sino que se acentó dentro de ellos: "Y Yo rogaré al Padre y os dará otro consolador, para que esté con vosotros para siempre: el espíritu de verdad al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis porque mora con vosotros, y estará en vosotros." Juan 14:16-17

Hubo un gran avivamiento, y se cumpliría entonces la gran comisión. Mateo 28:19-20

El Espíritu Santo hizo de ellos su propia posesión, su asiento, su santa sede, su lugar de morada permanente.

Así como los reyes reclamaban para sí las tierras que conquistaban, y tomaban posesión de ellas, también el Espíritu Santo reclama el corazón de quienes decimos ser sus discípulos, sus testigos, sus conquistados. Hechos 1:8

Hubo siervos del Antiguo y Nuevo Testamento que realizaron milagros.

5. Debemos ser vaciados antes de ser llenos.
Para ser llenos se requiere que primero nos vaciemos. Han de desplazarse entonces, el Yo y el pecado, esta es la ley de exclusión.

En un vaso hay lugar para muchas cosas, pero si se llena de agua, no hay más sitio para el aire que contenía. Dos cosas distintas no pueden ocupar al mismo tiempo, el mismo lugar.

El yo y el Espíritu Santo no pueden ocupar el trono del mismo corazón conjuntamente.

Yo no puedo seguir siendo algo, si Dios lo ha de ser todo.

El yo no puede desplazar jamás al yo. No tratemos de hacer nuestro propio lugar. Recordemos nuevamente: "En cada corazón hay un trono y una cruz. Si Jesús está en el trono, nuestro ego estará en al cruz."

Al vaciar el corazón del yo, estaremos aceptando la justicia de Cristo. Jesús llenará ese vacío con su Espíritu, es decir, con el don de su Espíritu. Recordemos: " Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él". Romanos 8:9 debemos ser vaciados. El viento siempre sopla hacia el vacío. Observemos: en el Aposento alto, antes del pentecostés los discípulos estaban siendo vaciados, y el vacío se produjo: Juan, el hijo del trueno, fue vaciado de su carácter de trueno,para poder ser lleno de amor. El incrédulo de Tomás fue vaciado de su duda para poder ser llenado de fe. El presuntuoso y temperamental Pedro, fue vaciado de su presunción y emocionalidad, para ser llenado con poder. Saulo de perseguidor de la iglesia de Cristo, fue convertido en predicador y defensor del evangelio de Cristo.

Luego vino el sonido como de un viento poderoso que anunciaba la llegada del Espíritu Santo para llenarlos. Pedro y Juan, al entrar en el templo de la Hermosa, demuestran el poder del Espíritu Santo en ellos, ante la petición del paralítico: " Mas Pedro dijo: no tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazareth, levántate y anda" Hechos 3:6 Todos ellos no solo fueron llenos, sino colmados. En la dispensación antigua, el Espíritu Santo vino sobre los hombres capacitándolos para un servicio especial, ahora desea morar en todos nosotros; en los tiempos antiguos moró en los profetas, ahora desea morar en Su Iglesia.

Satanás quiere ocupar el trono de nuestro corazón, ya que no pudo ocupar el trono de Dios, pero como personas nacidas de nuevo, debemos anhelar cada día la llenura del Espíritu Santo, para ser instrumentos santificados con poder y autoridad que podamos decir como Pedro: "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazareth, LEVANTATE Y ANDA.
 
Por: Jorge Castro
14 de Julio de 2013

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