Las motivaciones el motor de nuestras acciones

Las motivaciones el motor de nuestras accionesEscuchar audio de esta predica Lucas 6:45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia del corazón habla la boca.

En este pasaje el Señor Jesús está haciendo una clara descripción de cómo podemos distinguir un árbol bueno de uno malo y lo que debe quedarnos claro es que el producto de todo lo que sale de nuestras vidas está suscrito aquello que llena nuestro corazón. Lo maravilloso es que a pesar de que lo dicho por el Señor Jesús procura descubrir el engaño de falsos maestros, este mismo ejercicio nos descubre al punto que nos permite cuidarnos del auto engaño.

Me imagino que ha escuchado la frese estoy motivado o estoy desmotivado, en Dios estas son continuas y están suscritas a que no se pueden aflojar porque ellas determinan nuestro éxito y más halla el cumplimiento de nuestro propósito.

Nuestras motivaciones determinan nuestras acciones.

Motivación: La palabra motivación deriva del latín motivus, que significa «causa del movimiento». La motivación puede definirse como el énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio para satisfacer una necesidad.

Gálatas 6:3 Por que el que se cree ser algo, no siendo nada, así mismo se engaña. Los Gálatas ostentaban una medida espiritual equivoca de sí mismos, ellos eran unos religiosos consumados, el apóstol Pablo con esta frase proverbial lo que persigue es llevarlos a la reflexión si es correcto aquello que ahora los mueve y que remplazo la doctrina verdadera que él les había enseñado.

Juan 6:14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. 6:15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo. Aquí esta lo que realmente los movía.

El observar con cuidado los frutos de nuestra vida determinara con claridad cuál es la motivación que nos mueve. Usted y yo queremos saber quiénes somos, cual es nuestra esencia, que es lo que nos mueve hacer lo que hacemos, incluyendo el mantener una relación con Dios; pongámosle la lupa a nuestros frutos.

Dios a través de su palabra descubre nuestras verdaderas motivaciones.

Juan 6:25 Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? 6:26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

¿Porque iban tras Jesús estas multitudes?, ¿que los movía? Jesús deja al descubierto la verdad de su corazón, ellos solo eran impulsados por el interés en el pan que saciaba su hambre física, sus ojos nunca se posaron en el Pan que podía saciar su hambre espiritual.

Jeremías 17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 17:10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Gálatas 4:16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad? 4:17 Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celo por ellos.

Éxodo 4:6 Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. 4:7 Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne. Los tiempos de exposición a través de una comunión con Dios dejaran al descubierto la verdad de nuestros corazones.

Hay quienes expresamos temor a exponernos delante de Dios, preferimos una vida ritual o religiosa porque de esa manera no hay mucho que cambie en nuestra realidad, la relación con Dios nos permite comprobar sus misericordias cada día, un hijo de Dios no puede conformarse con lo que es, debe saber que en cada tiempo hay oportunidad de que se produzca algo nuevo en él. Toda vida que Dios toco la revoluciono. Saúl escondido había probado un poquito y se atemorizo, no nos gusta saber más de lo que Dios puede mostrarnos de nosotros mismos.

Solo las motivaciones que proceden de un espíritu recreado perduran y nos impulsan de manera correcta.

Salmo 51:10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

El salmista deseaba hacer de continuo el bien, no solo que fueran acciones momentáneas o casuales.

Lucas 9:57 Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. 9:58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 9:59 Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. 9:60 Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. 9:61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. 9:62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

Por lo regular nosotros procuramos excusarnos tras justificaciones que al parecer son validas, pero lo cierto es que el motor que nos mueve no tenía la gasolina suficiente para continuar de continuo perseverando hasta el fin en lo que Dios ha determinado. Deseo que piense en lo que ayer hacia y que con toda convicción creía que era la respuesta para su vida y hoy ya no hace. Su matrimonio, su trabajo, su servicio a Dios, sus hijos, su vida espiritual.

El motor que debe mover todas nuestras acciones es el amor.

Mateo 22:37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 22:38 Este es el primero y grande mandamiento. 22:39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 22:40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

¿Usted se ha preguntado cual es realmente su sentimiento hacia Dios y su prójimo?

En un oasis escondido entre los mas lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.
Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.
Que tal anciano? La paz sea contigo.
-Contigo -contesto Eliahu sin dejar su tarea.
¿Que haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?
Siembro -contesto el viejo.
Que siembras aquí, Eliahu?
Dátiles -respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.
¡Dátiles!! -repitió el recién llegado, y cerro los ojos como quien escucha la mayor estupidez comprensivamente-. El calor te ha dañado el cerebro,
querido amigo. ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...
Dime, amigo: ¿cuantos años tienes?
No se... sesenta, setenta, ochenta, no se.. lo he olvidado... pero eso, que
importa?
Mira, amigo, los datileros tardan mas de cincuenta años en crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojala vivas hasta los ciento un años, pero tu sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.
-Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... y aunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.
Me has dado una gran lección, Eliahu, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste - y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.
-Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tu me
pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseche una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.
-Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás mas importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.
-Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas-: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseche no solo una, sino dos veces.
-Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo
miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...

La palabra nos dice que de tal manera amo Dios al mundo, el motor o motivación de Dios fue el amor, la pregunta que hoy debe quedarme en la mente es: ¿Por qué he hago lo que hago? ¿Cuál es la motivación que hallo en mi corazón? Usted y yo debemos elegir hacer las cosas por la motivación correcta, y no dejemos que nuestro corazón nos engañe creyéndonos algo que no somos.

Pastor: David Bayuelo
Septiembre 22 de 2013

 

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