Llenos del Espíritu para impartir Salvación.

llenos espiritu hechos 1 8Hechos 1:8 Pero cuando venga el Espíritu santo sobre ustedes, recibirán poder y me serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

En Marcos capitulo 16 versos 15 al 18 nos encontramos con la comisión hecha por Jesús a los discípulos, a partir de allí ellos se encargarían con la ayuda del Espíritu Santo de impartir la salvación que poseían a todo aquel que se les cruzara en su camino, pero habría una serie de señales otorgadas por la llenura del Espíritu que determinaría cuan diferente era su mensaje a cualquier otro escuchado hasta ese momento en el mundo. De esta misma manera en tiempos del éxodo Dios le entrego una vara a Moisés la cual sería usada para mostrar su poder y acompañar el mensaje que guiaría a Israel a su liberación, pero el Señor haría una advertencia puntual a su siervo Moisés, él no debía dejar de ninguna manera la vara que le había sido entregada, ya que ella sería la que le permitiría hacer señales milagrosas (Éxodo 4: 17).

De la misma forma Jesús antes de partir les diría a sus discípulos que cuando viniera sobre ellos el Espíritu Santo recibirían el poder que les permitiría testificar de Él como el Salvador, así que el desear la llenura del Espíritu y permanecer en ella debía ser el anhelo más profundo de sus corazones. Lo cierto es que después del día de pentecostés encontramos en las escrituras diferencias marcadas en las acciones de los discípulos.

El Señor nos ha ido guiando haciéndonos saber que las señales producidas por el Espíritu no son las que determinan la autenticidad de nuestra vida cristiana, pero con el fundamento claro de que lo primordial es renovar nuestro entendimiento a través de la palabra como Jesús lo hizo con sus discípulos, podemos alistarnos para recibir la llenura del Espíritu Santo y con ella las señales que nos acompañaran para llevar el testimonio de Cristo al mundo.

Comisión: Orden o capacidad que una persona da por escrito para que ejecute algún encargo o participe en alguna actividad.

El no conocer y otorgarle el lugar que se merece el Espíritu Santo no nos permitirá vivir las vidas victoriosas que nos anuncia la palabra.

Reflexionemos en esta ilustración por un momento: ¿Si un hombre tiene la necesidad de subir una colina muy empinada y este posee un auto cómo será más fácil hacerlo? ¿Empujándolo con todas sus fuerzas hasta la parte más alta o simplemente subiendo en el, colocándolo en marcha y permitirle que este lo lleve? De la misma manera acontece en nuestra vida cristiana, una cosa debemos hacer y es vivir dando testimonio del Cristo en el que hemos creído y esto es esa cúspide que hay que subir pero no en nuestras fuerzas, sino con esa llenura del Espíritu de Dios que nos hace las cosas mucho más fácil.

En el evangelio de Mateo Capitulo 3 Verso 16 nos dice: Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos fueron abiertos, y vio el Espíritu de Dios que descendía como paloma y venía sobre Él. Aquí comenzaría la travesía final del Mesías hacia el cumplimiento de su propósito en esta tierra y algo claro que nos deja ver Dios es que la presencia del Espíritu Santo sobre él era esencial para el cumplimiento de este. Dios podría llevarnos a su presencia inmediatamente recibimos su salvación, pero el habernos dado una encomienda nos obliga a permanecer en esta tierra hasta su cumplimiento, y bajo el ejemplo del Señor Jesús debemos entender que nos es imperativo para el cumplimiento de esta el permanecer llenos de su Espíritu.

Nuestro diseño espiritual después de recibir al Señor no nos permite vivir augustos en medio del habita de este mundo, así que la única manera de mantenernos en él y permanecer victoriosos es cubriéndonos y llenándonos de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Solo la llenura del Espíritu Santo nos otorga la pasión para experimentar lo que Dios sintió al amar al mundo y poder compartir las nuevas de salvación.

En una ocasión Jesús se encontró con un hombre ciego de nacimiento y sus discípulos quienes aun no veían a través de los ojos de Dios sino de la religión le preguntaron: ¿por quién había pecado, que si él o sus padres?, a lo que Jesús respondió: que ninguno de ellos y que su enfermedad finalmente lo que permitiría sería mostrar la gloria de Dios en medio de su amor. Jesús sanaría al hombre y esto crearía tal revuelo entre los religiosos que solo dejaría ver la pobreza de su amor hacia su prójimo (Juan 9: 1-41). De la misma forma vivimos nosotros cuando no somos llenos del Espíritu Santo de Dios, actuaremos como el sacerdote o el levita que pasaron junto al hombre herido en la parábola contada por Jesús con absoluta indiferencia, siempre estaremos buscando argumentos que nos hagan creer que la desgracia en que se encuentra el mundo ellos mismos se la buscaron olvidándonos que el Señor Jesús nos encontró en el mismo estado.

El apóstol Pablo cada vez que fue llevado ante las autoridades religiosas y publicas siempre procuro confrontarlos con su realidad espiritual declarándoles el testimonio de Cristo y contario a lo que se creería a pesar de ser expuesto a todo tipo de maltratos y humillaciones lo que lo mantuvo firme en su anhelo de que el evangelio fuera proclamado era el sentir a través de la llenura del Espíritu Santo el mismo amor que Dios sentía por el mundo perdido. (Hechos 26: 28-32)

El estar llenos con el Espíritu Santo nos permitirá permanecer en el fuego de compartir la salvación de Cristo, independiente mente de las dificultades que se nos presenten e incluso del mismo repudio de aquellos con los que queremos compartir este regalo. Con toda seguridad seremos vituperados, apartados, calumniados pero nada de esto nos apartara de de sentir el amor que Cristo expreso hacia el mundo al morir en la cruz del calvario.

El estar llenos de Espíritu santo nos permitirá el no dejarnos envolver por el afán y la ansiedad de este mundo.

Hoy muchos de nosotros andamos según ciertas tendencias y cuando las confrontamos con los pensamientos que Dios tiene para nosotros desde su palabra descubrimos que nada tiene que ver con su idea original. Revisemos por un instante las expectativas que trazamos para este año y con toda certeza nos encontraremos que muy pocas o ninguna de las que escribimos o nos planteamos están alineadas con lo que Dios piensa. Casa, carro, pagar deudas, cambiar de trabajo, tener hijos y mil cosas más y quién de nosotros incluyo el cumplir la comisión que el Señor Jesús nos dejo y permitirle a él que nos otorgara todas estas añadiduras.

Si hay algo dicho por Jesús en el evangelio de Juan en el capítulo 14 verso 26 que no se nos debe olvidar es lo que el Espíritu Santo haría algo grandioso a nuestro favor: enseñarnos todas las cosas, en esta caso traer la revelación de la palabra de Dios a nuestras vidas y recordarnos todo aquello enseñado por Él. Estar llenos de él no nos dejara jamás alinearnos con el pensamiento o las ideas del mundo olvidándonos de lo enseñado y encomendado por Jesús.

En el milagro de la multiplicación de los panes y los peces en Juan capitulo 6 encontramos a los discípulos dando respuestas pesimistas cuando Jesús les planteo ¿cómo harían para alimentar la multitud?, pero contario a esto Jesús lleno del Espíritu Santo sabía lo que iba hacer. El que no experimenta la llenura del Espíritu Santo siempre se mantendrá con una mirada pesimista y llena de incertidumbre ante las circunstancias, pero el que es lleno del Espíritu Dios tendrá la capacidad de vivir y recordar cada palabra que Dios a determinado para su vida, siendo siempre un victorioso.

Un especialista en metalurgia le preguntó a un herrero:

-¿Ha usado el diamante para cortar metales?
El trabajador le respondió que no; y luego fue a tratar de hacerlo y pudo cortar el metal con mucha más facilidad.

Entonces el especialista le dijo:
El metal no es que fuera demasiado duro para cortarlo, sino que tus herramientas no eran lo suficientemente fuertes para hacerlo.

Cristo sabía que las herramientas de los cristianos no eran lo suficientemente fuertes para hacer el trabajo que él les había asignado. El reconocía que la fortaleza humana no tenía la suficiente potencia para esparcir el evangelio en un mundo hostil. Por eso Cristo había insistido en que sus discípulos esperasen hasta que viniese el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, antes de dedicarse a la tarea de obedecer la gran comisión, fueron preparados para su inmensa tarea por el poder del Espíritu Santo que vino a morar en sus vidas aquel día.

En semejante forma nuestras herramientas humanas son débiles para llevar a cabo el trabajo de Cristo y para vivir como Cristo. Cada uno de nosotros debe tener su propio Pentecostés, y eso ocurrirá cuando dejemos que el Espíritu Santo nos llene, lo cual puede hacerse ahora mismo.

Pastor: David Bayuelo
13 de Enero de 2013

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